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Nació prematuro ¿Qué hay que hacer?

Nació prematuro ¿Qué hay que hacer?

Los papás necesitan de familiares y amigos para sacar adelante al bebé.

bebé prematuro
Por: Redacción ABC del bebé
29 de Agosto de 2016
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Un padre imagina que su bebé nacerá al cumplir las 40 semanas de vida intrauterina que indican los médicos. Sin embargo, existen condiciones que obligan a que esto no siempre suceda. Álvaro Cano Quiñones, especialista en medicina maternofetal, afirma que algunos factores asociados a que los bebés nazcan antes de término, en parte son por los niveles de desnutrición de la madre antes y durante el embarazo; por la edad al momento de concebir (adolescente o por encima de los 35 años), por el tabaquismo y alcoholismo y, en otros casos, por anomalías uterinas o cirugías por displasias cervicales (desarrollo anormal de las células en el cuello del útero). Ahora bien, se estima que “el 50 por ciento de los partos pretérmino no tienen explicación”, aseguró el doctor Cano. 

Martha Ciro, especialista en ginecología y obstetricia, define al bebé prematuro como “aquel que nace antes de las 37 semanas de gestación. Adicionalmente, pueden nacer a término, pero si su peso está por debajo de los 2.500 gramos, también se consideran prematuros”, ya que por el bajo peso tienen poca grasa corporal, se mueven poco,  duermen mucho y tienen dificultad para ser alimentados, porque no coordinan bien la respiración con la deglución (pasar los alimentos). 

Para saber cómo progresa el bebé, se tienen en cuenta la edad cronológica y la edad corregida. La primera es la edad normal, que se calcula para todo bebé a partir de su nacimiento, y la segunda es la edad que tendría si hubiese nacido en la fecha prevista. Esto sirve para el tiempo de la licencia de maternidad, que sumará las semanas que al nacer le faltaron para cumplir las 37 reglamentarias, con las 14 a las que tiene derecho por la ley colombiana. 

Además, según el doctor Cano, si la madre de la embarazada presentó un parto temprano, en ella se corre el riesgo de que se repita. O si el primer embarazo de una mujer fue de este tipo, es más propensa a que suceda también en el segundo. 

Algunos bebés pueden pesar entre los 1.500 y 2.000 gramos, y muchos de ellos, en casos extremos, incluso menos de 1.000 gramos. En el mundo la incidencia de un parto prematuro está entre 8 y 10 por ciento, y en Colombia la cifra varía, siendo más alta en la Costa Pacífica –por la carencia de buena atención médica en el control prenatal–, y menor, en la zona centro, donde el acceso al servicio es más pertinente, dice el doctor Álvaro Cano Quiñones, especialista en medicina maternofetal. 

El número de semanas al nacer y el peso serán clave para determinar el nivel de inmadurez de los órganos vitales del niño, y su posibilidad de mejorar, según los especialistas consultados. Los bebés que salen adelante lo logran en gran medida por el seguimiento constante en las unidades de neonatología, la utilización de programas con apoyo especializado y un servicio médico interdisciplinario. 

Los niños pretérmino pueden nacer por parto vaginal, siempre y cuando no existan patologías de riesgo y puedan tolerar el trabajo de parto. 

El primer encuentro cara a cara 

Para muchos padres, en especial las madres, ver a sus hijos en incubadoras, muchas veces rodeados de cables que vigilan su estado de ánimo, resulta ser impactante. Es normal, pero tienen que tener claro que de sus cuidados y amor, el bebé mejorará su estado de salud. 

El Ministerio de Salud y Protección Social indica que los tratamientos, medicamentos e intervenciones necesarios para los pequeños están cubiertos por el actual sistema de salud, y lo que no esté incluido en el Plan Obligatorio de Salud (POS), pero que sea necesario, se autorizará a través de un comité técnico científico. 

Es importante tener presente que entre más prematuro sea el niño hay más inmadurez en sus órganos, mayores riesgos de mortalidad y morbilidad. Según la edad gestacional y el peso, van a requerir permanecer en una incubadora. Generalmente, los menores de 2 mil gramos necesitan de este recurso porque están bajos de peso y se les dificulta regular la temperatura. 

Entre más pequeño nazca un bebé, más tiempo debe estar en la clínica. Para que pueda ser dado de alta, en general, debe “regular la temperatura (más de 36 °C) solo o en ‘plan canguro’ (con ayuda de su madre); succionar adecuadamente la totalidad de la leche que necesita, sea del seno o de un biberón; no tener anemia severa y mantener buena ganancia de peso. Regular la respiración y no presentar disminuciones de la frecuencia cardiaca”, afirma Piñeros. 

