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Los sentidos del bebé, su ventana al mundo

Los sentidos del bebé, su ventana al mundo

Los sentidos permiten a tu hijo aprender y desarrollarse en el mundo que lo rodea

Los sentidos del bebé, su ventana al mundo
Por: Redacción ABC del bebé
09 de Octubre de 2015
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Los sentidos, para tu hijo, son la base fundamental para conocer el mundo fuera del vientre materno, el tacto es el primero de ellos que tu bebé desarrolla, pues a través de este, al momento de nacer, establece contacto contigo y con el mundo. Los estudios científicos indican que desde la semana 7, el niño en gestación tiene sensibilidad táctil; a las 14 semanas puede mostrar reacciones al dolor, y desde la semana 16, las manos entran en desarrollo.

En cuanto a la visión, algunos médicos dicen que los bebés recién nacidos ven en blanco y negro, más o menos, hasta los cuatro meses de edad; otros indican que ven en colores desde que nacen. Lo cierto es que ven ‘bultos’, pero tienen la capacidad de reconocerte.

Para estimular el oído, hablarle a tu hijo favorece su desarrollo neuronal y emocional; en ese sentido, contribuye de modo definitivo a estrechar los vínculos afectivos entre tú y él.

Sin embargo, el gusto, que genera en tu hijo el sabor de los alimentos, el primer contacto lo tiene con la leche materna, que cambia su composición, según su naturalidad y al consumo de alimentos que tú ingieras. Ciertos expertos coinciden en que el primer sabor que percibe el niño es el dulce.

El olfato, es quizá el sentido al que menos importancia se le da, pero se ha demostrado que es más fuerte al nacer, pues a través de este, el bebé puede reconocer a la madre y formar el primer vínculo afectivo.

Todos unidos brindarán a tu hijo, al nacer, los medios para explorar su entorno y entender el mundo.

Gusto

Este sentido se desarrolla desde que el bebé se encuentra en el vientre, pues allí ya se forma la lengua, la boca y sus pequeñas papilas gustativas.

Para el doctor Norberto Salamanca León, médico pediatra de la Clínica del Country, “al inicio de la lactancia los niños no discriminan, en ese momento, ningún sabor específico, y la leche materna inicialmente es un calostro, una leche aguada.

Luego, va cambiando de características, a medida que pasa el tiempo. A la semana empieza a ser una leche más espesa, con mayor contenido de grasa. Entonces, el niño siempre va a aceptar la leche por hambre y no la va a rechazar. El problema es cuando empiezan a combinar otras leches más maternizadas, que antes tenían más contenido de azúcar, y el niño empezará a discriminar el sabor, cambiará la preferencia y se podría afectar la receptividad de la leche materna”.

La nutricionista Clara Rojas opina que el niño empieza a recibir experiencias gustativas a través de los alimentos que consume la madre, por medio de la lactancia, y señala que “cuando el niño se alimenta con fórmulas, que son más dulces, el niño tiene más dificultad para recibir alimentos como frutas y verduras en el futuro, que un niño que ha sido alimentado con leche materna de una mamá que ha consumido estos alimentos”. 

Oído

El oído es el órgano a través del cual es posible escuchar todo lo que sucede en el mundo. Patricia Ferreira, directora de la Fundación para el Niño Sordo (ICAL), indica en la guía de detección temprana de pérdidas auditivas basada en el comportamiento, que si este órgano “no funciona adecuadamente, la persona corre el riesgo de no desarrollar bien el lenguaje oral con el cual nos comunicarnos, aprendemos, socializamos y nos relacionamos”. De allí que sea tan importante que padres y cuidadores identifiquen posibles deficiencias auditivas en los niños, para que con detección e identificación temprana sea posible dar tratamiento oportuno a los niños.

La voz de la madre

Hablarle al bebé favorece su desarrollo neuronal y emocional; en ese sentido, contribuye de modo definitivo a estrechar los vínculos afectivos entre madre e hijo.

“La voz del padre no tiene una frecuencia alta. No actúa como la voz de la madre porque es un estímulo externo. No se distingue de otras voces. En cambio, la voz de la madre hace parte del ambiente sonoro intrauterino”, dice Helga López.

“Una madre ansiosa o depresiva difícilmente podrá tener un proceso de comunicación armonioso con el niño intrauterino. Un mal útero puede ser el causante no solo de enfermedades, sino que puede generar una curvatura craneal del bebé disminuida y puede hacerlos propensos a la violencia”, puntualiza Jiménez.

Edith Saraga, psicóloga experta en educación especial y desórdenes en el desarrollo y el aprendizaje, afirma que el niño escucha todo lo que la madre dice. De ese modo, se familiariza con ella y cuando nace, en situaciones de estrés o que le pueden generar algún tipo de angustia al pequeño, el hecho de escuchar la voz de la madre le produce sosiego, calma y sensación de bienestar, puesto que le recuerda la placidez y la ausencia de necesidades de su vida intrauterina.

