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Guía para saber cada cuánto debe ir al pediatra y qué consultarle

Guía para saber cada cuánto debe ir al pediatra y qué consultarle

En los primeros meses es fundamental llevar al recién nacido cada 15 días.

Guía para saber cada cuánto debe ir al pediatra y qué consultarle
Por: Aiskel Piña Urdaneta
14 de Septiembre de 2011
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Tras la llegada de un hijo, viene también toda una tarea de cuidado. Una vez superados la emotividad y el ajetreo del momento, es importante que los padres conozcan los pasos a seguir en el tratamiento y la salud del recién nacido.


Para Eduardo Álvarez Peñaloza, pediatra e infectólogo pediatra, la primera visita al médico debe programarse 15 días después del nacimiento. Esta rutina se mantiene hasta los dos meses de vida en condiciones normales. Luego, hasta los seis meses debe ser mensual.


“En estas consultas el especialista se encarga de evaluar el desarrollo somático y neuronal del bebé, el peso, la talla y su capacidad para comprender el medio ambiente”.


El experto asegura que la primera consulta es muy importante. En esta cita se le hace al recién nacido una evaluación minuciosa a través de la verificación de sus reflejos, de sus rasgos físicos (descarte de malformaciones congénitas), ritmos cardíacos y ventilación pulmonar. Además, se evalúa la educación de la mamá en cuanto al cuidado general del pequeño.


Algunos médicos también analizan a la madre en esta primera consulta. La pediatra Clara Inés Sandoval, médica pediatra bioenergética, explica que los sentimientos y pensamientos de la madre inciden directamente en el bebé, tal vez no de manera física pero sí en su personalidad. 

 

El pediatra de un recién nacido debe conocer los antecedentes de los padres y la manera como se desarrollaron el embarazo y el parto, de este modo sabrá cómo tratar al niño y si pudo heredar alguna enfermedad o condición congénita, asegura Sandoval.

 

Para la especialista, los primeros días de vida de un bebé son de adaptación. En la primera consulta se debe chequear su progreso: si come bien, de qué manera orina y defeca y el color de la piel.


Desde su nacimiento y hasta llegar a su completo desarrollo, la medición antropométrica (peso, talla y perímetro cefálico, que crece en un 70 por ciento el primer año de vida) y la valoración psicomotora son esenciales para concluir si la evolución es satisfactoria.


En caso de que el médico observe alguna anomalía en el pequeño, es necesario remitirlo al especialista indicado. Al momento de nacer, al bebé se le hacen exámenes para detectar enfermedades metabólicas que no se manifiestan de manera inmediata.


“Estos resultados permiten actuar a tiempo. Por ejemplo, la presencia de hipotiroidismo congénito detectado puede ser tratado, de otra manera podría causar hasta retardo mental”, sostiene.

 

Cuidados en casa
No todo lo que respecta al bienestar del niño es responsabilidad del pediatra. Los cuidados de la familia son tan importantes como la revisión médica periódica. Una vez en casa los padres deben conocer de qué manera atender al pequeño.


• La alimentación: para la pediatra Sandoval, la alimentación debería ser exclusivamente con leche materna, por lo menos, los seis primeros meses de vida.


De la alimentación de la mamá depende la del bebé. Al momento de amamantar, la madre debe sentirse cómoda, relajada y tranquila. “Si está angustiada o estresada es mejor que no amamante, pues esos sentimientos son transmitidos al bebé y no le harán bien”.


Eduardo Álvarez coincide con la doctora y manifiesta que la leche materna es rica en inmunoglobulinas, indispensables para el control de las infecciones en los niños pequeños. Los bebés cuya madre es asmática deben recibir calostro en la misma sala de parto; esta es una muy buena medida para prevenir la enfermedad.


Según el experto, no hay madres “malas lecheras” ni leche materna de mala calidad; solo hay que enseñar a amamantar. No hay horas para alimentar a un niño recién nacido, él a través del llanto se manifestará.


• Exposición al sol: los rayos ultravioletas sintetizan la vitamina D y controlan el raquitismo. La exposición debe hacerse durante cinco minutos diarios.

• El baño: para la pediatra bioenergética, el baño debe hacerse una vez al día, con agua tibia y no debe exceder los cinco minutos. Aconseja utilizar productos sin químicos y enfocarse en las zonas que más se ensucian.
• Limpieza del ombligo: la especialista Clara Inés Sandoval recomienda hacer la limpieza después del baño con mercurio cromo o isodine. 
• Extracción de gases: un niño alimentado con leche materna sana (cuya madre se alimente bien) no tiene gases. Cuando el bebé comienza a mamar del seno, su boca queda muy hermética y no permite que se produzcan gases. No sucede lo mismo con los biberones de cualquier tecnología.


La experta aconseja dejar a los niños semisentados para que el gas salga solo. “Cuando se hace de manera tradicional: sobre el hombro y con palmaditas en la espalda, puede salir un gas fuerte que produzca vómito”. Cuando el niño presenta mucho gas o cólico es recomendable consultar al pediatra.

 

 

 

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