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El sueño en el vientre y los primeros meses

El sueño en el vientre y los primeros meses

El vientre permite largas horas de descanso a los bebés, graban sensaciones y luego las reproducen.

El sueño en el vientre y los primeros meses
Por: Astrid López
29 de Agosto de 2016
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El sueño representa una función vital e imprescindible del ser humano. El descanso mental y corporal pone en reposo los músculos, así como los procesos cerebrales y fisiológicos disminuyen su ritmo para recargarse, renovarse y reparar aspectos a nivel molecular, cerebral y neurológico. (Te puede interesar: La importancia de las rutinas de sueño en los bebés)

Y lo que es más sorprendente, esta actividad que aún es enigmática en algunos aspectos, se manifiesta desde el vientre, y así lo demuestran las investigaciones sobre la actividad cerebral en el desarrollo fetal. Además, en promedio, cada persona pasará un tercio de su vida durmiendo, más o menos 20 años.

Como lo explica Margot Giovanna Fuentes Barbosa, ‘coach’ de desarrollo personal y empresarial del Coaching For Wellness de EE. UU., “es importante aclarar que en el vientre el feto experimenta un mundo de sensaciones; aun así, en los primeros meses de gestación no se puede decir que sueñe como tal, aunque sí pasa la mayor parte del día en un estado cerebral parecido al de dormir, de acuerdo con estudios científicos”.

Por su parte, el pediatra Carlos Enrique Cortázar dice que el feto y el recién nacido duermen unas 20 horas al día, aunque esto está condicionado a la actividad de la mamá.

“Es completamente normal que ese tiempo varíe. Si a un bebé lo dejan quieto, dormirá más y de manera consecutiva, pero si existe una estimulación auditiva y visual, esos periodos de sueño no serán los mismos. Así también sucede en el vientre. La experta Fuentes se refiere a estudios de neurociencia “que indican que un feto de siete meses ya responde a los estímulos externos como ruidos, música, caricias y a los estados emocionales de la madre. Se ha llegado a decir que el feto sintetiza esos estímulos y vivencias que recibe al estar en reposo”. 
 
La pediatra de la Fundación Santa Fe de Bogotá, Lina María Villamizar Peñaranda sostiene que, aparte de los estímulos emocionales, la alimentación de la madre y su estado de salud también influyen en el sueño del feto. “Desde la semana 28, el bebé puede presentar ciclos de sueño profundo y pasivo, en los cuales realiza movimientos muy parecidos a los del sueño REM y no REM (movimiento rápido de ojos) que se perciben con facilidad al ver dormir a un bebé”.
Si el feto logra soñar o no, es un tema controversial, lo que sí han demostrado los científicos es una clara actividad cerebral en el último trimestre de gestación y, dentro de ellos, el niño en formación puede estar grabando en su subconsciente aspectos de los estímulos y emociones que logra percibir del exterior.
 
“Las emociones y los estados anímicos de la madre quedan impresas en el subconsciente del hijo, y estas experiencias se reflejarán posteriormente. Por ejemplo, si el feto percibe emociones de escasez o miedos, esto puede imprimirse y hacer parte de su personalidad en la vida adulta”, indica Giovanna Fuentes.

¿Cómo duerme el recién nacido?

Lo primero que se debe saber es que “los recién nacidos no identifican correctamente el día de la noche, es clave para los padres entender esto y procurar que el niño, poco a poco, se ajuste a estos espacios estableciendo ciclos de luz y de oscuridad”, añade la doctora Villamizar.

“Ellos no reconocen los ritmos circadianos de sueño (son ritmos biológicos que le permiten al cerebro entender los ritmos de tiempo). Lo que sucede es que el cerebro está en formación y se irá desarrollando poco a poco, con lo cual el bebé va a ir entendiendo que en el día hay actividad y en la noche se descansa.

