Síguenos en:

Estimular al niño no significa volverlo un 'genio'

Estimular al niño no significa volverlo un 'genio'

Un pequeño inteligente lo es en gran parte gracias al medio ambiente en el que vive. Pero hay que saber cuál es el límite de estimulación, para no lograr

Estimular al niño no significa volverlo un 'genio'
Por:
01 de Febrero de 2008
Comparte este artículo

Un pequeño inteligente lo es en gran parte gracias al medio ambiente en el que vive. Pero hay que saber cuál es el límite de estimulación, para no lograr el efecto contrario.

Música de Mozart para que los pequeños sean más brillantes, masajes para avivar su percepción, clases de pintura para que despierte sus habilidades artísticas, una academia de fútbol para que, además, empiece desde pequeño a formarse como deportista. Parece que hoy día todo está dado para que cada niño sea un genio en potencia.

Un estudio realizado con 2 mil niños durante 4 años por Julián de Zubiría, pedagogo director del Instituto Merani en Bogotá, que se dedica a la formación de niños con inteligencia superior, respaldó la teoría que él ha liderado por años: la inteligencia es una habilidad que se va formando y no que nace y se mantiene inmodificable en el tiempo.

Frente a este panorama, el ambiente en el que crece un niño es fundamental para potenciar su inteligencia (que, según teóricos, no es una sino varias) y hacer pequeños más activos y participativos.

Jean Piaget, uno de los teóricos más importantes de la sicología, que por años estudió el comportamiento y el desarrollo infantil, aseguró que la inteligencia, dada por la asimilación y adaptación al mundo, son capacidades innatas que vienen genéticamente, pero que se van desplegando ante diversos estímulos.

Eso quiere decir que un niño posee genéticamente una inteligencia superior, pero si no recibe el estímulo adecuado, va a ver disminuidas sus capacidades. Además, si un pequeño tiene un ambiente que le brinde el apoyo adecuado, podrá desarrollar grandes habilidades que le permitirán asimilar mejor el mundo y adaptarse sin traumatismos a los cambios. Sin embargo, prendidos de estas teorías, son muchos los padres que quieren tener hijos especialmente inteligentes en todas las áreas del desarrollo y buscan que sean los mejores de la clase y obtengan cuantas medallas, premios y menciones de honor puedan.

Pero obtener las mejores calificaciones no es sinónimo de ser el más inteligente. Julián de Zubiría define la inteligencia como “la capacidad para adaptarnos a las ideas, al mundo y a las personas, no simplemente para estudiar en un colegio”.

Más de lo posible

Aún así, se cree que una niña virtuosa para el canto no es inteligente si sus notas en el colegio son pésimas. Albert Einstein fue un estudiante desaplicado que enfrentó reproches de ineptitud por parte de sus maestros. Lo cual tampoco quiere decir que todos los desaplicados sean genios en potencia.

La terapeuta ocupacional Liliana Saavedra cree que también es muy frecuente que muchos padres inscriban a sus hijos en cuantos talleres y cursos pueden, porque “quieren mantener a los niños ocupados y suplir con eso las necesidades de bienestar. Aunque estos talleres son necesarios, debemos conocer a nuestros hijos, sus gustos y necesidades para activar sus habilidades innatas y no forzarlos”.

Los padres deben estimular a sus hijos, pero no sobreestimularlos. Saavedra continúa explicando que el término ‘estimulación temprana’ es erróneo, porque desde el nacimiento se le deben ofrecer estrategias que le permitan potenciar sus habilidades y mantener un desarrollo adecuado a sus capacidades. Estimular no es comprar libros o juguetes especiales, es “ofrecer juegos, compartir tiempo, satisfacer necesidades, todo basado en el amor”, dice Patricia Vaca, sicóloga especialista en trastornos del desarrollo y el aprendizaje.

Impulsar a que los niños realicen muchas actividades simultáneas no logrará un hijo más inteligente; por el contrario, será un pequeño disperso, que no tendrá la capacidad para concentrarse con facilidad. Aunque inicialmente será el niño más veloz para hacer las actividades, el primero del curso, el que más reconocimientos tenga, sobreestimularlo logrará que, por ejemplo, se le ofrezca una actividad, no pueda permanecer en ella mucho tiempo, sea inquieto, se vuelva intolerante a ser dirigido y sea catalogado como el ‘cansón’ de la clase.

Pero también puede ocurrir, según señala la fonoaudióloga María Paola González, que no tomen decisiones, ni sean arriesgados, porque siempre están esperando a ser dirigidos.

"Como ocupan su tiempo en tantos cursos, siempre están en un ambiente en el que les van a decir lo que deben hacer: ponerse el vestido de baño, meterse en la piscina, hacer ejercicios y así sucesivamente".

