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Principales molestias que pueden afectar al bebé en sus primeros días de vida

Principales molestias que pueden afectar al bebé en sus primeros días de vida

Aunque son menores, hay que prestarle atención a los síntomas que puedan tener repercusiones en el bienestar del bebé. Acné neonatal

Principales molestias que pueden afectar al bebé en sus primeros días de vida
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19 de Noviembre de 2009
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Aunque son menores, hay que prestarle atención a los síntomas que puedan tener repercusiones en el bienestar del bebé.

Acné neonatal

Se manifiesta por medio de puntos blancos en la nariz del bebé. Es denominado así porque aparece en el primer mes de vida. Aunque sus causas no se han determinado estrictamente, las teorías sugieren que este podría presentarse por efecto de las hormonas maternas residuales que alteran la unidad pilosebácea del bebé.Los padres no deben preocuparse por estos diminutos puntos, pues son perfectamente normales y generalmente desaparecen al tercer o cuarto mes de vida.

Costra láctea

La aparición de caspa en la cabeza del recién nacido puede preocupar a las madres, pero es una afección normal que no requiere un tratamiento especializado y en la mayoría de los casos no es grave y se puede solucionar fácilmente con champús especiales para el cuero cabelludo.

Es importante tener en cuenta que no está relacionada con la lactancia materna, sino que es un enfermedad inflamatoria de la piel que se presenta en la cabeza de los recién nacidos y que se manifiesta con la aparición de unas escamas amarillentas, de aspecto grasoso, que se ubican principalmente en la coronilla.

Se presenta muy frecuentemente en los primeros tres meses de vida y tiende a permanecer durante el periodo de lactancia. Después desaparece casi espontáneamente, incluso sin tratamiento médico. En algunos casos puede persistir hasta los nueve meses de edad. Esta alteración no es contagiosa, ni producida por falta de higiene. Tampoco es una alergia, no es peligrosa y no afecta la salida del cabello.

Para retirar la costra láctea de la cabeza del bebé, lo más recomendado es utilizar aceites minerales infantiles que ablandan las costras y permiten quitarlas poco a poco.

No es adecuado usar champús perfumados porque podrían provocar más descamación en el cuero cabelludo. Es importante tener en cuenta que por ningún motivo es apropiado automedicar al bebé, y antes de aplicar cualquier producto es mejor consultar al pediatra.

Los especialistas sostienen que si el niño tiene la cabeza muy irritada o también presenta lesiones en la cara y el cuerpo, esto implica que requiere manejo dermatológico con medicamentos y es necesario consultar a un especialista.

El meconio

Son las primeras heces del recién nacido, están compuestas por bilis y mucosidad.

En condiciones normales, estas son expulsadas algunos momentos después del nacimiento, pero si el parto ha sido muy largo, complicado y se ha presentado sufrimiento fetal, es posible que sean expulsadas antes de que la madre haya dado a luz, dando lugar a complicaciones.

Ictericia

Es un color amarillo en sus ojos y piel producido por altos niveles de bilirrubina, esta sustancia se origina cuando se degradan los glóbulos rojos y, es en el hígado donde se procesa para ser eliminada en la materia fecal. Sin embargo, los bebés no hacen este proceso completamente, ya que tienen el hígado inmaduro. Este signo es frecuente en el periodo neonatal y se llama ictericia.

La ictericia fisiológica es habitual cuando el niño nació a término y a la semana se estabiliza por sí sola. En cambio, la ictericia precoz se da durante las primeras 24 horas después del nacimiento y se produce por incompatibilidad sanguínea o de Rh.

En casos severos, la bilirrubina se puede depositar en el cerebro y producir daño neuronal. El retardo a veces se manifiesta con convulsiones y se le conoce como encefalopatía bilirrubínica.

¿Cómo actuar? 

El procedimiento consiste en poner el niño al sol durante unos minutos al día, pero se recomienda la fototerapia; es decir, dejar al bebé desnudo en una incubadora exponiéndose a una fuente lumínica, puesto que la luz produce una conversión a nivel de la bilirrubina depositada en la piel para que se vuelva soluble en agua y así pueda eliminarla por el riñón.

Y aunque el sol ayuda a quitar el color amarillo pero no se puede dosificar como la fototerapia, que es un tratamiento bajo condiciones controladas. Además de la coloración amarilla de la piel del bebé, hay otros síntomas de alarma, como el llanto persistente, el rechazo a la alimentación y el vómito. Fiebre, diarrea y dificultad para respirar.

Lesiones en cara y cuerpo

La costra láctea es, en algunos casos, la fase inicial de la dermatitis seborreica. Esta enfermedad requiere más cuidado y hay que utilizar medicamentos para solucionarla. Se caracteriza por la aparición de escamas amarillentas o blanquecinas en la piel más prolongadas, y en otras partes del cuerpo diferentes a la cabeza, como cara, cuello y tronco.

Puede generar irritación y enrojecimiento de las zonas contiguas a la descamación. Cuando se presentan este tipo de lesiones, es aconsejable consultar al pediatra o al dermatólogo para iniciar un tratamiento, pues su resolución es más compleja y requiere mayor atención que la costra láctea.

El hipo

Los episodios de hipo en los bebés y niños están relacionados con problemas alimentarios y respiratorios. Muy pocos casos de hipo esconden una enfermedad crónica o una alteración grave en la salud de bebés y niños. En la mayoría de los casos son situaciones que se resuelven rápido. Generalmente, puede durar entre diez y quince minutos y ocurre por contracciones del diafragma. Las causas pueden ir desde el reflujo, muy común en los bebés, hasta el uso de un chupo con un tamaño inadecuado. Ocurre también cuando el niño no agarra bien el pezón y además de la leche traga aire que afloja el estómago. También es frecuente cuando los pequeños sufren cambios de temperatura en el ambiente o en los alimentos.

