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La música, desde temprana edad, activa el cerebro del niño

La música, desde temprana edad, activa el cerebro del niño

Adriana Bottina habla de cómo su hija también canta y toca instrumentos.

La música, desde temprana edad, activa el cerebro del niño
Por: Tatiana Quinchanegua
02 de Diciembre de 2011
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“Llegué a la música porque el hobbie de mi papá era ser payaso”. Con esta frase, Adriana Bottina rememora su vivencia musical con su padre, su madre y sus hermanos.
José León Bottina trabajaba en el entonces Ministerio de Transporte y en su tiempo libre tenía su ‘Show mágico y musical del payaso Bottina’. “Desde que nací lo vi cantando, bailando, tocando acordeón, piano y guitarra”, afirma la cantante de 34 años, nacida en Palmira, Valle.
Adriana y su hermana Luz Dary acompañaron a su padre en las presentaciones desde los cuatro y cinco años. Allí aprendieron a tocar guitarra y a actuar con él, y con el tiempo bailaron charlestón e hicieron mímica. “La música fue como un juego de niña, igual que cantar en público”, asevera.
Un poco más grandes, empezaron a tomar clases de guitarra y flauta, con un repertorio de música colombiana. Adriana estuvo en la tuna del colegio, en el coro de la iglesia y en obras de teatro.
Antes de graduarse del colegio San Vicente de Paúl, en 1994, participó en la Nota Radioactiva Coca-Cola, que convocaba a jóvenes talentos. “Mi mamá fue la que me animó a concursar. Me dijo: ‘Por qué no hace un demo para que la escuchen’. El que ganara iba a representar a Palmira en el concurso nacional, en el Palacio de Deportes. Gané como solista y grabé mi primer sencillo, Promesas, con Discos Fuentes. Fue muy chistoso, porque estando en el colegio ya sonaba en la radio, y mis compañeras escuchaban la
canción. A mis profesores no les gustaba la idea”, comenta la cantante.
Luego empezó a estudiar música en la Universidad del Valle, pero no terminó por su trabajo como
actriz. Su esposo cantaba en una banda de rock y ahora es su mánager.

Hijo de tigre sale ‘pintao’
Manuela, su hija de un año y cuatro meses, tararea algunas canciones, intenta tocar piano y denota gusto por la guitarra. “Los niños hacen lo que ven hacer en sus padres. Yo llevo a Manuela a algunas de mis presentaciones. Cuando estoy en casa, me comunico con ella a través de la música; cuando vamos al agua, a hacer el almuerzo, a comer frutas, a lavarse las manos. Todo el tiempo estoy entonándole”.
Manuela repite las melodías de su madre. “Manuela imita las notas largas; empezó con la duración y luego con la entonación. Es una niña con muy buen oído. Le hago balbuceo como si estuviera rapeando; aunque no lo hace igual, sí la misma cantidad de veces”.
Adriana define a su hija como una niña histriónica: “Sus manos le ayudan a dibujar la melodía. No sé si va a ser cantante”. En unos años, espera que su hija pueda tomar clases de danza para mejorar la
afinación y el ritmo, y piano porque es algo que siempre deseó aprender.

El impacto sonoro
Leonardo Morales, neurocirujano, psiquiatra, homeópata y musicoterapeuta, afirma que la música es una característica humana. “La reconstruimos, la hacemos, la cultivamos y la amamos. No solo tiene que ver con instrumento musical, también con movimientos corporales y con la voz”.
Según él, la música tiene importantes efectos neurológicos en los niños. En el vientre, los pequeños escuchan los latidos del corazón, la voz y los sonidos que se gestan en el intestino de la madre. Es importante hablarles y ponerles música, ya que al nacer, recuerdan esos mismos sonidos y se sienten más tranquilos y seguros.
Análisis han evidenciado que a partir de la semana 24, los bebés responden a estos estímulos. Se manifiestan a través del cambio en el ritmo cardiaco, en la respiración, movimientos de cabeza, tronco, brazos y piernas. Las reacciones dependen del tipo de sonido; si es música de alta intensidad, los niños podrían sobresaltarse. Por el contrario, si es melodiosa, el bebé podría relajarse.
El cerebro humano, el órgano de mayor complejidad en el sistema nervioso, sufre múltiples cambios con la edad. Comprende hemisferio derecho e izquierdo, cada uno con características funcionales diferentes. El izquierdo se encarga del lenguaje y el derecho, de la percepción y procesamiento de la música. Una persona que desarrolle ambas partes del cerebro podría tener plasticidad cerebral, es decir, alta capacidad de aprendizaje.