Además, señala la experta, que es importante para el niño sentir un espacio en el que no tenga ningún compromiso, se sienta libre y tranquilo y pueda tomar sus decisiones, como el juguete que quiere usar, si desea leer, si es hora de su programa favorita. Esto le dará herramientas desde su infancia temprana para entender que puede tomar decisiones y que es responsable de cómo maneja su tiempo.

Consejos para no sobreestimular

Diga NO

En el afán por ser los mejores padres o por desconocimiento, muchas veces se realizan actividades que no son favorables para el desarrollo de los niños. Evite:

Regalar cientos de juguetes que solo confundirán al niño y no le darán la oportunidad de escoger uno para descubrirlo. Ingresar al niño a cuanto curso, taller o competencia aparezca. Comprar juguetes, pero no compartir tiempo de juego. Impulsar a que el niño haga varias actividades como: cursos de natación y talleres de música. Si el pequeño tiene una habilidad permita que se concentre en desarrollarla. No presione talentos que no ha visto en el niño. Si ve que tiene oído para la música, inscríbalo a clases para que aproveche las ventajas. Pero si no las tiene, solo lo pondrá bajo una exigencia que le será difícil alcanzar.

Diga sí

A compartir tiempo con su hijo. Permítale explorar el mundo a través de sus sentidos. Fomente uno de los gustos por los que vea inclinación. Recuerde que el juego es el método que el niño emplea para relacionarse con su entorno.

Herramientas para estimular

En manos de los padres está la responsabilidad de brindar el ambiente adecuado para que el pequeño vaya tomando lo que le sirve y, en el futuro, sea un adulto capaz de asumir retos, saber elegir, adaptarse al mundo y tener herramientas para enfrentar los cambios.

Los expertos recomiendan a los padres conocer la etapa del desarrollo en la que está su hijo. Los pequeños presentan picos en su evolución de acuerdo con su edad, como, por ejemplo, levantar la cabeza, el apoyo de antebrazos, la capacidad de arrastre, entre otras. Estas habilidades marcan pautas de crecimiento.

La terapeuta ocupacional Liliana Saavedra explica que los padres no pueden exigir a sus hijos que se igualen al desarrollo de un primo, el amigo o el vecino, porque todos tienen un tiempo. “Cada niño tiene un ritmo de desarrollo y de crecimiento propio, todos hacen cosas distintas a la misma edad y van a cumplir las etapas de desarrollo, adecuadas para su tiempo de vida”.

Sin embargo, los padres deben estar atentos, porque si las metas no se alcanzan (se determinan en los controles de crecimiento) sí puede existir una alteración.

Compre juguetes dosificados y no en grandes cantidades, para que así el niño pueda conocer cada uno, entenderlo, usarlo y además compartirlo con sus padres y con otros niños.

La fonoaudióloga María Paola González considera que en el mundo de los adultos “todo el tiempo nos la pasamos sentados. Hay que permitirles a los niños que salgan, jueguen, corran. Ellos reconocen el mundo a través de los sentidos”.

Muchos padres no llevan a sus hijos a un parque por falta de tiempo, inseguridad o mal clima. Recrear entonces un ambiente similar los ayudará a adquirir habilidades a través del movimiento, mejorar su motricidad gruesa y compartir con otros niños.

Niños sobreestimulados pueden engrosar las cifras de la deserción escolar, porque no asumen la autoridad, los hábitos y son indisciplinados.

Cuando se les exige demasiado, los niños dejan de ser propositivos, no forman su opinión, porque esperan que cada paso sea aprobado por alguien más.

Comparte este artículo
Tags de artículo

1 Comentarios

imagen

Comentarios (1)

1
NataliaFrias
Hace 3 años
Muy linda nota y genial la pagina!! Les cuento, que hay un dibujito, muy divertido y educativo! El Payaso Plim Plim! Enseña todos los valores de la vida. Buenos modales, hábitos, solidaridad, honestidad, responsabilidad, respeto al medio ambiente, etc! Con música y muchos colores! A mi nena le encanta! Somos fans! Jaja Esta en Youtube y lo pasan por la tele también!
publicidad
publicidad

Herramientas ABC

  • Calendario de Embarazo

    Nada más emociónate que entender cómo cambia mi bebé en estos 9 meses,  Bárbara Mora.

  • Calendario de Ovulación

    Toda mujer que esté pensando en tener un bebé, debe no solo conocer su ciclo menstrual, sino también el día más fértil de este.

  • Índice de masa corporal

    Es una medida de asociación entre la masa y la talla de un individuo ideada por el estadístico belga Adolphe Quetelet, por lo que también se le conoce como índice de Quetelet