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Leche materna, la vacuna número uno del bebé

Leche materna, la vacuna número uno del bebé

Expertos aconsejan amamantar al bebé los primeros seis meses de vida.

bebé
Por: Margarita Barrero
19 de Septiembre de 2012
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La leche materna es un alimento único para su bebé, ya que tiene la propiedad de lograr una concentración de agua y de grasas que cambia a cada hora. Por eso, los especialistas recomiendan poner a su hijo en el pecho lo antes posible después del parto y hacerlo con frecuencia. Desde ese primer encuentro con el seno, el bebé comienza a recibir los nutrientes que necesita, ya que succiona lo que sale antes de la leche, que se conoce como calostro: un líquido amarillento que, para Valeria Calderón, miembro y líder de la Liga de la Leche internacional, tiene un alto contenido de inmunoglobulinas que protege al bebé y, por lo tanto, es la primera vacuna.
El calostro ayuda a expulsar el meconio del niño (popó negruzco y pegajoso) y hace bajar las bilirrubinas. Sale en pequeñas cantidades porque un recién nacido no está acostumbrado a recibir este líquido, y se convierte en una leche madura entre el tercero y el séptimo día, cuando se produce la famosa bajada de la leche. Claro que esta solamente se da si el niño succiona la glándula mamaria. Para este momento, la idea es que la madre le dé pecho al niño cada 3 horas. Si el bebé queda con hambre después de la toma, los especialistas recomiendan ponerlo más seguido en el seno, de esta manera se aumentará la producción de leche.
No se preocupe si no es buena ‘lechera’. La succión del bebé marca la pauta para lograr una buena producción. A mayor succión, más producción. Por eso, las madres deben permitir que el bebé esté en el pecho en el momento en que el niño lo pida. Ni el agua de hinojo o la panela con leche aumentarán su producción. La madre debe tomar líquidos solo en la medida de su sed, según la Liga de la Leche.
Es importante entender que cada niño se alimenta a su ritmo. No existe un tiempo establecido, y eso también depende de la edad del bebé.  Sin embargo, un amamantado pide leche entre 8 y 12 veces en 24 horas. Según Valeria Calderón, la naturaleza marca la pauta y el niño succionará cada vez que lo necesite: “Él escogerá si su succión es para alimentarse o simplemente responde a la necesidad de succionar; de esta manera asegura su supervivencia, así que el bebé muchas veces no succiona por alimentarse”. Los bebés combinan los dos tipos de succión para obtener el alimento que les hace falta, y en ambos casos estimulan los receptores de oxitocina y prolactina.
No olvide que son más efectivas las tomas cortas y frecuentes que las largas y esporádicas.
Recuerde que para lograr la succión de la manera correcta, el cuerpo del bebé debe estar alineado con el de la madre, su cabeza tiene que estar de frente, barriga con barriga y la boca debe estar bien abierta para que abarque el tejido mamario.
Si le da pecho sin contar el tiempo permitirá que en una sola toma pueda recibir la parte de lactosa y la grasosa que le ayudan a subir de peso. Antes de alternar los senos es importante verificar si tomó suficiente leche, no solo la del inicio sino la del final. Usted sabrá que el pequeño está lleno cuando se quede dormido o suelte el seno.
Las autoridades internacionales de salud sugieren que los bebés sean amamantados exclusivamente en los primeros 6 meses de vida, sin ningún tipo de complemento. En adelante, el bebé debe recibir la alimentación complementaria hasta los 12 meses. Según la Liga de la Leche, el destete lo deben decidir la mamá y el bebé; algunos, incluso, lo hacen a los 2 años.

