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Fomentar el valor familiar en Navidad es fundamental para el desarrollo social del niño

Fomentar el valor familiar en Navidad es fundamental para el desarrollo social del niño

Las creencias y las tradiciones deben inculcarse de generación en generación para promover el afecto y estrechar el vínculo que debe existir entre adultos y

Fomentar el valor familiar en Navidad es fundamental para el desarrollo social del niño
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23 de Diciembre de 2008
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Las creencias y las tradiciones deben inculcarse de generación en generación para promover el afecto y estrechar el vínculo que debe existir entre adultos y niños.

Ese anhelo que el ser humano tiene cada año para reunirse en familia, sentarse en la misma mesa con sus seres queridos y abrir entre todos los regalos parece muy común y hasta repetitivo, pero en realidad representa uno de los aspectos más significativos de la unión familiar.

Sin embargo, se ha preguntado si su hijo sabe ¿por qué celebran?, ¿por qué lo hacen en familia? y si ¿aprovechan esta época para compartir con sus seres queridos?

Es un reflexión que seguramente muchos olvidamos en esta época, ya sea por los afanes de comprar los regalos, por brindar la mejor cena o quizás porque realmente nunca los padres se han tomado la tarea de sentarse con sus hijos a hablar sobre un tema que es más importante de lo que parece.

Según la sicóloga de familia María Elena López, “el hogar le da al niño tranquilidad e identidad. (…). Siente que tiene un espacio donde es reconocido. Es el momento en el que los menores se familiarizan con el sentido de pertenencia, conocen y se diferencian en la sociedad; es decir, saben que pertenecen a una familia, a un espacio, pero que también son seres únicos”.

“Básicamente, es una brújula que les dice cómo moverse, les da valores y habilidades sociales que tienen que ver con compartir, cooperar, convivir, con aceptar la diferencia y ceder”, agrega.

A partir de este aprendizaje, el pequeño logra relacionarse con los demás; por ejemplo, al ingresar al colegio, pues ya ha tenido una previa vivencia social que lo hace capaz de enfrentarse con otras personas, fuera de su hogar.

Época propiciaEn Navidad tenga una ‘excusa’ para fomentar el valor familiar. De acuerdo con la sicóloga de familia Gloria Mercedes Isaza, “aunque todo el año debería ser un tiempo para la unión, para compartir y para estar juntos, este es como un momento privilegiado para hacerlo”.

La celebración navideña es donde se recuerda el origen de la familia y los valores que la conforman; por eso, se hace más visible el sentido de pertenencia a un grupo determinado.

“Para los creyentes, es la fe que hay que transmitirla al interior del hogar (…). Aprovechemos la familia del pesebre para que hagamos un plan de trabajo por la nuestra, para que se fortalezca”, explica Marcela Ariza de Serrano, directora del Instituto de la Familia de la Universidad de la Sabana.

Aunque existen diversas creencias navideñas, lo importante es poder transmitirlas y compartirlas; hay acciones muy simples –como organizar la mesa juntos o repartir los regalos– que demuestran gratitud y afecto. Según Isaza, “la Navidad y el fin de año pueden ser un momento de agradecimiento por todos los momentos felices, los logros, lo que hemos aprendido y las personas que han estado cerca que nos quieren y nos cuidan. De esta manera, se deja atrás un tiempo que termina para comenzar una nueva etapa llena de sueños y proyectos”.

Los regalosLos detalles son una característica fundamental de la Nochebuena; aunque las posibilidades en el mercado son infinitas, estos no solo deben ser materiales, sino que también deben tener un valor afectivo.

“El mejor regalo de Navidad que le puede hacer un padre a su hijo es querer a su madre, y el mejor regalo que la madre le puede hacer a su hijo es querer a su padre. Tal vez el factor que más seguridad le da a un niño en todas las edades es ver que sus papás se quieren y que terminarán la vida juntos”, señala Ariza.

El hecho de compartir durante un determinado tiempo, ayudar con la cena, leer la novena en conjunto, dar un abrazo, decir gracias o muchas otras acciones hace que haya un vínculo afectivo inolvidable tanto para los niños como para los adultos. Para López, “aparte del tema comercial, lo importante es que celebren; los rituales tienen una gran carga afectiva que el niño percibe. Estos forman y educan”.

Valor de todosCuando las parejas se separan, los niños no tienen el mismo modelo de una familia; sin embargo, esto no es excusa para no promover el valor. “Quienes están en discordia son el papá y la mamá, no los hijos; a ellos hay que hablarles y compartirles; es importante decirles que la familia vale mucho y que en su caso las cosas no funcionaron por diferentes motivos, pero no hay que mostrarles que esa es la normalidad”, explica Marcela Ariza de Serrano.

“Es la oportunidad para recordarles que la familia continúa, aun cuando los padres no vivan juntos y que ahora son parte de una familia que vive en dos casas”, opina la sicóloga Gloria M. Isaza. 

Por Karen Johana Sánchez

Redactora ABC del bebé

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