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Educación en el hogar: 12 a 24 meses

Educación en el hogar: 12 a 24 meses

Comparado con los meses anteriores, durante este periodo el pequeño evidencia un desarrollo más avanzado en su motricidad, lenguaje verbal y aspectos socioafe

Educación en el hogar: 12 a 24 meses
Por: Redacción ABC del bebé
13 de Diciembre de 2013
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Comparado con los meses anteriores, durante este periodo el pequeño evidencia un desarrollo más avanzado en su motricidad, lenguaje verbal y aspectos socioafectivos. Día tras día es menos bebé y más niño. Sin embargo, su espíritu explorador continúa siendo su principal característica, y se hace cada vez más ambicioso debido a que ya controla sus movimientos espaciales. Por consiguiente, las actividades que incluyan movimiento continuarán siendo fundamentales en esta ‘primera escuela’.

Según Vallejo Morillo, la relación entre cuerpo-espacio está más controlada, lo que capacita al pequeño para enfrentar retos mayores. “Cuando empieza a caminar los límites se desvanecen y aún los conceptos peligro y riesgo son desconocidos por lo que es necesaria que la supervisión de los adultos sea más estricta y, al mismo tiempo, que los juegos y dinámicas que se compartan con el infante satisfagan sus deseos de correr, saltar, trepar y moverse en todo momento. Entonces es usual empezar a escuchar frases como: no se cansa nunca, tiene batería para rato, su energía parece inago-table y, ciertamente, así lo es”, comenta la pedagoga. Si bien los espacios más apropiados para llevar a cabo este tipo de actividades están al aire libre, también pueden practicarse en casa. Con ingenio, paciencia y amor, el hogar puede adaptarse a las necesidades del pequeño.

Movimiento al cien por ciento

• Subir y bajar

Es muy común que en los hogares en los que hay escaleras se coloquen rejas para impedir que el infante pueda acceder a estas. Si bien es una precaución que debe tomarse, también lo es el aprendizaje a subirlas y bajarlas. Si el bebé aún gatea, póngase en esta misma posición y guíelo para que pueda ascender de forma segura. Lo ideal es que usted esté siempre atrás de él para que lo reciba en caso de que se caiga. Para bajarlas es necesario que lo haga hacia atrás, de la misma manera como las subió.

Si el niño ya camina, asegúrese que siempre baje y suba las escaleras muy cerca de la pared, de la cual se apoyará para mantener el equilibrio. Lo ideal es que exista un pasamanos para que el soporte sea más seguro. “Parece increíble pero conozco niños que manejan al dedillo una táblet, pero tienen dificultad para ascender y descender escalones o, en general, moverse. Por eso es tan fundamental que antes de generar otro tipo de conocimientos se capacite al menor en todo lo relacionado con su motricidad”, dice Claudia Ruiz Aponte, directora del Centro de Desarrollo Infantil Paso a Paso.

Si no cuenta con escaleras, tome libros gruesos u otros elementos que le permitan semejar uno o varios escalones e invite al niño que los suba y los baje. Puede idear juegos de obstáculos en los que toda la familia, o al menos un miembro de esta, superan este tipo de pruebas en compañía del menor. Cuando él logre hacerlo, felicítelo y reconozca su éxito.

• Caballito cojo

Es un juego muy sencillo en el que en una sola pierna usted y el infante intentan llegar hasta una meta. Cuando observe que el niño ya mantiene el equilibrio, puede proponerle también que lo intente hacer pero hacia atrás o con la otra pierna.

• Atrápalo si puedes

Tome un globo, un juguete o algún tipo de objeto a una altura que obligue al pequeño a saltar para poder alcanzarlo. Póngalo cada vez más alto para que los esfuerzos por tomarlo sean mayores.

• Guerra de almohadas

Es una actividad que su hijo pondrá en la lista de preferidas. Aunque seguramente usted se rendirá primero que él, intente dejarlo exhausto. Aquí el reto, sin duda, es solo suyo.