El efecto de la musicoterapia en los niños
María del Pilar Rodríguez, musicoterapeuta de la Universidad Nacional, asegura que la musicoterapia, entendida como el uso de los elementos musicales (sonido, ritmo, melodía y armonía), “activa muchas áreas del cerebro, especialmente si se escucha desde el vientre ya que un ser humano en desarrollo requiere estimulación”.
La música facilita la socialización, implica coordinación de movimientos, interacción con otros, proyección de voz y ritmo, aumenta los niveles de atención y concentración. Es un medio de expresión que también permite controlar el estrés y ser más inteligente emocionalmente. En el colegio, les permite a los niños reducir los problemas de interacción, favorecer la autoestima, el respeto,
saber escuchar, la resolución de conflictos e incluso, superar la timidez.
Sebastián Ciontescu, director de comunicaciones de la Fundación Batuta, afirma que los niños con formación musical se diferencian de los demás en que se desenvuelven fácilmente, se sienten importantes, son más seguros, les va mejor en matemáticas, en la comprensión de lectura y en la resolución de problemas. Les ayuda a desarrollar la audición; además, a futuro se dedicarán a un instrumento musical, y no a las drogas ni al alcohol.
El maestro Jairo Ojeda, cantautor y vocero del Ministerio de Cultura, asegura que “a nivel emocional, los niños se ‘olvidan’ por un rato de un día a día en medio de la violencia y la falta de recursos. Para muchos de estos niños, la música es una perspectiva de vida, en la que pueden participar en la creación de la melodía y de un mundo mejor”.

A cantar y jugar  
La música es ante todo una herramienta para fortalecer el vínculo entre padres e hijos. Hasta los siete años, debe ser un tema de juego y de placer. Carmenza Botero, directora del Jardín infantil Malaquita, dice que una vez los niños han explorado esta etapa, es importante darle tiempo al cuerpo para madurar, a fin de que pueda manipular mejor el instrumento, se canse menos y adquiera el entrenamiento necesario para tocarlo”.
Los padres deben sacar a flote todas sus habilidades musicales y retomar la tradición oral de las abuelas, sus canciones y juegos corporales. No es necesario tener una receta de cómo hacer música, solo disposición e intención de entretener y, a la vez, enseñar al pequeño. Un papá científico o ingeniero encontrará la manera de comunicarse acertadamente con su hijo. Nadie está totalmente alejado del mundo musical.
La actividad musical en los colegios es un lenguaje que todos tienen derecho a escuchar y a bailar. Los niños pueden hacer un trabajo colectivo y desarrollar habilidades cognitivas, emotivas y físicas”, afirma Carmenza Botero.

Beneficios de la música
1. Favorece el desarrollo integral de los niños. La música en la primera infancia es una especie de lenguaje amoroso. Los pequeños se sienten consentidos, amados y se consideran fuente de inspiración de los adultos
2. La música desde el vientre favorece la interrelación con los demás
3. Tienen un desarrollo mayor del lenguaje y auditivo
4. Facilita el desarrollo corporal: caminar, correr, gatear
5. A futuro, les permite desenvolverse mejor a la hora de tocar un instrumento
6. A nivel cognitivo, les permite acatar instrucciones fácilmente, seguir normas, entender reglas de juego, aprender conceptos nuevos y ampliar su vocabulario con las letras de las canciones
7. En el ámbito emocional, son niños más seguros y sociables

Nada de Mozart
El controvertido efecto Mozart, que aseguraba que escuchar música del compositor y pianista austriaco podría hacer más inteligente a los bebés, ha sido desmentido en varias oportunidades. John Medina, en su libro Los principios del cerebro en los niños, asegura que la teoría no tiene un respaldo científicamente responsable. “No se ha demostrado que ningún producto comercial haga algo para mejorar el rendimiento cerebral del feto en desarrollo”.
Según el autor, el bebé sí puede recordar  la música de Mozart después de nacer, como cualquier otra cosas que haya oído, olido y probado cuando estaba dentro del útero.


 

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1 Comentarios

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Comentarios (1)

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lorenacamargo
Hace 4 años
interesante este articulo sobre la neurologia y estos aprendizajes tempranos. http://pafcentroneuropsicologico.blogspot.com/2009/11/la-neurologia-y-el...
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