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Esos molestos granitos por calor

Esos molestos granitos por calor

Pueden aparecer por las altas temperaturas y sudor, produciéndole a tu hijo malestar y brotes.

Esos molestos granitos por calor
Por: Astrid López
29 de Agosto de 2016
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Por lo general, el bebé recién nacido es muy delicado y su piel, bastante sensible a aspectos externos de difícil control como la composición de la ropa, el clima y la sudoración ocasionada por el calor o la utilización excesiva de ropa.

Precisamente, esa sudoración extrema en zonas específicas del cuerpo de los pequeños puede traer consigo la aparición de los denominados ‘granitos de calor’, que aunque no son graves ni comprometen la salud de tu bebé, pueden prevenirse para evitarle molestias, incomodidad o, en el peor de los casos, alguna complicación.

“A esta anomalía dermatológica se le llama científicamente miliaria o sudamina, aunque comúnmente se le conoce como ‘granitos de calor’. No es una alergia propiamente dicha, sino la obstrucción de las glándulas sudoríparas en diferentes niveles a causa de sudoración excesiva. Usualmente, los granitos de calor les dan a los recién nacidos y lactantes, a pesar de que en ocasiones pueden presentarse también en los primeros años de vida”, explica la dermatóloga Elsa Victoria Hoyos.

¿En qué consiste?

Ana María Rebolledo, dermatóloga del Hospital Infantil Los Ángeles, de Pasto (Nariño), sostiene que la miliaria es una reacción cutánea por retención del sudor en las capas más superficiales de la piel, que se presenta en las zonas de sudoración intensa. “Son varios los factores que aumentan dicha sudoración generalizada o localizada, uno de ellos el clima cálido, aunque también están la fiebre, algunos tipos de ropa o su utilización en exceso y el pañal”.

La dermatóloga Carolina Cortés, coordinadora académica del servicio de Dermatología del Hospital Universitario La Samaritana y docente de las universidades: Nacional y Los Andes, añade que es en la frente, el rostro (mejillas, párpados y nariz), el cuello, la espalda, el pecho y el área del pañal donde más se concentra el calor. Ante el aumento de la temperatura se produce sudor que queda retenido en las capas de la dermis, formando pequeños granitos que semejan gotas de agua, de color transparente y que pueden evolucionar en diminutas ampollas. (Puedes leer: Las diez afecciones cutáneas más comunes que sufren los recién nacidos)

Por su parte, la doctora Elsa Victoria Hoyos indica que estos granitos suelen desaparecer descamando rápidamente, pero advierte que en algunas ocasiones y, en el peor de los casos, dichas lesiones pueden complicarse y convertirse en brotes de tipo eritematoso (piel enrojecida) y algunas incluso en material purulento (líquido que despide la piel inflamada), acompañado de fiebre y malestar.

¿Cómo prevenirlos?

Hay que tener claro que son el calor y el sudor los aspectos que pueden dar origen a los granitos de calor, así como que, en el caso de los niños que viven en climas cálidos, su aparición puede ser frecuente precisamente por esta condición climática.

Ahora bien, para prevenir su aparición, lo primero es evitar que el bebé tenga un exceso de ropa que pueda llevarlo a que su temperatura corporal de 37 a 37,5 grados centígrados, que se considera normal, se altere.

“Un bebé no debe llevar sino una prenda más a las que tenga la madre para sentirse cómoda, sin frío ni calor”. Con esto, la experta Carolina Cortés sugiere que si tú como mamá llevas una blusa y un saco, tu bebé, con una camisilla, su vestido y un saco o el cobertor, tiene suficiente para estar abrigado.

Así mismo, dice Ana María Rebolledo, “se debe intentar controlar la humedad y el calor ambiental en la habitación donde se encuentra el pequeño, y ponerle ropas ligeras cuando esté en sitios cerrados, preferiblemente de algodón, así como bañar el bebé a diario”.

Al respecto, recomienda la dermatóloga Cortés, “es bueno que si los padres les ponen gorritos de algodón a sus bebés para salir a la calle, costumbre que no debe superar como máximo los tres meses de edad, apenas ingresen a un recinto cerrado retiren este tipo de prendas para que el bebé se refresque y que solo se lo vuelvan a poner cuando vayan a salir de allí”.

Los especialistas hacen especial énfasis en el cuidado y aseo del área del pañal, cambiándolo frecuentemente, pues la diferencia en materiales de estos productos, y el que esté permanentemente en contacto con la piel, hacen que se concentre el calor y se produzca mucha sudoración, propicia para la miliaria.

Rebolledo sugiere que se realicen baños cortos con limpiadores suaves y se usen hidratantes ligeros sin perfume para refrescar la piel. “Si los granitos aumentan, rascan demasiado o se empiezan a asociar con fiebre u otros síntomas generales, hay que consultar al médico de inmediato”.

Finalmente, la doctora Elsa Victoria Hoyos Jiménez dice que en casa puedes seguir medidas de prevención: espacios ventilados con temperatura ambiente, y ropa fresca y no en exceso. “Ahora bien, en caso de que el niño ya presente los ‘granitos de calor’, lo indicado es acudir con el dermatólogo pediatra, pues en algunas ocasiones se requiere de tratamiento con algún tipo de antibiótico tópico”, puntualiza.

Ten presentes estas recomendaciones

1. Revisa su pañal con frecuencia. Cámbialo si está mojado para que no acumule calor y humedece con agua refresca a tu bebé. Solo requieres de unos minutos para hacerlo. Además, puedes hacer baños cortos y periódicos con agua fresca en esta zona.

2. Vístelo con ropa ligera, de tejidos de algodón y fibras transpirables que absorben el sudor. Además, evita la ropa ajustada.

3. Procura que el bebé esté en ambientes frescos y aireados. 4. No lo expongas demasiado al sol y, menos, abrigarlo en exceso, mucho más si viven en zonas de altas temperaturas o si viajas por temporadas.

 

 

 

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