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Una persona que vive con afecto desde la niñez fortalece el crecimiento físico y la estabilidad emocional

Una persona que vive con afecto desde la niñez fortalece el crecimiento físico y la estabilidad emocional

Desde la gestación, una madre debe demostrarle a su bebé el amor y el cariño de una familia. Así, se irá fortleciendo el vínculo afectivo, mientras el pe

Una persona que vive con afecto desde la niñez fortalece el crecimiento físico y la estabilidad emocional
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25 de Agosto de 2009
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Desde la gestación, una madre debe demostrarle a su bebé el amor y el cariño de una familia. Así, se irá fortleciendo el vínculo afectivo, mientras el pequeño crece adecuadamente.

La formación de vínculos sociales y el buen comportamiento de un individuo en la adultez dependerán de una infancia sana y afectiva. En este sentido, son muchos los efectos que se generan en el niño, a partir de una crianza amorosa.

Asimismo, existen efectos negativos que, al no ser identificados a tiempo, pueden retraer las habilidades sociales y emocionales del futuro adulto.

“Una de las necesidades fundamentales de los niños tiene que ver con el concepto de la seguridad afectiva, en el sentido de que ellos necesitan un cuidado afectuoso, sensible y responsable por parte de los adultos”, señala Juan Fernando Gómez Ramírez, pediatra y miembro de la Sociedad Colombiana de Pediatría.

Es así como el afecto constituye una de las necesidades básicas para el crecimiento y el desarrollo sano del pequeño. De acuerdo con Claudia Jiménez Chacón, sicóloga de la Asociación Afecto, también se refiere a “un sentimiento que se genera entre los seres humanos y que causa bienestar, sensaciones agradables y positivas y que, finalmente, viene a formar parte de la vida y del desarrollo del ser humano. La expresión y recepción del afecto se vive de diferentes maneras, de acuerdo a las etapas del desarrollo, a la madurez y a la individualidad de cada ser”.

 

Antes de tener un bebé…Es ideal que desde que una pareja está planeando su proyecto de vida y antes de la concepción, vaya generando idearios afectivos que van a ir construyendo focos de afecto y de apego.

Una vez se dé la concepción y se inicie el embarazo, los sentimientos van a aumentar con respecto al bebé que hay en el vientre. “Hoy en día se enfatiza que el feto humano dentro del útero es sujeto de emociones. Con los inmensos  avances de ecografía, se sabe cómo aumenta la frecuencia cardiaca del niño cuando la madre empieza a hablarle, a cantarle y a acariciar su vientre y se considera que esta es una respuesta a esa manifestación afectiva que se le está expresando al niño”, dice el doctor Gómez. Esta vinculación va a tener su mayor expresión cuando el bebé nace y, además del sentimiento que hay de por medio, se fortalece a partir de las caricias, el canto, el arrullo y el contacto piel a piel. Incluso, el momento de la lactancia materna es uno de los más importantes para fortalecerlo. Según el pediatra, “la madre que amamanta a su hijo establece un contacto y una relación vincular muy fuerte que, asociada a la cercanía física y a los idearios previos, va a edificar la relación más fuerte que el ser humano construye en su vida”.

Además, cuando la mujer amamanta a su bebé le permite al pequeño enfrentarse a un contacto social diferente y se cimienta, además, su seguridad por el hecho de sentirse aceptado, querido y consentido.

 

El papel de la familiaEl vínculo afectivo no solo debe fomentarse entre madre e hijo. El rol del padre, los hermanos o la familia del bebé también es importante.El hombre debe participar con la mujer del embarazo. Además del acompañamiento, es una figura de protección y apoyo desde el inicio hasta la etapa de nacimiento. “Si bien es cierto que el papel inicial es más activo por parte de la madre, en la medida en que ella lo permita, el padre va a llegar a establecer esa triangulación ‘madre, padre e hijo’ que va a fomentar la confianza de toda la familia y va a permitir que el padre vaya ganando mayor participación en la atención y el cuidado del recién nacido”, afirma el doctor Juan Fernando Gómez.En cuanto a los hermanos, el proceso de vinculación es diferente, pues inevitablemente ellos van a sentir que se ha modificado su espacio y pueden sentirse ’invadidos’. Sin embargo, si se sabe manejar, será una situación pasajera que solo requiere orientación. Es decir, si los padres no establecen preferencias –dice el pediatra–, vamos a encontrar en los niños sensaciones tan importantes como la solidaridad, la sana rivalidad, la emulación del uno por el otro, la sensación de ayuda que va a permitir compartir el afecto de padres de manera dinámica y creativa, y no va a presentar problemas importantes.

