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Alimentos fortificados, una opción para su hijo

Alimentos fortificados, una opción para su hijo

Con el ánimo de resultar cada vez más atractivos para el consumo infantil, han surgido una serie de productos industriales enriquecidos y fortificados con no

Alimentos fortificados, una opción para su hijo
Por: Redacción ABC del bebé
11 de Julio de 2006
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Con el ánimo de resultar cada vez más atractivos para el consumo infantil, han surgido una serie de productos industriales enriquecidos y fortificados con novedosos nutrientes.


Estos alimentos desean mantener su espacio en la dieta de los pequeños, por lo cual, han aumentado sus propiedades nutritivas, aspecto de sumo interés para las madres modernas, que buscan algo práctico, que alimente y tenga buen sabor.


Los niños de hoy en día prefieren el alimento industrial por varias razones: los padres estimulan su consumo porque son prácticos de alistar en la lonchera, la televisión los induce y quienes los producen incluyen en estos obsequios muy llamativos.


Según Wilson Daza, nutriólogo pediatra, Jefe de Gastroenterología y Soporte Nutricional de la Clínica del Niño “este hábito no es muy conveniente cuando se trata de alimentos de bajo valor nutricional, especialmente para los niños que están en crecimiento y desarrollo porque restringen el consumo adecuado de nutrientes específicos para esta etapa. Por ejemplo, disminuyen el consumo de leche (calcio, vitamina D y grasa) por causa de las bebidas carbonatadas (como jugos) que sólo son azúcar y líquido”.


Por lo anterior, señala Daza, es vital que tengan adición de vitaminas y minerales para que puedan considerarse buenos alimentos complementarios y no causen deficiencias nutricionales en los infantes. Entre los 6 meses y los 3 años, los bebés son más susceptibles a la deficiencia de hierro y a padecer anemia, por lo cual es importante seleccionar aquellos alimentos que tengan adición de hierro y este nutriente figure en la etiqueta, como es el caso de los cereales infantiles.


Con la fortificación, explica Claudia Manzano, nutricionista de Alpina, se busca que ese micronutriente escaso en el alimento natural aparezca en el industrial en cantidades adecuadas. “El hierro es fundamental para la síntesis de hemoglobina, pero a los 6 meses las reservas se encuentran disminuidas y las demandas son altas para el crecimiento. Para cubrir el requerimiento, debe garantizarse su adecuado aporte a través de la dieta. Los cereales infantiles son alimentos que hacen parte de la alimentación complementaria, pero  no son una fuente de hierro y su pequeño aporte tiene una baja biodisponibilidad, por lo cual, deben ser fortificados con este mineral”, señala.


Los cereales también pueden mezclarse con otros alimentos para preparar diversas recetas y acostumbrar al bebé a una alimentación variada, afirma Daza.


Alternativas


La fortificación de los alimentos fue recomendada por la Asociación Médica Americana y la Academia Nacional de las Ciencias, en 1930, como una estrategia para prevenir la malnutrición por deficiencia de vitaminas y minerales, micronutrientes esenciales para una buena salud en el niño. Hasta el día de hoy la fortificación es una práctica regida por medidas éticas y legales.


Al ser complementarios, colaboran con el cubrimiento de los requerimientos nutricionales del bebé para su edad determinada.


El Codex Alimentarius, organismo internacional que determina las cantidades de nutrientes que debe tener cada alimento de la industria, exige la inclusión de cierta cantidad de proteínas, carbohidratos, grasas, vitaminas y minerales para asegurar la calidad, seguridad y aporte nutritivo del alimento industrial.


Un panel de expertos en nutrición lo actualiza de forma periódica para estar al día con los últimos estudios en materia de nutrición.


Silvana Dadan, nutricionista clínica y directora del programa Salud y Nutrición Humana de Cenipalma, dice que parte del origen de la fortificación radica en la pérdida de los nutrientes de los alimentos en su proceso de cocción, ya que la temperatura, el vapor y el oxígeno destruyen las vitaminas y los minerales. La industria, entonces, busca recuperarlos y los adiciona al alimento que produce.


Las vitaminas, especialmente las hidrosolubles, son sensibles al contacto con el oxígeno y se pierden fácilmente, por lo cual es conveniente que el niño ingiera la fruta entera. Los jugos y las compotas infantiles, por su parte, son productos seguros que se encuentran adicionados con estos micronutrientes.


El niño debe familiarizarse primero con todos los sabores, colores y texturas naturales. Según la nutricionista Adriana Amaya, lo importante es que el pequeño tenga variedad en su alimentación diaria y ésta incluya todos los grupos de alimentos de acuerdo con su edad: formadores y constructores -carnes, vísceras y leguminosas-, reguladores - frutas y verduras- y energéticos, como tubérculos y azúcares.


 


 

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