• Escondidas

El popular juego de antaño puede llevarse a cabo perfectamente en el hogar. Tenga en cuenta que entre más miembros de la familia participen más divertido será, y sea ingenioso a la hora de buscar recovecos para que no lo encuentren.

• Túneles caseros

Diseñe conductos con sillas, cobijas y otros elementos que no lastimen al menor, e indíquele que pase por estos. Intente que cada vez sean más largos y complejos de atravesar, al colocar uno que otro obstáculo dentro de este.

• Gol, gol, gol

Sin importar que sea niño o niña, esta es una actividad que ayudará a que el menor controle el movimiento de sus piernas. Realice un pequeño arco en casa y guíe al pequeño para que haga un gol, primero con la pierna derecha y luego con la izquierda. Celébrelo cuando lo logre.

Hablemos claro

De palabras sueltas es capaz de armar frases simples como: ‘mamá ven’, ‘mira esto’ y ‘quiero agua’, por mencionar algunos ejemplos. Así que lo mejor será mantener diálogos básicos y claros con él, preguntándole cómo le fue con su papá, qué hizo en el jardín, cuáles son las partes de su cuerpo, etc. Ruiz Aponte recalca la importancia de corregir al bebé cuando este no vocaliza bien, e insiste en que debe pedírsele que repita estas palabras que se le dificultan. Asimismo, agrega que los cuentos, las canciones y la inclusión del menor en las conversaciones de la familia son vitales. “A veces a ellos no se les tiene en cuenta porque se cree que por ser tan pequeños no pueden manifestar sus opiniones, y esto es un error”. También resulta muy útil pedirles cosas como: tráeme esto, ve a tal lugar, ayúdame a aquello. Es decir, darles instrucciones sencillas, pero siempre enfatizando en lo que se les ha solicitado y realizando una conversación elemental en torno a esto.

Actividades: tome objetos que le sean familiares al menor y pídale que le diga cuál es su nombre. Y felicítelo. Pregúntele su propio nombre, completo, y repítaselo siempre que pueda. Indíquele también el nombre de cada miembro de la familia y cuestiónelo sobre estos.

Otras actividades

• Primero tú, después yo

Es importante que el niño sepa que existen turnos que debe respetar y que hay unas instrucciones que seguir. Él debe aprender que no siempre las cosas pueden hacerse cuando él quiera. Más que una actividad en sí misma, es una ‘regla de oro’ de las dinámicas.

• Aprendiendo los colores

Juegue con el niño a apilar objetos según su tonalidad. Lo ideal es empezar a hacerlo por los colores primarios: amarillo, azul y rojo. Para llevar a cabo esta dinámica también puede emplear pimpones, crayones, peluches y, en general, objetos que estén en casa.  - Rayar libremente es divertido para el infante, pero también lo es colorear con la asesoría de sus padres. Una forma de hacerlo es indicándole con un dibujo de paisaje, por ejemplo, que las copa de los árboles son verdes y los troncos café. Que al igual que la copa de los árboles el prado también es verde. En palabras más sencillas, hacer comparaciones para retener y memorizar los colores.

- Cuestionamientos simples como ¿de qué color es el saco de papá, la mesa, la cobija, la silla, etc.? le ayudarán a que su hijo asimile y memorice los colores de las cosas.

- En un cuaderno o agenda pinte con el niño diversas cosas utilizando diferentes materiales. Realice una actividad semanal y compártala en familia enfatizando en los tonos empleados.

- Juegue con su hijo a hallar objetos de determinado color que estén en casa. Quien lo encuentre primero podrá pintar en la mano del otro un pequeño punto del mismo tono del elemento buscado.  En este tipo de juegos de competencia al niño se le deber permitir ganar y perder, con el fin de que experimente las dos situaciones.

• El mundo de los números

Según la terapeuta ocupacional Aída Holguín Puentes, los números no son necesariamente el fuerte en esta etapa, pero sí vale la pena empezar a acercarlos a estos. Se puede empezar con ejercicios tan elementales como contar junto a los niños los dedos de las manos, los pies, preguntarles cuántos ojos tienen, cuántas orejas, cuántas bocas, cuántos años, etc.  

 

 

 

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