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10 claves que deben saber los padres antes de suministrar medicamentos de venta libre a bebés y niños

10 claves que deben saber los padres antes de suministrar medicamentos de venta libre a bebés y niños

Aunque algunos remedios no requieran fórmula médica, los adultos deben tener responsabilidad y conocimiento para administrarlos a sus pequeños.  Es fundame

10 claves que deben saber los padres antes de suministrar medicamentos de venta libre a bebés y niños
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09 de Marzo de 2009
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Aunque algunos remedios no requieran fórmula médica, los adultos deben tener responsabilidad y conocimiento para administrarlos a sus pequeños.

 Es fundamental que los padres comprendan que sus hijos no son adultos pequeños, porque con este parámetro, muchos determinan el tipo y la cantidad de medicina que les deben dar  para molestias que no necesitan estricta consulta médica.  La FDA (Food and Drugs Administration), entidad encargada de regular los medicamentos y alimentos en Estados Unidos y por la cual se basan sus similares en varios países, establece 10 puntos importantes antes de suministrar un medicamento de venta libre a bebés y niños. Más información en http://www.fda.gov/oc/Spanish/

 

1. Lea siempre la información en la etiqueta. Infórmese sobre los ingredientes y las instrucciones para el uso. Esto es importante para seleccionar y utilizar en forma segura todos los medicamentos de venta libre. Lea la etiqueta antes de administrar la medicina. Asegúrese de que entiende bien la cantidad de medicamento que debe administrar y cuándo puede repetir la dosis.

 

2. Sepa cuál es el "ingrediente activo" del medicamento. Esa es la sustancia que hace que el medicamento haga efecto y está siempre indicada en la parte superior de la etiqueta con la información e instrucciones. En algunos casos, el mismo ingrediente activo puede aliviar más de un malestar y puede encontrarse en muchas medicinas  utilizadas para el tratamiento de diferentes síntomas. Por ejemplo, un remedio contra el resfriado y otro para quitar el dolor de cabeza pueden contener el mismo ingrediente activo. De modo que si usted está tratando un resfriado y un dolor de cabeza con esos dos medicamentos, podría estar administrando dos veces la dosis.

 

3. Déle el fármaco correcto en la cantidad debida. No todos los medicamentos están indicados para un recién nacido o un niño. A veces pueden venderse en grados distintos de concentración, como es el caso de las fórmulas para recién nacidos, niños y adultos. Las dosis y las instrucciones también son diferentes de acuerdo con edad y peso. Siga las instrucciones al pie de la letra  y nunca use una dosis mayor que la indicada, así el niño parezca estar más enfermo que la última vez.

 

4. Consulte con su médico, farmacéutico o enfermera para que le indiquen qué medicamentos pueden interactuar con otros y cuáles no. Las drogas, las vitaminas, los suplementos, y los alimentos y bebidas no siempre son compatibles entre sí. Su profesional de salud puede aconsejarle.

 

5. Utilice el instrumento medidor que viene con la medicina, tal como un gotero o vasito dosificador. Otro tipo de implemento, tal como una cuchara de cocina, podría contener una cantidad indebida de remedio.

 

6. Distinga entre una cuchara (tablespoon o tbsp., en inglés) y una cucharita (teaspoon o tsp., en inglés). Una cucharada contiene tres veces más medicina que una cucharadita. En los implementos medidores, una cucharadita (tsp.) es igual a “5 cc” o “5 ml.”

 

7. Conozca el peso de su niño. Las instrucciones de algunos medicamentos de venta libre se basan en el peso. No trate de adivinar la cantidad de fármaco, ni trate de calcularla basándose en las dosis de adultos. Si las instrucciones no lo aclaran, consulte con el pediatra.

 

8. Para evitar una situación de emergencia por envenenamiento, use siempre tapas que sean difíciles de abrir para los niños. Después de cada uso, vuelva a cerrar bien. Hay que tener especial cuidado con los productos que contengan hierro; estos constituyen una importante causa de muertes por envenenamiento entre los niños pequeños.

 

9. Guarde todos sus medicamentos en un lugar seguro. Hoy día las medicinas tienen buen sabor, vienen en colores atractivos y muchas son masticables. Los niños podrían creer que son dulces. Evite una emergencia debida a una sobredosis o envenenamiento, guardando los remedios y vitaminas en un lugar seguro que no esté ni a la vista ni al alcance de su niño.

10. Examine el medicamento tres veces para comprobar que no tenga señales de haber sido manipulado. Primero, examine el empaque exterior y compruebe que no tenga cortes, ni desgarraduras. Segundo, lea la etiqueta del envase interior para verificar que sea la medicina correcta. Asegúrese de que la tapa y el sello no estén rotos. Tercero, examine el color, la forma, el tamaño y el olor.

 

No a los antibióticos sin fórmulaSuministrar antibióticos sin la asesoría médica genera lo que se conoce como ‘resistencia bacteriana’; es decir, que las bacterias se van haciendo resistentes a estos medicamentos y se hace necesario emplear antibióticos ‘más fuertes’ para vencerlos. Eso sucede, por ejemplo, cuando las personas los emplean para acabar con gripas que son originadas por virus; los antibióticos no acaban con los virus.

 

Por Edna Juliana Rojas

Redactora ABC del bebé

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