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Cómo debe ser el aseo diario de los bebés

Cómo debe ser el aseo diario de los bebés

Guía para hacerle una limpieza correcta al bebé.

Cómo debe ser el aseo diario de los bebés
Por: Marcela Escobar Ramírez
22 de Octubre de 2014
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Uno de los momentos más difíciles para los padres es la primera vez que deben bañar al recién nacido. Mientras las enfermeras manipulan con destreza al bebé, los padres temen hacerle daño, dejarlo caer o que se resfríe en el proceso.

Superado el temor inicial, el baño se convierte en un momento placentero para todos. Lo importante es hacerlo bien para evitar la aparición de hongos, infecciones o dermatitis. María Cristina Angulo, pediatra y magíster en medicina alternativa, y Martha Cuadros, instructora de psicoprofilaxis obstétrica y estimulación adecuada, le explicaron a ABC del Bebé, paso a paso, qué tener en cuenta para mantener al bebé limpio y sano.

Baño diario: el recién nacido se debe bañar todos los días con agua pura y sin detergentes químicos. La pediatra María Cristina Angulo recomienda usar champú y jabón una sola vez a la semana, utilizando productos especiales para bebé que no contengan parabenos, preservativos ni edta.  “Cuando se utiliza mucho jabón o champú, y no se los juaga adecuadamente, se puede presentar dermatitis alérgica por los químicos”, explica.

La piel del bebé se debe secar cuidadosamente con toquecitos de la toalla, en especial donde se le forman pliegues, como pueden ser el cuello, las axilas, las rodillas y entre los dedos de los pies. El pliegue inguinal hay que secarlo suavemente, porque la humedad puede facilitar el crecimiento de hongos o la aparición de dermatitis.

Si la piel es seca, es aconsejable aplicar una crema y hacerle masaje, e inclusive hidratar con algunos tipos de aceite, como el de oliva extravirgen.

Después del baño es conveniente ponerlos a que tomen el sol, idealmente antes de las 9 de la mañana. Si no se puede en este horario, lo mejor es asolearlos después de las 3 de la tarde.

Cabello: cuando son pequeños, es recomendable lavarlo una vez por semana y, cuando crecen, dos veces por semana.  

Martha Cuadros, instructora de psicoprofilaxis obstétrica y estimulación adecuada, insiste en la importancia de peinar después del baño a los niños para evitar que el cabello se enrede y se llene de nudos.

Genitales: en las niñas, el aseo de la vagina se debe hacer con un algodón empapado en agua, haciendo la limpieza de adelante hacia atrás, para evitar que se produzcan infecciones vaginales o urinarias. La crema se debe aplicar alrededor del ano y nunca en los labios menores, porque se puede meter internamente y ocasionar mal olor o flujo.

En los niños, hay que bajar suavemente el prepucio para aplicar el agua.

Cuando se bañan en tina, es aconsejable hacer el aseo de los genitales antes de meterlos en el agua, para evitar que esta se contamine.

Martha Cuadros aconseja que los padres les ayuden a limpiarse la colita hasta los 5-6 años, mientras los niños están en capacidad de secarse bien. 

Ombligo: en el caso de los recién nacidos, el aseo del ombligo se hace una vez al día con alcohol yodado, limpiando bien la base del ombligo. Si eventualmente hay algo de secreción, se debe limpiar dos o tres veces al día, explica Angulo. Pero, si se pone rojo alrededor o huele feo, es necesario consultar de manera urgente al pediatra.

Si no se tiene un aseo adecuado en esta parte del cuerpo, se pueden presentar infecciones que son graves en el caso de los recién nacidos.

Cuando los niños son más grandecitos, se les debe limpiar el ombligo una vez por semana utilizando un copito untado de aceite.

Oídos: hay que limpiarles externamente hasta donde alcanza el dedo de la mamá, nunca utilizar copitos dentro del orificio porque se devuelve la cera y puede taponarse el oído. Los copitos se pueden utilizar para hacer aseo en la parte externa de este.

Cuando usan aretes, es recomendable rotarlos todos los días, y si se produce alguna irritación, quitarlos.

Nariz: en el baño diario se puede aplicar agua suavemente, y si se notan muchos mocos utilizar suero fisiológico en aerosol para bebés, e intentar sacarlos con un copito. Cuando este tenga gripe, o muchos mocos, se recomienda el lavado con jeringa, aplicándole suero fisiológico tibio en cada fosa nasal.

Cuello: cuando los bebés vomitan, salivan en exceso o empiezan a comer alimentos distintos a la leche materna, es importante tener especial cuidado con el aseo del cuello. Lo recomendable es limpiarlos con agua en lugar de con pañitos húmedos, para quitar los restos de comida o saliva. Se deben secar muy bien y, en casos de mucha salivación, aplicar una crema protectora recomendada por el pediatra para evitar la dermatitis.

Dientes: hay que limpiarlos con agua y un algodón. Después de los 18 meses se pueden utilizar cremas sin flúor y, de los 5 años en adelante, emplear cremas bajas en flúor especiales para niños. En la noche, se los debe limpiar después de la última comida o el último tetero. Si los bebés tienen mal aliento, es mejor consultar al pediatra porque puede deberse a un problema estomacal o a una infección en la garganta, explica Martha Cuadros.

Manos: la higiene de las manos es fundamental, en especial cuando empiezan a gatear. Antes de pasar a la mesa, cuando llegan del parque, cuando están con gripe o cuando salen del baño.

Uñas: lo mejor es limar las del recién nacido porque están muy pegadas a la piel. Como crecen tan rápido, esta operación se debe practicar cada 2 o 3 días para evitar que se rasguñen. Al mes, cuando están más gruesas, se puede empezar a utilizar el cortaúñas. 

 

 

 

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