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¿Cuándo debo llevar a mi bebé recién nacido al servicio de urgencias?

¿Cuándo debo llevar a mi bebé recién nacido al servicio de urgencias?

La fiebre, la inapetencia y la pérdida de vitalidad son señales inequívocas de que algo no anda bien.

¿Cuándo debo llevar a mi bebé recién nacido al servicio de urgencias?
Por: Redacción ABC del bebé
07 de Diciembre de 2009
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La fiebre, la inapetencia y la pérdida de vitalidad son señales inequívocas de que algo no anda bien.


 


Pensar que todo es enfermedad o hacer caso omiso de ciertas señales particulares del recién nacido es un error casi imperdonable. Ambos extremos son malos.



Una primera iniciativa para no dar pasos en falso es educar a los padres acerca de cuál es el comportamiento normal de un bebé en sus primeras semanas de vida. Sin embargo, el tiempo de consulta pediátrica suele ser tan corto, que escasamente se resuelven dudas relacionadas con aspectos que surgen en momentos específicos.



De allí que muchos padres consulten al servicio de urgencias por situaciones que no ameritan asistencia médica y que muchas veces terminan siendo medicadas sin necesidad.



Un niño sano debe ser activo: llora y chupa con fuerza, mira a su alrededor, está alerta, presta atención a los mimos y palabras de quienes interactúan con él y se comunica. Aquel que está desgonzado, decaído, con una succión deficiente, sin llanto ni fuerzas, hay que llevarlo de inmediato al servicio de urgencias. Cualquier enfermedad en esta edad se traduce en pérdida de vitalidad.



La fiebre es una señal de alarma en los primeros tres meses de vida: un aumento de temperatura debe ser valorado, pues las infecciones en los recién nacidos progresan con rapidez.



Según la pediatra neonatóloga Clara Galvis, vicepresidenta de la Asociación Colombiana de Neonatología, la ictericia y las dificultades en la alimentación son las principales causas de consulta en el servicio de urgencias.


 


Otros síntomas para llevar al bebé:
• Si vomita. Todo lo que coma y devuelve en cantidad y fuerza considerables (es normal una pequeña regurgitación después de comer y que se traduce en leche cortada que escasamente le moja la cara), pues se puede deshidratar.
• Si se torna muy amarillo. Si al apretar y soltar la piel esta luce muy amarilla, especialmente en las piernas y planta de los pies. El 95 por ciento de los niños sanos puede presentar ictericia, que se desarrolla después de las 24 horas de vida (fisiológica) y que en algunos casos puede acentuarse y requerir tratamiento.
• Si presenta cianosis. Coloración azulada de la piel. Los labios y los dedos presentan un color morado que indica menos oxígeno en la sangre
• Si muestra palidez relacionada con dificultad para respirar (más de 60 veces por minuto) o con sudoración excesiva con la alimentación. Esta dificultad se caracteriza porque el niño empieza a utilizar músculos que usualmente no se usan para respirar, como los de las costillas y el cuello. Por eso, el diafragma se eleva y el abdomen se hunde.
• Si el bebé no se despierta con facilidad o no acepta la alimentación.
• Si está muy frío o tiene fiebre mayor de 38 grados centígrados.
•Si sus hábitos cambian.
• Si tiene respiración veloz: respira muy rápido o más veces de lo normal.
•Si tiene inapetencia: el bebé rechaza o no tolera
la comida.
• Si llora de manera inconsolable y no puede dormir.
•Si tiene deposiciones con moco o con sangre.
•Si duerme demasiado.


 


Vigilarlo
El bebé debe dormir en la misma habitación de los padres durante los primeros seis meses, en su propia cuna o moisés, para estar pendientes de sus necesidades. Hay que evitar acostarlo en la misma cama de los adultos, especialmente si alguno de ellos fuma, bebe, toma  medicamentos o está muy cansado. Nunca  dormir con el pequeño sobre un sofá. Debe dormir sin almohada y sobre un colchón firme, plano, en buen estado y limpio, elevado a 45 º en la  cabecera. Las cobijas deben ser duras.


 


¿Qué es normal?
Los recién nacidos estornudan y tienen la nariz tapada -parece como si tuvieran gripa-; algunos tosen. También pueden presentar un pequeño brote en la cara -que parece alergia a la lana- y en el cuerpo (este parece picadura de pulga). De igual forma, es normal que devuelvan un poco de leche (como cortada), les suene la barriga, se llenen de gases, les de hipo, pujo (este comienza a los 15 días y dura como dos meses), hagan deposiciones continuas (de cinco a 10 veces cuando son alimentados con leche materna), y se asusten cuando hay ruido o se prende una luz -se mueve como si fuera nervioso-.


 


 


 


 

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