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Amamantar no es una tortura

Amamantar no es una tortura

Los senos de la mujer están hechos para lactar, aunque al comienzo amamantar pueda resultar una tarea difícil. La sensibilidad  complica el inicio de este pr

Amamantar no es una tortura
Por: ABCdelbebe.com
01 de Agosto de 2006
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Los senos de la mujer están hechos para lactar, aunque al comienzo amamantar pueda resultar una tarea difícil. La sensibilidad  complica el inicio de este proceso.

Los senos de la mujer están hechos para lactar, aunque al comienzo amamantar pueda resultar una tarea difícil. La sensibilidad  complica el inicio de este proceso.

El agrietamiento de los pezones es un problema que sufren muchas mujeres al inicio de la lactancia. Por eso es imprescindible implementar una serie de cuidados para salir avante y prevenir infecciones, como la mastitis. Al tercer o cuarto día, luego del nacimiento del bebé, los senos de muchas mujeres se ponen muy grandes y causan dolor y fiebre. Además, los pezones se empiezan a agrietar y sangrar con la succión del niño. “Los residuos de leche que quedan sobre el seno penetran en las heridas, cuando las hay,  y puede producirse una infección fácilmente”, advierte el ginecólogo Carlos Humberto Pérez, director médico del Hospital San José. Para prevenir esos traumatismos, lo primero que se debe tener en cuenta es la correcta posición del bebé a la hora de alimentarse. Es recomendable que la madre utilice una almohada para sostenerlo a la altura del seno y así evitar que el niño se esfuerce más de lo normal o que la fuerte succión genere heridas. Según el doctor Pérez, se debe estirar bien el pezón para facilitarle al niño que agarre bien el seno y así asegurarse que tome la mayor superficie de la areola posible. Si el pezón es elástico, la tarea del bebé se facilitaría. El aseo también es fundamental en esta etapa. Expertos aconsejan que las madres laven con agua los senos antes y después de dar de comer al bebé. No se debe utilizar jabón porque puede resecar la piel. Si se utilizan protectores de sostén, es conveniente cambiarlos apenas se humedezcan con leche.

Cómo aliviar el dolor Si solo uno de los pezones está adolorido, comience a amamantar con el otro seno para estimular la salida de leche. Recuerde que los bebés succionan más fuerte al inicio de cada sesión de comida. Mantenga los senos desocupados para evitar congestión. Para ello alimente a su hijo frecuentemente. Si trabaja, es conveniente que saque la leche con un extractor para mantener la producción láctea. Exponga al aire los pezones agrietados después de dar de comer al bebé. Protéjalos de la irritación con almohadillas desechables diseñadas para  los brassieres. Evite el uso de lociones o cremas en esta zona, ya que son lubricados naturalmente por aceites cutáneos. No se deben usar ungüentos a base de petróleo o vaselina.

Posibles complicaciones Una de las dificultades más graves de la lactancia es la mastitis, una infección en los senos que puede producirse entre 10 y 28 días después del parto. Los factores que la generan son dejar residuos grandes de leche materna durante periodos prolongados de tiempo o que las bacterias que quedan sobre el pezón, después de lactar, entren en los conductos de las mamas por las grietas de este. Los síntomas más comunes son el dolor intenso en los senos, acompañado de enrojecimiento, endurecimiento, hinchazón y fiebre alta. El retraso en el tratamiento puede formar un absceso en el seno que obligaría a la ingesta de antibióticos y drenar quirúrgicamente la leche.

Juan David Cárdenas Redactor ABC del bebé

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