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¿Por qué es tan importante la lectura durante los primeros años de vida?

¿Por qué es tan importante la lectura durante los primeros años de vida?

Itziar Zubizarreta, profesora y directora del programa ?Bularretik Mintzora? (Del Pecho a la Palabra), que está dirigido a padres y profesores de niños entre

¿Por qué es tan importante la lectura durante los primeros años de vida?
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27 de Agosto de 2009
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Itziar Zubizarreta, profesora y directora del programa ‘Bularretik Mintzora’ (Del Pecho a la Palabra), que está dirigido a padres y profesores de niños entre 0 y seis años, en el País Vasco, visitó nuestro país y habló con ‘ABC del bebé’ sobre el tema.

A propósito del ‘Noveno Congreso Nacional de Lectura Los niños son un cuento’, organizado por Fundalectura, durante la XXII Feria internacional del libro de Bogotá, Zubizarreta estuvo en Colombia y compartío algunas de sus recomendaciones para fomentar la lectura en los niños.

ABC del bebé: ¿Cómo se puede definir la lectura en la primera infancia?Itziar Zubizarreta: Creo que en la vida del bebé hay varias funciones unidas al desarrollo físico, emocional e intelectual que se presentan con importancia determinante y que conducen a su evolución integral. Son los mecanismos de adaptación; éstos le ayudan a comprender todo lo necesario para poder sobrevivir con autonomía en el medio en el que les toca vivir. De los mecanismos de adaptación depende la comprensión del medio que les rodea y, en gran medida, su éxito a la hora de interpretar los signos internos y externos de los que está compuesta la convivencia humana. Quizá para comprender bien a qué nos referimos cuando en programas de estimulación precoz hablamos de ‘lectura’, deberíamos ahondar en el significado de esta, que no consiste sólo en descifrar un código; la lectura significa comprensión; es decir, la adquisición de un nuevo significado que comparamos con lo que poseíamos anteriormente y gracias a esta comparación elaboramos un nuevo estadio de conocimiento. Cuando hablamos de lectura, hablamos del desarrollo de los mecanismos de comprensión de la lengua. De escuchar, ver, comprender y actuar en correspondencia con nuestro conocimiento. Igualmente, del enriquecimiento de la vida humana por medio del mecanismo genuinamente humano: la comunicación a través del lenguaje.

 

ABC: ¿Este tipo de lectura se puede hacer desde el vientre? De ser así, ¿cómo se recomendaría hacerla?I. Z.: Desconozco cuáles son los mecanismos de adaptación celulares que conducen al embrión a su pleno desarrollo. Lo que parece demostrado es que a partir del cuarto mes de gestación se empieza a desarrollar el sentido del oído. Dentro del vientre de su madre, el feto oye los sonidos que salen de ella como suyos propios y también capta los sonidos externos. Por eso, hay que establecer momentos de comunicación tranquila, a través de canciones, entonaciones mantenidas que hagan sentir al bebé la comunicación oral y gozar de ella. Después del nacimiento, el bebé reconoce los sonidos más próximos como propios y los sonidos externos le suscitan curiosidad y movimiento hacia el exterior, para adquirirlos haciéndolos suyos. Muy pronto descubre que a medida que domina el sonido puede conseguir todo lo que necesita y esto es el gran estímulo para la adquisición del lenguaje. Creo que después del nacimiento se deben conservar y aumentar esos momentos de comunicación que se establecieron durante la gestación, a través de las canciones de cuna, de los juegos de lenguaje que tienen todos los idiomas; mientras se acuna al bebé, se le acaricia o se juega con él. Más  tarde,  a medida que puede fijar su atención a través de la postura y de la mirada, contarle historias ilustradas y también cuentos sin ningún soporte gráfico, para que elabore sus propias imágenes.

 

ABC: ¿Qué beneficios, a nivel cognitivo, tiene para los niños el hecho de que sus padres les lean?I. Z.: La lectura, en sentido amplio, estimula y ayuda en la adquisición del lenguaje. Los textos literarios, tanto orales como escritos, estimulan la repetición de sonidos organizados en sílabas, en palabras y en frases, con lo que aceleran la producción de estructuras lingüísticas. Además, las estructuras literarias están compuestas de una forma que los niños pequeños pueden comprender; con un lenguaje que simboliza sus preocupaciones y angustias y se las devuelve elaboradas, para calmar su ansiedad. También estimulan su necesidad de conocimiento y comprensión del mundo, encendiendo su imaginación y ayudándoles en la resolución de los conflictos emocionales. Son, por tanto, un gran aliado para que los padres les comuniquen de una manera simbólica las inquietudes que los aquejan: miedos, celos, angustias de separación... Son los mismos miedos que nos  aquejan a todos los seres humanos.

 

ABC: ¿Qué recomendaciones se les pueden dar a los padres para que les lean a sus niños; es decir, cómo deben hacerlo?I. Z.: Yo creo que los mejores comunicadores para los niños son sus padres y profesores. Ningún otro profesional puede llegar al alma de un niño como las personas que le quieren, que le cuidan y le educan. Lo efectivo de todo este material literario es compartirlo en complicidad con el bebé o el niño. Nadie como los padres saben llegar a las emociones de los hijos y juzgarlas, además de calmarles y divertirse con ellos, a base de juegos, bromas, canciones y toda una serie de complicidades que se dan en la relación natural entre padres e hijos.

En principio no hay una edad establecida para el comienzo. Es bastante natural que durante la gestación comience un diálogo entre los padres y el neonato. Este diálogo continúa una vez ha nacido el bebé, y dentro de este diálogo, el bebé entiende los tonos y vocalizaciones que se transmiten a través de las canciones de cuna, de los juegos de regazo, de los cuentos con estructura rítmica... A partir de los seis meses, los bebés son capaces de sostener un libro, fijar la mirada en algunas imágenes y pasar las hojas... Parece que puede ser una buena época para iniciarse en la observación e interpretación de textos.

De todas formas, me parece interesante recalcar que la lectura necesita intermediarios hasta edades muy tardías. Me explico, aunque los niños de 6, 7, 8 e incluso 9 años sepan leer, la técnica de la lectura añade una dificultad que les resta el placer de disfrutar del libro y de la historia de que se trata, en muchísimas ocasiones. Los adultos que les rodean deberían proporcionarles ese placer para que realmente disfruten leyendo y se consideren grandes lectores.

 

Por Melissa Serrato Ramírez

Redactora ABC del bebé

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