Por ello, para un recién nacido, adquirir buenas rutinas de sueño es muy importante para su salud y desarrollo, no solo físico sino mental y emocional.. Como lo indica Ramiro Benavides, neuropediatra del Hospital Infantil Los Ángeles de Pasto, “durante el sueño se liberan ciertas hormonas que nos ayudan a crecer y a tener un neurodesarrollo adecuado para cada edad, e influye, en gran medida, en la maduración del sistema nervioso central. Mientras que se duerme se realiza el proceso de fijación de una de las funciones más importantes del cerebro: la memoria”. (Puedes leer: Tiempo de sueño: cómo lograrlo)

Por su parte, el doctor Franklin Escobar Córdoba, profesor de psiquiatría de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Colombia, opina que el sueño en los bebés es tan importante como la lactancia. Lo primero que debemos saber es que los rangos de sueño para los pequeños entre los 0 y 2 meses es de 10,5 a 18 horas al día en promedio, que se alternan con tiempos de actividad motora y alimentación, de unos 20 a 30 minutos en cada intervalo, lo que da para unos 6 a 8 episodios de sueño, de 4 horas cada uno, con periodos intercalados de vigilia. A este sueño se le denomina polifásico, y hacia el final de la lactancia será alrededor de 15 horas. Luego, esto irá cambiando paulatinamente y dormirá cerca de 12 horas.

La doctora Villamizar dice que hay factores que acortan los ciclos de sueño, como en los casos los niños prematuros o con reflujo gastroesofágico, así como los malos hábitos de sueño de los padres y otros aspectos medioambientales que influyan en que el niño no pueda descansar.Además, añade: “las enfermedades como la obstrucción de la vía aérea superior o las infecciones, entre otras, afectan el ciclo de sueño en vigilia. Sin embargo, la causa principal de que el menor duerma de manera irregular no son los problemas físicos, sino la falta de rutinas saludables de sueño, tanto de él como de sus padres”.

Ambientes para soñar

Para el médico Santiago Rojas, favorecer rutinas saludables de sueño en el recién nacido requiere un ambiente propicio. Recomendaciones:

1. Los bebés deben dormir en su cama desde el primer día y en la habitación de sus padres el primer trimestre. No es bueno dormirlos en los brazos porque no los estamos educando a un descanso natural.

2. Debemos alejar de su habitación interrupciones pasivas como la luz, las ondas generadas por el wifi y los televisores.

3. El colchón debe ser más bien firme para que el bebé no se hunda, aunque lo suficientemente suave para que no se generen puntos de presión en el cuerpo.

4. Las almohadas se deben usar cuando el bebé se acuesta de lado para darle comodidad al cuello. Si duerme boca arriba, no uses almohada para evitar la asfixia.

Más grandecitos

Entre las 6 y 8 semanas de edad, la mayoría de los bebés empieza a dormir periodos más cortos en el día y más largos en la noche, aunque se siguen despertando para comer durante la noche. También tienen ciclos más cortos de sueño REM y periodos más largos de sueño profundo.

Luego, entre los dos y tres meses, dice el doctor Carlos Enrique Cortázar, el sueño empieza a disminuir. “De tal forma, esta es la edad clave para ir ajustando los tiempos de sueño, en un trabajo conjunto entre los padres y el bebé para garantizar que sea más continuo y prolongado el sueño en la noche.

“Resulta que a los tres meses, el niño desarrolla una estructura que se llaman núcleos supraquiasmáticos del cerebro, diseñados para regular el sueño y la vigilia, es decir, para estar dormido y despierto, lo cual es muy importante para que se den diferentes procesos de desarrollo como la regulación metabólica, la producción hormonal o la regeneración celular, entre otros”, indica Cortázar.
En este punto, el pediatra sugiere que desde que el niño nazca descanse con ropa cómoda, que no lo acalore, y que se cree un ambiente propicio para su descanso, libre de ruidos y con buena ventilación.

 

 

 

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