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Para estimular al bebé, la madre debe tener buena disposición y estar bien emocionalmente

Para estimular al bebé, la madre debe tener buena disposición y estar bien emocionalmente

Las rutinas deben hacer parte de la vida diaria, no ser invasivas ni demasiado prolongadas. Así como una mujer necesita prepararse física y sicológicamente

Para estimular al bebé, la madre debe tener buena disposición y estar bien emocionalmente
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26 de Marzo de 2010
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Las rutinas deben hacer parte de la vida diaria, no ser invasivas ni demasiado prolongadas.

Así como una mujer necesita prepararse física y sicológicamente para afrontar la maternidad, el pequeño que está por nacer requiere toda la ayuda posible para familiarizarse con su entorno, estrechar el vínculo con su madre, agudizar sus sentidos y reconocer algunos aspectos de la que será su vida, desde el vientre. En otras palabras, solicita estimulación y motivación.

Como se trata de un ser que está en desarrollo, es indefenso y aún muy frágil, las dinámicas deben estar orientadas a proporcionarle seguridad y confianza, hacerlo sentir a gusto en su condición y permitirle espacios de interacción de manera tranquila y paulatina.

También hay que tener presente el crecimiento del feto para no molestarlo. “Después de la vigésima semana de gestación, el bebé tiene todos sus sentidos desarrollados. En ese momento, es conveniente estimularlo”, explica Sonia Monroi, licenciada en educación física y quien ha trabajado durante seis años con madres gestantes.

Sin embargo, en la etapa previa a este periodo, se recomienda una estimulación emotiva. “La mujer puede acariciarse la barriga, hablarle a su bebé, contarle lo feliz que está de que vaya a nacer y los planes que tiene para él”, añade Monroi.

Para Sandra Zorro, sicóloga perinatal y de la salud, ese primer contacto tiene como finalidad darle al hijo un lugar en la mente de la madre. “Al tocarlo o hablarle lo está ayudando a organizar su llegada. Esto impacta en el bienestar de la mamá, supone un mayor vínculo afectivo y un mejor desarrollo para el bebé”, comenta.

De acuerdo con la especialista, la manera de acercarse al primogénito tiene que ser de manera espontánea y libre. “La recomendación es hacerlo según el estilo de vida de la gestante para no alterar su día a día ni que se convierta en algo estresante. Si no sabe qué decirle, puede contarle por unos minutos los acontecimientos del día. Lo importante es que la mamá se sienta tranquila y transmita eso mismo”, añade.  Para  Juan Diego Rojas Barrera, ginecoobstetra especialista en medicina maternofetal de la Clínica de la Mujer, la clave está en disfrutar el embarazo. “La gestación es uno de los mejores momentos para una mujer porque va a aferrar los lazos con su pareja. El consejo es que lea sobre el tema y asista a los controles prenatales. Eso va a estimular a la familia y al bebé”, puntualiza.

 

La base es transmitir amorExiste un amplio repertorio de investigaciones sobre estimulación intrauterina. Algunos difieren en sus posturas, aunque todos coinciden en que lo más importante de esta etapa es lograr generar un lazo afectivo inquebrantable entre madre e hijo.

“Si se estimula este aspecto, todo lo demás llegará por añadidura: el desarrollo cognitivo y el corporal estarán en equilibrio”, dice Sonia Monroi. Esta postura fue impulsada por el doctor Thomas Verny, coautor de los libros El vínculo afectivo con el niño que va a nacer y La vida secreta del niño antes de nacer.

En dichas publicaciones, se enfatiza en que no hay nada más eficaz para el bienestar de un recién nacido que haber sido estimulado en el útero con una gran dosis de comunicación, aceptación y amor. Según investigaciones de Thomas Verny, hacerlo de esta manera puede influir en el desarrollo del cerebro y el sistema nervioso del bebé.

Para que el mensaje llegue en esos términos, la mejor manera de estimularlo es a través de los sentidos. “El bebé en la vida intrauterina puede ver, oír, experimentar y degustarse de una forma primitiva, razón por la cual podemos estimularlo a través del tacto, la visión, la audición y las áreas motoras que potencian su desarrollo físico, mental y sensorial”, explica Edith Peisach, sicóloga especializada en desórdenes de aprendizaje y autora del libro Amor en pañales.

El resultado, según Peisach, es que al nacer muestra mayor desarrollo en el área visual, auditiva, lingüística y motora; mayor capacidad de aprendizaje porque está más alerta, se calma con más facilidad y es capaz de hacer una conexión entre sus experiencias prenatales y las posteriores al nacimiento. Fortaleciendo así el vínculo afectivo desde los sentidos. “Los niños son más sanos a nivel familiar, piden lo que necesitan con tranquilidad, respetan a los demás porque han tenido padres que los han respetado y entienden las necesidades del otro”, dice la sicóloga Sandra Zorro.

 

La madre necesita equilibrio y armoníaAntes de iniciar cualquier rutina de estimulación, hay que tener en cuenta que el estado emocional de la gestante y la actitud frente a su realidad son vitales para que el bebé se sienta a gusto en el útero. “Si una mamá estuvo satisfecha con el embarazo, tenía una buena relación con su esposo y una vida emocional sana, cuando el niño nazca ella responderá adecuadamente a sus necesidades”, añade Sandra Zorro.