Ventajas de la leche materna
•    Contiene todos los nutrientes que necesita el niño, en las porciones exactas.
•    Aporta las defensas que este necesita, pues su sistema inmune es inmaduro.
•    Genera una buena digestión, ya que el bebé la tolera completamente.
•    Como es más fácil de digerir que la de vaca o la de soya, evita
alergias.
•    Disminuye los riesgos de contraer infecciones gastrointestinales y presentar diarrea, así como infecciones respiratorias, meningitis y enfermedades de oído.
•    Reduce el riesgo de presentar dermatitis y enfermedades crónicas del hígado.
•    Los niños amamantados tienen un mejor desarrollo de los arcos dentales, paladar y otras estructuras faciales y presentan una incidencia menor de caries que los niños que reciben leche de fórmula.
•    Los ácidos grasos omega 3 de la leche materna, refuerzan el crecimiento y el desarrollo de los bebés prematuros después del
parto y favorecen su desarrollo neurológico.
•    Los niños amamantados desarrollan menos enfermedades en etapas posteriores de la vida, como diabetes, linfomas y obesidad.
•En un estudio publicado en el Journal of Human Capital se afirma que los estudiantes que fueron amamantados superarían intelectualmente a sus pares alimentados con fórmula, y tendrían más posibilidades de ir a la universidad. Otros estudios
Previos han asociado la lactancia con un mayor coeficiente inte-
lectual infantil.
•    Un estudio dirigido por un equipo de investigadores de la University of South Carolina, en Columbia (Estados Unidos), demostró que los niños amamantados de forma exclusiva durante al menos 4 meses, tienen una mejor función pulmonar que aquellos que recibieron leche materna por menos tiempo o tomaron
leche de fórmula.
•    En los bebés que nacen prematuros o pequeños para su edad gestacional, favorece aún más su coeficiente intelectual y desarrollo neurológico.
•    Los niños amamantados desarrollan menos enfermedades en etapas posteriores de la vida, como diabetes, linfomas y obesidad”, dice Nora Corredor, oficial de proyectos de salud y nutrición de Unicef.

Casos en los que se dificulta el amamantamiento
• Cuando el bebé tiene paladar hendido o fre-
nillo corto.
• Si este es inquieto.
• Si el niño pierde peso en vez de aumentarlo.
•Si la mujer tiene los conductos bloqueados, mastitis, abscesos, hongos, un historial de abuso sexual o prevenciones con el propio cuerpo.

Circunstancias médicas por las que se prohíbe lactar
Margarita María Crespo, ginecobstetra experta en lactancia, explica que esto ocurre cuando la mamá es portadora de enfermedades contagiosas (como VIH), tiene una medicación peligrosa para el recién nacido, enfermedades que contraindiquen la lactancia (como miastenia grave, enfermedad muscular) y si la paciente es adicta a drogas, fumadora o alcohólica. En estos casos, se le recetan a la mamá diferentes pastillas y, de acuerdo con la dosis, en una semana, aproximadamente, esta dejará de producir leche materna.
Otros casos ameritan solo la disminución de la producción, mas no la inhibición. Según el ginecobstetra Andrés Daste, esta se realiza cuando la mamá es muy buena productora de leche y no logra dársela toda a su bebé, así se evita la mastitis, una inflamación por infección de los conductos mamarios.
De acuerdo con este ginecobstetra, los efectos colaterales del consumo de las pastas para inhibir la lactancia materna son: dolor considerable de las mamas, mareo, secreción de leche hasta que la lactancia se inhiba en su totalidad, náuseas, malestar físico e infección en las glándulas. Estos síntomas
pueden aumentar o disminuir, según la dosis dada a cada paciente.

¿Se puede congelar?
Después de sacarse la leche con un extractor puede guardarla en contenedores y bolsas especiales, o tarros esterilizados debidamente. En la nevera puede mantenerla durante 24 horas, y en el congelador durante 6 meses. Cada tarro de leche debe estar marcado con la fecha en que la recogió, y jamás mezcle la leche que sacó a una hora con otra de una hora distinta. Descongélela al baño de María.

Recomendaciones para la madre
El neonatólogo Hernando Méndez y la enfermera Nancy Bobadilla aconsejan:
• Prepararse con anterioridad sobre cómo se debe iniciar la lactancia.
• Una lactancia tardía perjudica la producción de la leche. “Incluso, se favorece la aparición de la hipoglicemia (sobre todo en bebés con factores de riesgo)”, afirma el pediatra Hernando Méndez.
• Mantenga una dieta balanceada y evite el consumo de coles, brócoli, coliflor y repollo, porque el bebé podría tener más gases.
• Evite tomar gaseosas, bebidas de malta y cerveza, porque son productos de fermentación que pueden producir gases al menor.

 

 

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