Prevención

Es necesario revisar la técnica de alimentación. Durante la lactancia, la mamá debe procurar que el pezón esté completamente dentro de la boca, que los labios se vean sobre el pezón y el pecho debe estar contra el de la mamá, para que no entre aire en cada succión. Se recomienda sonar con frecuencia al bebé para evitar que el taponamiento de las vías respiratorias lo haga respirar por la boca. De esta manera evita que el niño tome aire frío y sin filtrar.

Los cólicos

Los bebés, en sus primeros meses de vida, son susceptibles de padecer lo que se conoce como cólico del lactante, un mal que se identifica porque el pequeño llora más de 3 horas diarias (así no sean continuas), por lo menos 3 veces por semana y durante 3 semanas.

Generalmente, empiezan a llorar en las tardes o en las noches y no se calman fácilmente. Además, muestran enrojecimiento en la cara, flexionan las piernas sobre el abdomen, el cual se pone tenso y agudo por la acumulación de gases, transpiran, expulsan gases por el recto y por la boca, en forma explosiva, se estiran y se observan hipertónicos con la espalda arqueada (aumento del tono de los músculos). Después del cólico, el niño se observa normal, tranquilo y sonriente. Los cólicos son autolimitados (es decir, pasan solos). Generalmente, son frecuentes desde la primera semana de vida del pequeño y desaparecen al tercer mes.

La relación que existe entre los gases del pequeño y los cólicos consiste en que los primeros no son la causa de los segundos; sin embargo, muchos niños que sufren de cólicos parecen tener gases y, en algunos casos, reduciéndolos, se disminuye el malestar.

Los gases son causados por una inadecuada técnica de alimentación que favorece el meteorismo por ingesta de aire con la leche, el sobrecrecimiento bacteriano y la intolerancia a la lactosa. Es decir, usualmente si el niño no adosa bien los labios al chupo o al seno, traga aire y esto favorece el malestar; igualmente, si al comer es muy ansioso o come muy rápido, esto puede contribuir a la aparición del cólico.

¿Cómo tratarlo? 

✽ Continuar los horarios de alimentación del niño normalmente.

✽  Procurar que el bebé se alimente con leche materna.

✽  Si lo alimenta con biberón, elévelo al dárselo y, después de hacerlo, sáquele los gases.

✽  Evitar el consumo de leche de vaca y sus derivados en las mamás que están lactando al bebé. No consumir bebidas gaseosas y procurar tomar muchas agua y comer frutas, vegetales,

y legumbres amarillas.

✽  Lograr un ambiente tranquilo y apaciguado para evitar la sobreestimulación del pequeño.

✽ Los padres deben relajarse cada vez que el niño presente la molestia.

✽ Cargarlo en brazos, arrullarlo y acariciarlo suavemente.

✽ Tener otra persona que apoye a la madre en el cuidado del niño, pues su excesiva angustia puede empeorar el momento del llanto.

✽ Haga un masaje en el abdomen, con aceite.

El ombligo

El cordón umbilical se corta a 2 centímetros de la piel y se recubre con una venda. Su limpieza es vital para evitar complicaciones.

El ombligo debe limpiarse con un aplicador, tanto en el borde exterior de la parte visible del muñón como en aquella recubierta por la piel, en cuyo caso esta última debe removerse un poco para permitir el ingreso del aplicador y pasarlo alrededor del ombligo. Si al separarlo de la piel observa la parte inferior con un aspecto grisáceo, significa que este no ha secado bien y hay riesgo de infección.

Con el paso de los días, el ombligo debe ponerse negro y seco. Suele caerse entre el séptimo y el décimo día. Pero, si persiste húmedo, gris o grande, con secreciones, sangrado, mal olor o enrojecimiento, consulte al pediatra.

En caso de que se haya caído pero permanezca en el área una especie de mancha gris, denominada granuloma umbilical, significa que el ombligo no se secó de forma adecuada. De ser así, limpie la zona afectada con solución yodada y manténgala seca y descubierta. Este granuloma desaparecerá en una semana.

La solución yodada es vital para el aseo del ombligo. Sin embargo, es necesario retirarla con un aplicador después de su uso, debido a que el yodo que contiene puede resultar tóxico.

Pañalitis

La pañalitis es una irritación en el área del pañal que vuelve la piel del bebé rojiza y hace que aparezcan escamas, grietas y, en algunos casos, sangre. Es causada por no retirar adecuadamente la orina y los excrementos, que tienen un pH ácido para la piel. Esta inflamación es un problema muy frecuente en los niños durante los dos primeros años de edad, sobre todo cuando tienen contacto muy seguido con pañales sucios.

El calor, la humedad y la falta de ventilación son los tres ingredientes para que se formen este tipo de irritaciones en la piel de un niño. El mejor tratamiento para combatir la pañalitis es mantener el área del pañal limpia y seca y aplicar alguna de las cremas lubricantes que se usan normalmente para el cuidado de la cola del bebé. Además, cambiarlo cada vez que se ensucie y bañarlo con agua tibia. Es mejor no usar talcos, puesto que pueden afectar el sistema respiratorio del pequeño.

A un recién nacido se le cambia el pañal cinco o seis veces al día, pero si el enrojecimiento de la piel continúa y la zona afectada presenta ampollas o lesiones, hay que llevar al niño al pediatra.

Por Melissa Serrato Ramírez

Redactora ABC del bebé

 

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