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Las caricias fortalecen el cerebro y la autoestima del bebé

Las caricias fortalecen el cerebro y la autoestima del bebé

Especialistas hablan sobre el por qué es importante hacer esta actividad.

Las caricias fortalecen el cerebro y la autoestima del bebé
Por: Mónica Toro
01 de Marzo de 2012
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Acariciar a un bebé es la forma más sencilla, profunda y efectiva de expresarle cuánto lo aman; y no requiere de entrenamientos ni de experticia. Las caricias no tiene ningún costo y se pueden brindar en cualquier lugar y momento.
Las caricias, que son la manifestación de un sentimiento, no solo son besos y sesiones extensas en sus brazos. Van desde el contacto piel a piel, el roce de un dedo en el hombro, la frente o las manos; calentar la oreja, tocar los labios y olfatear su vientre. Según expertos, esas sencillas expresiones brindan muchos beneficios a los infantes.
Según Amparo Díaz, pediatra prenatal, esas caricias son pruebas de amor que el recién nacido necesita para sentir que no está solo en el mundo, que tiene amor y cuidado a su alrededor.  
“Durante los primeros meses de vida los bebés tienen más desarrollado su sentido táctil que el interpretativo, por lo que las caricias les serán más efectivas para entender que hay alguien que lo ama, que lo respeta y que está a su cuidado”.
Martha Cristo, psicóloga del programa Madre Canguro Integral del Hospital San Ignacio, indica que un niño que recibe caricias obtiene afecto y, por lo tanto, aumenta su autoestima, se siente importante, seguro y aprende la manera de ser afectuosa con las demás personas.
“El sentido del tacto, que es predominante en un recién nacido y en los lactantes, funciona como método de comunicación para los bebés. Las caricias llevan la información captada a través de nervios a la médula espinal, al tálamo y a la región parietal de la corteza cerebral, generando funciones fisiológicas y profundizando el vínculo afectivo entre el niño y sus padres, factor esencial en el desarrollo físico y emocional del bebé”.
Especialistas en el tema dan una serie de ideas sobre las caricias a los bebés:
1. Las caricias son actividades de disfrute y de vínculo afectivo que deberían empezar a darse desde el primer día de vida y perdurar siempre. Son la más poderosa demostración de afecto hacia un bebé y por medio de ellas se da el reconocimiento de un infante, que solo se adquiere si se tiene la asistencia de otro ser humano.
2. Los estímulos táctiles en bebés deben estar asociados a tres características básicas: bienestar, afecto y unión.
3. Aunque con las caricias un bebé se siente aceptado y querido, deben ser espontáneas, en un real encuentro afectivo, sin necesidad de reloj ni agenda para hacerlas; estas caricias, miradas y palabras crean proximidad al corazón y van cargadas de información que llegará al cerebro.
4. Permiten generar las bases de la exploración, el intelecto y la socialización. El bebé aprende sobre el mundo que lo rodea, hasta dónde llega su cuerpo y dónde empieza el de su mamá, con el fin de discriminar distancias, tamaños y texturas.
5. Las caricias contribuyen a construir la autoestima de un niño, porque se siente importante al ser atendido cuando lo necesita, y que le permitirá, como adulto, establecer mejores relaciones interpersonales. Además, le facilita crear patrones de sueño más regulares, establecer vínculos o apegos emocionalmente más estables, y le brindan seguridad, tranquilidad y confianza.  
6. Se cree que tienen un potente poder antidepresivo y mejoran el estado de ánimo. En el futuro, ayudarán a prevenir la tentación de consumir drogas y otras sustancias adictivas, por lo tanto, se convierten en alimento emocional y psicológico para los pequeños. En los momentos de dificultad, los padres deben acudir a ellas para brindarles tranquilidad a los bebés.
7. El adulto debe estar atento a las respuestas de las caricias que reciben los bebés, ya que esto servirá para conocer los gustos del menor e incentivarlos.
8. Estudios demuestran que los niños acariciados presentan mejores desenlaces de sus enfermedades y ganan peso rápidamente. El que no recibe caricias es propenso a enfermarse con frecuencia. Un ejemplo del beneficio de las caricias son los avances que tienen los niños prematuros tras pasar 24 horas, durante 15 días, en brazos y con el calor de su mamá. Su organismo y su mente terminan de desarrrollarse gracias al contacto piel a piel entre él y su madre.
Falta de caricias
Cuando un recién nacido se ve carente de las caricias de los padres o sustitutos puede generar marasmo, que es cuando un niño nace, es abandonado por su madre y nadie toma su lugar.
La doctora Patricia Fátima Vázquez, psicoterapeuta del Centro Crea de Argentina, explica que ese pequeño comienza a padecer una enfermedad emocional  al no poder establecer una relación e intercambio afectivo con otro ser humano. Como consecuencia, algunos niños buscan autoacariciarse, o el maltrato físico o, incluso, morir si no se restablece la relación materno–afectiva.  "La teoría del apego postula una necesidad humana universal básica para formar vínculos afectivos estrechos y esto se da por medio de las caricias".
Hormonas liberadas
La piel es uno de los principales medios de comunicación entre adultos y recién nacidos, explica la neuropediatra Olga Lucía Casasbuenas. Por medio de ellas se transmite información al cerebro y este libera algunas sustancias químicas, como la oxitocina y endorfinas, que son las hormonas del cariño, del afecto y de la capacidad de transmitir las emociones a los demás.
 “Con las caricias también se activa el sistema límbico, cuya red neuronal interpreta y libera sustancias que producen armonía, felicidad y satisfacción a la persona”, asegura Casasbuenas.
La especialista agrega que otro de los beneficios de la oxitocina, que en los recién nacidos se segrega cuando reciben caricias y están felices, es que ayuda a combatir los efectos del estrés. “La oxitocina baja el nivel de presión arterial cuando se encuentra alto debido a problemas estresantes, lo que disminuirá el llanto y las molestias”. 

 

 

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