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Tras la pérdida de un bebé es necesario hacer un duelo para garantizar, de nuevo, un embarazo exitoso

Tras la pérdida de un bebé es necesario hacer un duelo para garantizar, de nuevo, un embarazo exitoso

La pareja debe vivir momentos de tristeza, y la familia debe acompañar y no hacer nada en contravía de lo que desean. La muerte de un bebé, a pesar de que l

Tras la pérdida de un bebé es necesario hacer un duelo para garantizar, de nuevo, un embarazo exitoso
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30 de Agosto de 2010
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La pareja debe vivir momentos de tristeza, y la familia debe acompañar y no hacer nada en contravía de lo que desean.

La muerte de un bebé, a pesar de que la familia no haya compartido tiempo con él, significa un dolor de las mismas dimensiones que cualquier otra pérdida de un ser querido. Por esa razón, un manejo adecuado les permitirá a los padres cerrar un ciclo e intentar, de ser posible,  otro embarazo con las garantías de que el siguiente será exitoso.

Cuando una pareja queda en embarazo crea una vida alrededor del bebé. Elige un nombre, lo visualiza en casa y hasta podría decirse que ya le ha elegido el colegio. Por esa razón, cuando muere, se va con él toda la historia elaborada en torno a esa ilusión.

Durante la gestación es más frecuente que el bebé se pierda en el primer trimestre, específicamente en las primeras semanas.

 

Incluso, se presentan casos de abortos espontáneos sin que la mujer haya estado enterada de su condición. Pero también surgen patologías incompatibles con la vida del feto que llevarán a una pérdida más adelante. Cuando es posible determinarlo con tiempo, los padres deben estar asesorados por un equipo de especialistas que les permita estar preparados para la muerte del bebé.

 

¿Qué ocurrió?Las parejas que han sufrido la pérdida de un embarazo quieren saber cuáles fueron las causas y si volverá a repetirse en un próximo intento. Las cifras revelan que en el 80 por ciento de los casos se debe a problemas genéticos, es decir, el feto no venía preparado y la selección natural descartó el embarazo. Eso significa que tienen grandes posibilidades de tener un hijo en el siguiente intento.

Pero cuando las causas son de otro tipo y el bebé estaba bien, las posibilidades de una nueva pérdida están entre el 30 y 40 por ciento.

Para disminuir los riesgos, Janeth Cubillos, bacterióloga especialista en inmunología de la reproducción de Asociados en Reproducción, aconseja a los padres pedir al cuerpo médico realizar un examen genético para diagnosticar la causa y así permitir que la pareja haga un nuevo intento con mayor tranquilidad.

“Aunque puedan decir que es exagerado, en la Unidad de Pérdida Gestacional de Asociados en Reproducción recomendamos recuperar el feto y hacerle un estudio genético que permita dar luces sobre las causas de la pérdida”, dice la experta. Asegura además que un examen de este tipo no cuesta más de 200.000 pesos y sí les ayuda a los padres y a los médicos a pensar en un embarazo futuro con mayores garantías de éxito.

Muchas veces los médicos les dicen a los padres: “El bebé no venía bien y era mejor así”, “así lo quiso Dios”, pero estas explicaciones no son suficientes para una pareja que se siente culpable e, incluso, incapaz de engendrar, pues para ellos su capacidad de reproducción está cuestionada.

 

Afrontar el dueloSandra Zorro, sicóloga perinatal de la Unidad Materno Fetal de la Clínica Reina Sofía, asegura que para despedirse adecuadamente del bebé, el primer paso es fortalecer el vínculo y empoderarse del papel de padres.

Muchos intentarán bloquear el afecto para evitar el sufrimiento; sin embargo, si no hay un adecuado apego, tampoco puede haber una correcta despedida.

Si el embarazo está avanzado y se sabe que llegará un momento en el que no continuará, muchos dejan de comprar cosas, ya no le ponen nombre al bebé y evitan pensar en él. Pero si los padres se apropian de su rol y entienden la situación, el círculo se cerrará de una manera más sana y natural, porque es muy importante darle un lugar al bebé en la familia para poder despedirlo.

Si el embarazo estaba avanzado y ya se han comprado ropa, juguetes o se tiene una habitación designada, serán los padres los únicos que decidirán en qué momento se guardan o se deshacen de los objetos y se reacomoda el cuarto. La familia puede apoyar este proceso, pero jamás esconder o negar ese espacio, porque de esa manera se le está restando importancia al bebé que falleció. Hay que permitirse la tristeza, que después de los tres meses aproximadamente empezará a disminuir y todo parecerá volver a la realidad. Sin embargo, habrá picos de tristeza y momentos en los que puedan sentirse mejor.

 

El rol de la familiaQuienes rodean a la pareja tienen un papel fundamental, pues ayudarán o afectarán el proceso de recuperación. Las expertas recomiendan jamás quitarle importancia al bebé que ya no está con frases como: “Ya tendrás otros bebés”, “estás muy joven todavía”, pues es como decirle: “No tienes por qué estar llorando”, “lo que te pasó no fue nada importante y mira cómo te pones”.

La actitud adecuada es acompañar en la tristeza, permitir que la pareja llore y no hacer nada en contravía de lo que desean.

En este aspecto, cada uno debe poner límites a su familia, pues ellos, con buenas intenciones, podrán organizar actividades, hacer visitas o comentarios con el fin de que la pareja tengas distracciones y se sienta mucho mejor, pero pueden terminar invalidando el dolor de los padres o presionándolos para hacer lo que a ellos aún no les proporciona comodidad.

Cuando hay hermanitos, se les debe permitir vivir el proceso a la par de sus padres. No hay por qué ocultar lo que sucede, pero tampoco tienen que dárseles explicaciones innecesarias. Se aconseja responder a sus preguntas de manera que ellos entiendan; es decir, con palabras claras. El objetivo es hacerlos partícipes de los procesos familiares, para que hagan un duelo sano y durante su adolescencia y adultez compartan naturalmente lo que le sucede en su hogar.

Es normal que el niño pierda atención en el colegio, hable de nuevo como un bebé o se orine otra vez en la cama, porque es la manera en la que manifiestan su dolor.

 

Un nuevo bebéIntentar un nuevo embarazo depende del tiempo gestacional en que se haya perdido el bebé, es decir, la etapa en la que ocurrió el aborto. También influye la recuperación de la mamá y lo preparados que estén después del duelo. La idea de esperar el tiempo justo, que se recomienda no sea menor de 6 meses, es permitir que los padres no vean al nuevo bebé como un reemplazo del que se perdió. A esto se le denomina ‘Síndrome del bebé reemplazante’ y son niños que cargan con las frustraciones de los padres.  El sicoanalista Julio Villena, director del Instituto de Psicoanálisis Contemporáneo de Buenos Aires, asegura que el 50 por ciento de las parejas que pierden un hijo terminan divorciadas, debido a la falta de apoyo o conflictos previos que los hace más débiles para enfrentar dificultades. Quienes tienen un adecuado manejo del duelo y en general han tenido una unión estable se fortalecen ante estos eventos.

Por Edna Juliana Rojas

Redactora ABC del bebé

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