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Pautas para disminuir el riesgo de parálisis cerebral

Pautas para disminuir el riesgo de parálisis cerebral

Yina celebró hoy que su hija aprendió a tender la cama. Es la misma felicidad que sienten todos los padres cuando sus pequeños empiezan a hacer actividades p

Pautas para disminuir el riesgo de parálisis cerebral
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09 de Abril de 2007
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Yina celebró hoy que su hija aprendió a tender la cama. Es la misma felicidad que sienten todos los padres cuando sus pequeños empiezan a hacer actividades por sí mismos. Sin embargo, Luisa no tiene 6 o 7 años. Tiene 12.

Durante el parto, en Aguachica (César), los médicos no tuvieron la destreza para recibir a la bebé, quien sufrió hipoxia cerebral; es decir, su cerebro no obtuvo suficiente oxígeno y generó un daño conocido como parálisis cerebral.

Aunque la situación no fue fácil de superar, Yina ha dedicado los días con sus noches a la recuperación de su hija. A pesar de que muchos le dicen que la pequeña no tiene futuro, ella confía en sus avances.

Celebrar cada pequeño detalle hace parte de la maravillosa historia de madre e hija que no han frenado su impulso. Todos los padres que esperan un bebé tienen en mente a un hijo sano. Sin embargo, en algunos casos, ocurren problemas que están fuera de sus manos y deben aprender a enfrentar.

Para no lamentar

La parálisis cerebral es una enfermedad que puede afectar a los bebés por diversas circunstancias en la gestación o durante los dos primeros años de vida. Y aunque es difícil controlar la mayoría de sus causas, tener un buen embarazo puede prevenir este mal. Para saber cómo evitarla, primero es fundamental conocer qué la produce.

En el 70 por ciento de los casos se origina durante la gestación, por infecciones o incompatibilidad de Rh, entre otras. El 10 por ciento sucede durante el parto, porque el niño tuvo poco oxígeno al nacer. Esto se conoce como hipoxia cerebral.

Si el bebé nace prematuro y pesa menos de un kilo y medio, tiene hasta 30 veces más riesgo de sufrir la enfermedad. Pero también existen factores asociados a las cargas genéticas, alteraciones cromosómicas o enfermedades crónicas que padezca la madre, como hipotiroidismo o diabetes. Alberto Jiménez, especialista en medicina física y rehabilitación, director de la Asociación Colombiana Pro Niños con Parálisis Cerebral, Propace, explica a las mujeres que el primer paso cuando quedan embarazadas es tener buen estado físico: “persona con adecuada dieta, buena alimentación, sin problemas de anemia o enfermedades recurrentes. Pero si tiene una irregularidad, debe comentársela al médico”.

Adiós vicios

Cuando la mujer se entera de su estado, debe dejar a un lado el cigarrillo, las bebidas alcohólicas y la drogodependencia. Incluso, prestar atención a detalles sencillos como los ciclos de sueño, es decir, dormir suficiente y también alimentarse adecuadamente, porque las conductas incorrectas influyen en el estado de salud del bebé.

“En nuestros países en vías de desarrollo es más alta la incidencia de parálisis cerebral que en países desarrollados. La causa puede ser mala nutrición o cero controles prenatales”, señala la neuropediatra Olga Lucía Casasbuenas.

Algunos métodos de prevención son precisamente los exámenes durante la gestación. La embarazada debe tener muy presente su nivel de presión arterial, señala Casasbuenas, debido a que una elevación de esta puede generar menos aporte de oxígeno al bebé y esto implica un riesgo de parálisis.

“Durante los nueve meses, una mujer debe hacerse todos sus exámenes como cuadro hemático, parcial de orina y estar además recibiendo muchas veces suplementos con vitaminas, proteínas, calcio y hierro, para evitar problemas en el embarazo”, explica Jiménez.

Este especialista también llama la atención a las mujeres para evitar “estados psicoafectivos como traumas, golpes, peleas y no percatarse de signos sutiles como infecciones vaginales, urinarias, enfermedades transmitidas por las aves o los gatos, como la toxoplasmosis, que es una de las causas frecuentes de parálisis cerebral. Es importante la evaluación de cómo va el crecimiento del útero, atención a contracciones uterinas y sangrados”.