Así que la experta asegura que para hacerlo pueden contarle cómo están ese día, qué planes tienen y siempre decirles que los aman y justo cuando les expresen su afecto pueden simultáneamente acariciar su barriga, darle unas palmaditas para que el niño sienta que eso que le están diciendo está dirigido específicamente a él.

Vista

La visión parece un sentido que se va formando y estimulando solo, pero necesita de ciertas actividades para lograr un desarrollo pleno. Por eso es importante que los padres entiendan cuál es su formación y cómo pueden colaborar con su buen funcionamiento.

 

El doctor Carlos Moreno, oftalmólogo pediatra, miembro de la Sociedad Colombiana de Oftalmología y vicepresidente de la Sociedad Latinoamericana de Oftalmología Pediátrica, explica cómo se desarrolla la visión en los niños.

¿Qué ve?

El oftalmólogo pediatra Felipe Escallón Buendía, quien trabaja en la Clínica Reina Sofía y en la Clínica del Country, dice que los bebés recién nacidos tienen la capacidad de ver de cerca a su mamá, no muy nítida, pero pueden seguirla de manera deficiente.

Al cuarto mes ya fijan y siguen muy bien. Y pueden seguir algo con la mirada, como un muñeco o el cuidador. Más o menos, hasta esta edad, ven en blanco y negro, no les llama la atención los estímulos de colores y no ven tan nítido. Entonces, a medida que estas células se desarrollan y maduran, tienen un mejor seguimiento, mejor visión de color y de detalle.

Para el doctor Moreno, si bien los conos (células retinales) no están completamente maduros, la mayoría de estudios muestran que ya tienen pigmentos al nacimiento, lo que les permite percibir diferentes colores.

“Un recién nacido ve más o menos bultos, y lo que llamamos el 20/20 de la visión se logra más o menos a los 12 meses de vida. Sin embargo, a los cuatro meses un bebé sano, normal, debe seguir adecuadamente estímulos de colores, a pesar de que no tienen un 100 por ciento de visión”, dice el doctor Escallón.

La otra razón por la cual al principio no ven bien es porque la vía óptica, lo que transmite la imagen del ojo al cerebro, no se ha acabado de mielinizar (desarrollo de una capa que tienen alrededor de los nervios, que permite una mejor transmisión del estímulo neurológico) –añade Escallón–. Cabe anotar, dice Moreno, que si bien su agudeza visual está disminuida, es capaz de responder a diversos estímulos.

Olfato

El olfato es quizá el sentido al que menos importancia se le da, pero se ha demostrado que es más fuerte tras el parto, pues a través de este el bebé puede reconocer a la madre y formar el primer vínculo afectivo. Según investigaciones, es necesario para su supervivencia pues le permite encontrar el pecho materno después de nacer.

Luis Pablo Hernández, en su libro Desarrollo cognitivo y motor indica que “tiene como objetivo detectar y dar significado a los olores. Es uno de los llamados quimiorreceptores, actúa detectando partículas suspendidas en el aire y que se introducen en la nariz.

Los seres u objetos que desprenden olor liberan a la atmósfera pequeñas moléculas que percibimos al inspirar. Estas moléculas alcanzan la mucosa olfativa, que consta de tres tipos de células: las olfativas sensoriales, las de sostén y las basales.

Las células olfativas tienen en su extremo unos pequeños filamentos sensoriales llamados cilios. El moco nasal transporta las moléculas aromáticas a los cilios y estos las transforman en señales químicas y luego en impulsos eléctricos. Estos impulsos viajan por el bulbo olfatorio, pasan al cráneo y siguen en dirección al cerebro, hasta llegar a este”.

Para la doctora Guiliana Puccini, ginecobstetra, “el sentido regulador del amor es el olfato. Es el órgano que genera la relación entre los seres humanos. Por eso, como el bebé no ve, lo primero que le genera seguridad es el olor y la voz de su mamá”. En cuanto al padre, se recomienda que para que su hijo reconozca su olor,cargue al pequeño y ponga la cabeza hacia su cuello, donde permanece el humor de las personas.

Tacto

La piel del bebé al nacer es delicada y sensible, así que lo que se elija para su protección, como la ropa, los pañales y las cremas, deben ser especialmente pensados para su cuidado. De su cuerpo algunas partes son mucho más sensibles que otras, como boca, manos, abdomen y la planta de los pies.

Por ello, al bañarlo, ten cuidado con estas partes y debes estar muy pendiente de las reacciones que los elementos que pones en contacto con su piel puedan generar.

Más adelante, después de los seis meses, cuando ya consuma alimentos diferentes a la leche materna, es posible que algunos de ellos desarrollen cierto tipo de alergia, de ser así, será en su piel que se podrá detectar que algo no está bien en el organismo del bebé. Procure poner mucha atención ante sarpullidos, brotes o marcas.

 

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2 Comentarios

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Comentarios (2)

2
callefalsa
Hace 49 semanas
Hay que hacerlo!
1
callefalsa
Hace 49 semanas
5 Sentidos. Muy bueno!
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