Síguenos en:

Los jardines infantiles en el trabajo están en auge

Los jardines infantiles en el trabajo están en auge

Estos mejoran la calidad de vida de las familias y el rendimiento laboral.

Los jardines infantiles en el trabajo están en auge
Por: Edna Juliana Rojas H.
18 de Octubre de 2011
Comparte este artículo

Ana María Aristizábal comenzó a ir a la Universidad de los Andes a la edad de tres años. Su mamá, Isabel Londoño, trabajaba como gerente del Fondo de Empleados de la Universidad y convenció a las directivas de la institución de crear un jardín infantil para los hijos de empleados. Ana María tiene 33 años, y el jardín todavía funciona.
“Aunque más del 50 por ciento de las personas que trabajaban en la unidad de servicios generales de la universidad eran mujeres, para la institución fue una sorpresa descubrir que una guardería era un beneficio laboral que podría ser muy apreciado por sus empleadas”, recuerda Londoño. “Pero las encuestas de necesidades fueron rotundas y la decisión de montar una guardería en la universidad fue por lo tanto implementada muy rápidamente y con un acuerdo total”, señala.
Londoño sostiene que el jardín le permitió tener más tiempo con Ana María, ya que la llevaba, la recogía y almorzaba con ella.
Al igual que la Universidad de los Andes, otras instituciones y empresas del país han optado por ofrecerles a sus empleados la posibilidad de contar con un hogar infantil empresarial, para acompañar a los niños durante la primera infancia, una de las etapas más importantes en el desarrollo de los pequeños, dándoles la tranquilidad a sus padres de ofrecer educación de calidad en horarios muchas veces diseñados especialmente para adaptarse a las necesidades de los trabajadores.
Algunas de estas iniciativas, que reciben la supervisión del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, son promovidas y apoyadas directamente por los gremios, como es el caso de Asocolflores, del sector floricultor. Actualmente, en la industria hay 15 hogares empresariales que representan a cerca de 30 empresas, explica Silvia Rangel, jefe de los programas de bienestar de la institución. “Es un programa que se dedica al cuidado de niños entre 0 y 5 años, hijos de los trabajadores de la floricultura. Están vigilados por el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, tienen cobertura en educación, nutrición, alimentación y cuidado, y se ajustan al horario laboral de los trabajadores. Además, están muy cerca de los cultivos”, señala.

Niños felices
Daniel y Jessica se divierten en los jardines creados por las empresas donde trabajan sus mamás (MG Consultores y Alpina) para atender a los hijos(as) de sus empleados.
 “A Daniel lo metí al hogar Creando Ilusiones el 15 de febrero del 2010. Dios es muy sabio; metí papeles en Cafam y no salió, pero como dejé las puertas abiertas en MG, me lo recibieron aquí. Entró sin hablar, y ahora habla mucho, tiene voz de trompeta”, cuenta Alba Lucía Verona Chamorro, una cordobesa que vive hace 20 años en Chía y hace poco más de un año regresó a trabajar en la empresa floricultora MG Consultores. “Trabajar aquí y tener a Daniel en el hogar me facilita los horarios. Entrego a Daniel a las 5:10 de la mañana, y como nosotros salimos a las 3 y ellos salen  a las 3:30 de la tarde, lo recojo en el paradero”, afirma.
Como los cultivos de flores empiezan a trabajar desde muy temprano, los hogares empresariales del sector nacieron pensando en acomodarse a los horarios de los padres. Creando Ilusiones, por ejemplo, empieza a recibir desde las 5:30 a. m. a los alumnos, que normalmente llegan en bus. La compañía puso a disposición de los trabajadores el servicio de transporte pues la costumbre en la región es que los adultos se movilicen en bicicleta, lo cual no es seguro para los menores.
“Cuando empezaron los cultivos de flores, esta zona era más que todo agrícola y ganadera; había muchos minifundios. El trabajo en flores ayudó por primera vez a las mujeres a tener un ingreso económico, lo que les dio la capacidad de ir al pueblo a comprar la ropa, decidir qué comprar de comida, y si estaban en un hogar de violencia, les permitió salir de ahí. La mujer empezó a tomar decisiones y a tener voz”, explica Catalina Mojica, directora de sostenibilidad de MG Consultores.
Con la oferta de trabajo, vino el problema de quién cuidaría los niños. Por eso la empresa decidió crear en 1991 el Hogar Creando Ilusiones. A pesar de la necesidad, no fue un proceso fácil.  “Era difícil conseguir a las mujeres porque había redes sociales muy amplias, y se decía que los niños estaban mejor en su casa. Por eso, al principio la mayoría de usuarias eran mujeres de otras partes del país que no contaban con redes sociales que les ayudaran con el cuidado de los niños”, recuerda Mojica, quien además de coordinar el trabajo en Creando Ilusiones tiene responsabilidades sobre otros seis jardines empresariales de cultivos de flores, dos más en Chía y otros en Antioquia, Ubaté, Suesca y Bojacá.

