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Educación en el hogar: aprendizaje de 0 a 6 meses

Educación en el hogar: aprendizaje de 0 a 6 meses

El bebé necesita que se estimule el desarrollo cognoscitivo, es decir la capacidad de adaptarse, integrarse y reconocer el entorno y lo que hay en él, y el de

Educación en el hogar: aprendizaje de 0 a 6 meses
Por: Redacción ABC del bebé
29 de Noviembre de 2013
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El bebé necesita que se estimule el desarrollo cognoscitivo, es decir la capacidad de adaptarse, integrarse y reconocer el entorno y lo que hay en él, y el desarrollo motriz. Constanza Segura Otálora, creadora del programa de estimulación de Children’s Sport, comenta que es muy común que los padres se preocupen más por suministrar información académica que por madurar factores básicos como los mencionados. “Lo más importante durante el primer año de vida es proporcionarle estímulos y apoyos que contribuyan a la maduración de sus sentidos y motricidad. Ni las letras, ni los números, ni lograr que pronuncien correctamente palabras son enseñanzas relevantes durante esta etapa”.

Asimismo, Segura manifiesta que para responder satisfactoriamente a las necesidades de los bebés no se necesitan actividades muy estructuradas ni tampoco elementos costosos. Al contrario, advierte que los estímulos más sencillos son los que, casi siempre, mejor acoge el infante. El contacto corporal es fundamental. El bebé necesita sentirse protegido, sentir el calor de quien lo sostiene, ser abrazado y acariciado, por eso, según la fonoaudióloga infantil Aída Holguín Puentes, la mejor actividad, además de los mimos táctiles, es el masaje, que puede realizarse en todo el cuerpo y a cualquier hora del día o de la noche.

Caricias, masajes y contacto corporal

(Actividades sugeridas por Constanza Segura Otálora, creadora del programa de estimulación de Children’s Sport).

Pecho

Lo ideal es empezar por el pecho. Una vez el bebé esté desvestido y acostado boca arriba en un lugar cómodo, el adulto debe poner en sus manos aceite y frotarlo hasta que se caliente. Antes de empezar a tocar al niño se recomienda poner las palmas de las manos cerca a la nariz del menor (a unos 6 centímetros) para que pueda percibir el aroma del líquido: manzanilla, vainilla, coco, almendras, naranja, lavanda o natural, no importa. Lo relevante es que sea apto para aplicarlo en la piel del recién nacido, por lo que vale la pena consultarle al pediatra cuál de todos es el más apropiado.

Luego se apoyan suavemente las palmas de las manos en el centro del pecho del pequeño, posteriormente se abren hacia los costados. Se repite una y otra vez este mismo movimiento, siempre de adentro hacia afuera, durante al menos un minuto. Pasado este tiempo, se procede a masajear los costados del torso. Para esto, mientras una mano sujeta el hombro del bebé, la otra se desliza desde la axila hasta la cintura y se vuelve a empezar, también hasta completar un minuto. Después se realiza el mismo ejercicio en el otro lado.

Brazos

Se toma el brazo del bebé, empezando por el hombro, en forma cilíndrica, y se desliza muy suavemente por toda la extremidad hasta llegar a la muñeca. Una vez allí se regresa a la posición inicial y se repite la acción hasta completar los 60 segundos. Debe hacerse lo mismo con el otro brazo, siempre de arriba hacia abajo.

Manos

Con delicadeza, abra la palma de la mano del bebé y coloque sus pulgares en la parte inferior de esta, desplazándolos hasta llegar a la raíz de los dedos. Luego, tome cada uno de los dedos del niño desde la base hasta la yema, como si estuviera quitándole una argolla. Haga lo mismo en la otra mano, también durante 1 minuto y de forma pausada.

Abdomen

Desplace su mano desde la parte superior del abdomen hasta llegar al inferior de este. Imagínese que está recogiendo arena de la barriguita de su bebé. Al igual que en los ejercicios anteriores, debe hacerse durante 1 minuto.

Piernas

Este masaje es igual al que se realiza en los brazos. Se toman de arriba hacia abajo y, si se desea, también pueden hacerse las pequeñas contorsiones con las manos por la extremidad, mínimo 60 segundos.

Pies

Como en las manos, en la planta de los pies se colocan los pulgares y se mueven de abajo hacia arriba. Seguidamente, se halan los deditos para liberar tensiones en esta zona. Todos los movimientos deben ser pausados y muy suaves.

Espalda

Ubique al bebé boca abajo y usted póngase frente a su espalda. Después imagine que sus manos son pequeños carros que atraviesan esta zona de lado a lado y de abajo hacia arriba. Repita los movimientos durante dos minutos.

Rostro

Es la etapa final del masaje y se aconseja que haya un contacto visual permanente mientras le habla. Expertos recomiendan que le diga al bebé cuánto lo quiere y por qué está haciendo esa actividad, siempre buscando que el niño no se distraiga y esté mirándola. Coloque sus pulgares en el seño del pequeño y desplácelos por toda la frente, pasando por los pómulos y finalizando en la quijada, como si estuviera dibujando la forma de la cara. Luego haga lo mismo, pero partiendo desde el tabique. Tenga especial cuidado con esa zona, que es muy sensible y delicada.Posteriormente, realice pequeños círculos por toda la mandíbula, hasta que complete el minuto sugerido.

Contacto corporal

Desvístase de la cintura para arriba y deje al bebé en pañal. Abrácelo (pecho a pecho) y métase con él debajo de las cobijas para permitir que el calor corporal de los dos se convierta en uno solo. Mientras eso pasa, acaricie la espalda del pequeño y dígale cuánto lo ama, lo importante que es en su vida, lo feliz que la hace. Exprese sus emociones con él o ella y estreche ese vínculo afectivo que los une. Esta actividad puede durar tanto tiempo como usted disponga. Otro tipo de manifestaciones significativas son los abrazos, los arrullos y las caricias. En estos primeros seis meses de vida no habrá nada más valioso que usted pueda ofrecerle. 

Otras actividades

(Actividades sugeridas por Magdalena Vallejo Morillo, pedagoga y directora de la Escuela de Artes y Talentos).

A narrar y cantar

Adicional a los masajes y el contacto corporal, háblele mientras está con él. Descríbale los lugares de la casa en los que están, las cosas que ve, cómo son el papá, la abuela, la nana y los seres que lo rodean: altos, bajitos, blancos, trigueños, con ojos grandes o pequeños, etc., siempre con excelente pronunciación y exagerando las expresiones en su rostro. “Cántele, nárrele cuentos y simule ruidos como los que hacen los animales: la vaca, el león, la oveja, la rana, el pato, el gallo y el cerdo, entre otros. Póngale música en un tono moderado, bríndele juguetes que emitan sonidos o realice ruidos con elementos comunes como, por ejemplo, chocar suavemente dos tapas o un tenedor contra un plato. A ellos les encanta escuchar y, sin duda, así se les estimulan sus oídos”, dice la fonoaudióloga Aída Holguín Puentes.

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