La llegada a casa 

Cuando los niños prematuros salen del hospital necesitan un programa especial (o ‘plan canguro’) y un manejo integral que les brinde atención y tratamiento durante el primer año, que incluye seguimiento por parte del neurólogo, terapeuta, oftalmólogo, neumólogo y nutricionista (expertos en este tipo de bebés). 

La estimulación, en caso de un bebé pretérmino, es determinante en un niño a término porque este último no tiene riesgo neurológico. Según el doctor Juan Gabriel Piñeros, pediatra, “El prematuro nació cuando su cerebro estaba inmaduro, recibió muchos medicamentos, oxígeno, estuvo en situaciones vulnerables para su cerebro, entonces tiene riesgo de sufrir secuelas neurológicas de diferente tipo. Necesita una terapia de estimulación temprana e intensiva, a nivel físico, del lenguaje y ocupacional dirigida a prematuros. Y con la terapia se garantiza que el cerebro se desarrolle al máximo”. 

El trabajo es diferente con un bebé a término, pues como dice Luz Ángela Rozo, “el pretérmino se cansa fácil, su tono muscular es bajo, la succión es lenta, su coordinación todavía es inadecuada y su fragilidad acentuada. Su tiempo de alertas es menor que el de un niño a término y se mantiene más tiempo en descanso o dormitando”. Aspectos que se van aprendiendo a manejar, según expertos. 

Dentro de los cuidados del prematuro también se incluye evitar infecciones respiratorias, aplicar las vacunas y brindar la alimentación adecuada. No se deben promover las visitas, en general, hasta después del tercer mes, cuando adquiera más peso y defensas. 

Finalmente, se debe asistir al control y mantener un seguimiento del niño para conocer aspectos que se están o no desarrollando adecuadamente y solicitar a tiempo exámenes o terapias necesarias. 

En cuanto a la nutrición, la doctora Clara Esperanza Galvis, expresidenta de la Asociación Colombiana de Neonatología, dice que “La leche materna es la ideal y la alimentación complementaria se inicia con la edad corregida. Es decir, no se empieza al cuarto o quinto mes, sino al sexto o séptimo mes de edad cronológica”. 

Tenga presente que los prematuros en general son más propensos a presentar cuadros infecciosos, entre estos los respiratorios, como broncoespasmo recurrente o alergia respiratoria. También pueden tener secuelas neurológicas a largo plazo y padecer de reflujo gastroesofágico. Incluso, tienden a presentar retardo del lenguaje, dice el pediatra: “Si el desarrollo de un bebé normal es a los 2 años, es aceptable que un prematuro extremo lo haga a los 2 años y medio, aunque no es una generalidad”. 

Calcular la edad 

Con los bebés prematuros se debe hablar de una edad corregida y de una edad cronológica. Es decir, si el bebé nació de 30 semanas y han pasado cuatro semanas más, tienen un mes de edad cronológica y, hasta ahora, 34 semanas corregidas de edad gestacional. Este niño no puede ser comparado con otro que nació a término, que tendría 44 semanas de edad gestacional y más madurez. 

Nutrición 

La leche materna es fundamental y debe ser administrada de acuerdo con el peso del niño. Sin embargo, cuando los bebés pesan menos de 1.500 gramos al nacer, se recomienda fortificar la leche o suplementarla con fórmula para prematuros, eso si el bebé requiere de suplementos y complementos, pues solo el líquido no será suficiente para sus requerimientos. Sin embargo, cada niño es diferente y lo mejor es consultar al neonatólogo, quien le indicará los pasos a seguir”. 

Crecimiento y desarrollo 

En cuanto a crecimiento, entre más extremo sea el prematuro, más tiempo se demorará en alcanzar los percentiles de peso, talla y perímetro cefálico que los niños de su edad que nacieron a término, explica la doctora Clara Galvis. La estatura se afecta mucho menos, añade Rozo, “a no ser que haya sido un prematuro muy pequeño en edad gestacional, de 26 o 27 semanas, con retraso de crecimiento intrauterino. Pero, con un buen aporte calórico, la curva irá progresando poco a poco”. 

En este sentido, la talla y peso son variables y dependerán de qué tan prematuros nacieron y qué déficit de peso y talla tuvieron. “Los que más tardan en alcanzar los valores de crecimiento adecuado son los menores de 1.000 gramos. El 90 por ciento los alcanzan en los dos primeros años de vida, el resto van a necesitar un seguimiento nutricional más prolongado y, en algunos casos, en los que existe déficit de la hormona de crecimiento, se necesita suplencia de la hormona para alcanzar una talla final adecuada”, dice la pediatra Galvis, presidenta de la Asociación Colombiana de Neonatología.

 

 

 

 

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1 Comentarios

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Comentarios (1)

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aconsejador2015
Hace 1 año
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