Para la comunidad
A diferencia de Creando Ilusiones, que recibe niños(as) desde los tres meses de edad y está dedicado exclusivamente a los hijos de los trabajadores de MG  Consultores, el Gimnasio Campestre Alpina también les presta el servicio a los habitantes de Sopó y recibe alumnos entre los 3 y los 5,5 años. “Desde su fundación, Alpina ha estado muy ligado al municipio de Sopó; por eso, se decidió crear un jardín infantil con el objetivo de generar prosperidad y cobertura en todo el entorno de la fábrica”, explica Camilo Acero, gerente de responsabilidad social corporativa de Alpina.
El jardín, cuya historia data de 30 años, atiende 116 alumnos, de los cuales el 35-40 por ciento son hijos de trabajadores de Alpina. Pero la meta es ampliar la cobertura a 640 niños en los próximos años, en alianza con otras empresas y la Alcaldía, anuncia Acero.
La cercanía del gimnasio con la fábrica (queda enfrente) y el modelo educativo de la institución son una gran ventaja para los empleados de Alpina. “En el descanso, si alcanzo a comer en 10 minutos, puedo invertir el resto del tiempo en venir a ver a la niña. A veces le compro un dulce y vengo. En mi hora de refrigerio los niños también están en descanso, en el parque o jugando, aunque si están en el salón también se puede interactuar con ellos”, cuenta Evelsy Pérez Caselles, la madre de Jessica, una cucuteña que se desempeña como ayudante de empaque de Alpina.
En el gimnasio, que desde 2009 tiene una alianza con AeioTu, las familias son invitadas a participar de manera activa y competente de la experiencia de aprendizaje de sus hijos. “AeioTu es una experiencia educativa diferente, porque tenemos experiencia en el aprendizaje de manera muy contextual de la vida cotidiana de los niños y nos interesa que sean felices”, comenta Olga Lucía Quintero, coordinadora general del centro AeioTu Gimnasio
Campestre Alpina.
El modelo de AeioTu se percibe desde que uno entra a la institución. En los jardines y las aulas abundan las fotos de los niños en sus distintas actividades. “Un niño ve una foto de él en una experiencia, y esto no solo permite hacer visible lo que hizo, sino que el adulto puede ver los procesos del niño a la vez que se estimula el proceso cognitivo y metacognitivo”, explica Quintero. La foto sirve para recordar cómo se hizo la experiencia y hacerla de nuevo con otras herramientas.
Además, en el jardín las aulas están divididas por rincones de aprendizaje (rincón lógico-matemático, escritura, roles, de agua y arena, el espacio de la asamblea), en los cuales los niños se encuentran con dos maestras que están observando, analizando, cuestionando y acompañándolos.  

Ejemplo en Antioquia
Gana.S.A. sostiene que es la única empresa en Antioquia que ofrece a sus empleados y a la comunidad en general el servicio de “hogares empresariales”, los cuales atienden más de 800 niños y niñas en Apartadó, Chigorodó, Medellín, Bello, Itagüí y Rionegro.
Estos hogares son manejados por la Fundación Social Gana, creada en 2006 para operar los programas de atención social a la primera infancia que tenían dos empresas de apuestas de Urabá y Medellín, y que se fue ampliando para darles acogida a las necesidades de todas las empresas del sector en Antioquia, unidas en 2005.
Los hogares han tenido un impacto importante en la comunidad porque se han convertido en el hogar de los hijos de padres trabajadores cercanos de los lugares donde están ubicados.
 “Ahora no solo tenemos hijos de trabajadores de Gana, que es nuestro preceptor, sino de empleados de otras empresas, y también atendemos niños del sector informal, como los de las vendedoras de minutos, de frutas, de lustradores de zapatos, de quienes venden mercancía en la calle”, cuenta Gloria Helena Ruiz, directora ejecutiva de la fundación. Actualmente, atienden 270 hijos de madres cabeza de familia, 24 de padres cabeza de familia, 24 de desplazados y un indígena.
La  labor de la fundación en este tema, así como sus otras actividades de responsabilidad social, fueron decisivas para que Gana obtuviera el reconocimiento de gran empresa del concurso  'Empresas que suman trabajo más vida, una nueva cultura laboral', organizado por la Cámara de Comercio de Medellín.
Aunque no todos los empleados utilizan los hogares empresariales de sus compañías, quienes lo hacen agradecen la oportunidad de tener sitios especializados que se ajusten a sus horarios y les brinden educación de calidad a sus hijos.

Papá comprometido
Julio Jiménez es tal vez uno de los trabajadores de Alpina que más ha disfrutado, y aprovechado, la ventaja de que su empresa tenga un jardín infantil al lado de su fábrica en Sopó.
Mientras su hijo Carlos Hernán estaba en el Gimnasio Campestre Alpina, Jiménez iba tres veces por semana al jardín. Ahora, mientras espera que su hijo Juan Pablo ingrese a la institución, sigue yendo semanalmente, aunque no con tanta frecuencia.
“Si  mis hijos estuvieran en otro jardín, no sería lo mismo. Estoy a dos pasos del jardín de mi hijo; el jardín queda dentro de mi casa, en Alpina”, señala. Y si bien Jiménez no va al gimnasio en horas laborables, sí aprovecha que trabaja por turnos para ir antes o después de su jornada.
“Compartir la experiencia de estos primeros años, por estar tan cerca el lugar donde trabajo, no solo me permite estar más en contacto con mi hijo sino verlo crecer intelectualmente; y a mí me enriquece como papá”, señala.

Comparte este artículo
Tags de artículo

0 Comentarios

imagen
publicidad
publicidad

Herramientas ABC

  • Calendario de Embarazo

    Nada más emociónate que entender cómo cambia mi bebé en estos 9 meses,  Bárbara Mora.

  • Calendario de Ovulación

    Toda mujer que esté pensando en tener un bebé, debe no solo conocer su ciclo menstrual, sino también el día más fértil de este.

  • Índice de masa corporal

    Es una medida de asociación entre la masa y la talla de un individuo ideada por el estadístico belga Adolphe Quetelet, por lo que también se le conoce como índice de Quetelet