Cabe aclarar que al respecto no hay verdades absolutas, pues para que la estimulación intrauterina tenga el efecto deseado debe haber un trabajo constante hacia el fortalecimiento del vínculo y el bienestar de la madre que debe extenderse, incluso, después del nacimiento.

Así mismo, es clave considerar otros aspectos de la vida de la progenitora que entran en juego. Según la especialista en educación física Sonia Monroi, influyen los hábitos alimenticios que ha tenido durante toda su vida, la aceptación de la familia hacia el nuevo miembro y la práctica de algún ejercicio o deporte.

Al respecto, vale la pena mencionar que si la madre ha sido sedentaria a lo largo de su vida, el embarazo no es el momento para dejar de serlo. “Si la mujer es una atleta consagrada puede seguir entrenando; de lo contrario, es mejor que sea valorada por un médico o especialista en educación física antes de iniciar una rutina”, comenta Monroi. En cuanto a la situación emocional de la mamá, una buena forma de subir su ánimo, calmar los nervios o atenuar los sentimientos encontrados que ha tenido durante el embarazo, es recurrir a las visualizaciones.

El ejercicio consiste en imaginarse en una pradera, playa o cualquier otro lugar tranquilo junto al niño que está por nacer y luego contarle cómo era la vida antes de su concepción y cómo cambió positivamente el entorno de quienes lo rodean.  “Hemos encontrado que muchos bebés cuando escuchan a su mamá, así sea mentalmente, se mueven en respuesta a los pensamientos agradables que ellas tienen”, explica la sicóloga Sandra Zorro.

 

Técnicas auditivas para fortalecer el afectoUna de las herramientas más útiles es hacerlo a través del canto materno. Según los especialistas, es lo más respetuoso y lo menos invasivo para el feto. Otra estrategia para estimular a los pequeños en formación es recurrir a la musicoterapia. “Esta se trabaja para generar bienestar en la madre y en el hijo a partir de la historia musical y los elementos sonoros que son relevantes para ella”, explica Andrea Pinto, licenciada en pedagogía musical.

La idea es que la gestante identifique las canciones que tienen significado para ella o el instrumento que sabe tocar y comparta la música con su hijo. En cuanto al ‘Efecto Mozart’, una técnica de estimulación que algunos validan como efectiva para calmar a los pequeños, Pinto opina que si bien escuchar canciones clásicas puede generar sentimientos positivos, no es una regla que se aplique para todo el mundo. “La música es terapéutica si significa algo para la madre”, explica Pinto.

 

Creatividad a flor de pielA partir del quinto mes de embarazo, una buena opción es recurrir a los masajes en la barriga empleando pinturas no tóxicas. “Es un ejercicio emotivo para la familia. “El objetivo es contarle al bebé una historia mientras se hace dibujos en el estómago”, explica Sonia Monroi.

Esto fortalece el vínculo afectivo y la comunicación.  El cuento que se relate al pequeño puede estar orientado hacia los cambios experimentados durante el embarazo. “Los bebés aprenden por asociación. Por eso, hay que hacer el relato por secuencias y en cada una de ellas generar un movimiento”, añade Sonia Monroi.

La idea es hacerlo varias veces después del quinto mes para generar recordación en el feto. “Puede suceder que cuando nazcan reconozcan los dibujos y sonrían o reaccionen de alguna manera”, concluye Monroi.

 

Practique yogaLos nueve meses del embarazo traen distintos cambios y alteraciones en el cuerpo. Se pueden presentar náuseas, vómito, pérdida del apetito, estreñimiento y dolores de cabeza, entre otras dolencias. Por esta razón, la práctica del yoga es el antídoto ideal.

Se trata de una terapia en la cual la madre opta por diferentes posturas físicas de relajación que la estimulan a ella, al igual que a su bebé. “Todas las posturas van a buscar equilibrar la sal y la cantidad de agua en el cuerpo. Además, esto le brinda tranquilidad al bebé y hace la vida más fácil”, se explica en el libro Mamá yoga, de Ana María Botero de Caballero.

Para aprender a hacerlo de la manera correcta, el consejo es asesorarse de un profesor certificado, pues el ejercicio tiene que estar en la dosis ideal para evitar contratiempos o dolencias físicas. Entre sus innumerables beneficios, se encuentra que ayuda a la gestante a respirar de manera correcta.

 

MitosLos ejercicios físicos, de motivación y la práctica de la musicoterapia tienen un fin netamente afectivo. De acuerdo con el doctor Juan Diego Rojas Barrera, médico ginecólogo obstetra, hasta el momento no se ha arrojado evidencia médica de que dichas prácticas permitan un crecimiento y desarrollo del cerebro.

Lo que sí se ha comprobado es el vínculo afectivo que se genera entre madre e hijo.

En cuanto a colocarle papeles de colores a una linterna para que el bebé reconozca los colores, Sandra Zorro recomienda abstenerse de hacerlo. “Por algo son 40 semanas de gestación y no menos. Por qué queremos ponerle luz en los ojos cuando su cerebro no está listo para recibir esa información”, añade.  Las luces podrían desorganizar su sistema nervioso.

 

Por Diana Bello Aristizábal

Redactora de ABC del bebé

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