¿Qué beneficios brinda el afecto?Un niño debe pasar del estado de la extrema dependencia a un mundo autónomo. Para que esto suceda correctamente, se necesita un acompañamiento inteligente y afectuoso por parte de los padres y cuidadores. “El niño al que le ha sobrado afecto y ha tenido un acompañamiento donde tenga un referente de  comportamiento, donde haya un proceso de fijación de límites y de disciplina, va a crecer en un contexto seguro, que le permita convertirse en un excelente sujeto social”. Además, la presencia en la vida del niño genera una noción de acompañamiento y seguridad que, si es reforzada por una relación afectuosa y coherente y persistente en el tiempo, va a convertir al niño en una persona con una excelente autoestima.

¿Qué es el apego y por qué es tan importante?Es la expresión del afecto. Los niños pueden reconocer las personas que realmente están pendientes de ellos y por eso, buscan establecer una relación estable con ellas. A esto se le llama un apego seguro. “Es un término muy descriptivo que habla de que el niño puede darse cuenta de que el mundo al que llegaron es muy favorable porque hay personas que los atienden y entienden en el concepto de sus necesidades y sus relaciones con las demás personas”. En este sentido, el concepto de la seguridad afectiva hace que el niño vea en esa persona un generador de confianza que le va a permitir ir progresando en su desarrollo.

Cómo promover el afecto1. Participar en la vida de los niños en todas sus actividades, como acompañarlo a comer, al baño, a la hora de dormir, en el juego, el estudio, etc. 2. Asegurarse de que los hijos se sientan amados. “El amor hay que expresarlo y hay que decirle que se le quiere, así estemos confrontando con ellos una conducta inadecuada”, enfatiza Gómez Ramírez.3. Se debe ser coherente con el afecto. Es decir, hay que ser consecuentes con la expresión afectiva y con la situación  a la que se enfrenta un padre,  pues alguien que realmente ama no debe maltratar ni agredir. Así, el adulto debe respetar al niño en las palabras, su entonación, los horarios de comida y la atención, entre otros aspectos.4. Muchas madres no logran vincularse con su bebé antes o durante la concepción. Aunque es el momento ideal, nunca es tarde para hacerlo. Lo importante es que ella sea consciente de lo que está pasando, pueda hacer su proceso y logre aceptar a su hijo como parte su vida.5. En algunas familias no está presente la figura paterna. Esto no quiere decir que el niño pueda tener problemas afectivos, pero es recomendable contar con la familia.6. Cuando hay dificultades en la entrega de amor,  es importante evaluar la autoestima del padre y actuar a tiempo en beneficio del niño y del mismo adulto.

¿Y cuando no hay amor?Conozca los efectos que puede generar la ausencia de amor en la familia. Estos varían según el nivel de la falta de afecto:l Hay niños que inclusive pueden fallecer; presentan cuadros de depresión síquica grave y no progresan desde el punto de vista de ganancia de peso y talla.l Aquel que ha sufrido de negligencia o permisividad va a ser inseguro, incontrolable, retador y se le va a dificultar incorporarse a una red social. De ahí la importancia de que los pequeños sean educados con límites, pero que al mismo tiempo se sientan amados.l Baja autoestima y limitaciones para desarrollar actos relacionados con la creatividad.l Según un estudio publicado en el portal de noticias BBC mundo, los niños que crecen sin afecto pueden tener trastornos en el desarrollo de sus hormonas, debido a la falta de cuidado. La investigación, desarrollada en la U. de Wisconsin-Madison, comparó el desarrollo de niños que crecieron en orfanatos frente a otros que vivieron junto a sus familias, en Rusia y Rumania, y los primeros podrían tener menor nivel de hormonas, que podría estar relacionado con el factor de sociabilidad y reconocimiento familiar.

• POR: karen johana sánchez

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