Vale aclarar que la presencia de mascotas, por sí misma, no es riesgosa para la mamá. Lo es, la falta de higiene con el animal, pues los gatos eliminan parásitos por sus heces y sobreviven hasta 24 horas después de que estén a temperatura ambiente; se traduce en que si no se limpia la defecación durante este tiempo, usted puede correr peligro. La norma: limpiar el popó de su mascota.

También se puede adquirir por el consumo de carnes, que al cocinarse inadecuadamente quedan expuestas a los microorganismos, al igual que el lavado incorrecto de las verduras.Otra de las infecciones que implican riesgo es la rubéola. Por eso, la importancia de vacunarse. Recuerde que las campañas de inmunización se hacen con frecuencia; si usted no se la ha aplicado, pregunte en su servicio de salud o en la Cruz Roja.

Sangre que se rechaza

Otra de las causas puede ser la incompatibilidad entre la sangre de la mamá y la de su bebé. Esto puede ocasionar ictericia (color amarillo fuerte en los bebés) y afectar el cerebro del pequeño. Hoy, esto resulta sencillo de corregir.

Inicialmente se puede atacar la incompatibilidad (la sangre de la madre envía anticuerpos a la placenta para atacar el ‘cuerpo extraño’ que detectó). Existen claves para determinarlo: primero, si en la familia existieron prematuros o bebés con ictericia. También es determinante si la mujer tiene Rh negativo, pues debe aplicarse una ‘vacuna’ que neutralice los anticuerpos. Cuando el bebé nace se hace el mismo procedimiento para destruir los glóbulos rojos de más que lograron pasar, para evitar que se produzca una reacción negativa en el bebé.

Después del nacimiento, existen unas pautas claras que ayudan a determinar si el bebé tiene un color amarillo muy acentuado (lea la nota ‘Manual para los primeros 28 días de vida’página 68 ). Una terapia con luz ayuda a tratar el problema.

¿Qué es la parálisis cerebral?

Es una enfermedad que se caracteriza por un compromiso motor, que altera el desarrollo y la postura de los niños. La neuropediatra Olga Lucía Casasbuenas asegura que se puede determinar entre los primeros tres meses cuando se ve alterado el tono muscular del pequeño. Por ejemplo, los brazos pueden ser muy rígidos y a la semana siguiente pierden toda la fuerza.

También se determina cuando un niño tiene posturas atípicas, como la cabeza arqueada hacia atrás, las piernas rígidas y los pies estirados. La parálisis no tiene necesariamente dentro de su diagnóstico el retraso mental. Por eso, son pequeños que pueden acudir sin problemas al colegio, pero que deben someterse a terapias para mejorar su tonicidad muscular. Sin embargo, en otros casos el problema es severo.

En esta situación, relata Alberto Jiménez, director de la Asociación Colombiana Pro Niños con Parálisis Cerebral, Propace, “puede que no alcance a llegar a un colegio o a la universidad, pero un tratamiento integral va a conducir a que camine, con algún defecto, pero que lo haga”. El tratamiento está encaminado a que se mejore su tonicidad muscular, mientras comparte con otros niños.

Después del nacimiento

Tener los controles prenatales adecuados, conocer las señales de alerta y seguir las recomendaciones médicas permitirá a la madre llegar a un parto a término, en la mayoría de los casos. Un bebé con muy bajo peso puede tener riesgos de padecer la enfermedad.

También es importante evitar golpes muy fuertes en la cabeza del pequeño, para prevenir traumatismos. En el carro, no olvide ajustar adecuadamente la silla para transportarlos.La prevención de infecciones es fundamental. La meningitis es la inflamación de unas estructuras craneales y se puede producir por bacterias y virus como el neumococo, el meningococo y el Hemophilus Influenza. Hoy se pueden prevenir con la aplicación de vacunas. Los pediatras recomiendan aplicarla en niños que están en riesgo (menores de 2 años, con defensas muy bajas, desnutrición o enfermedades crónicas).

Por Juliana Rojas H.Redactora ABC del bebé.

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