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El secreto de las compotas y las papillas no está solo en su preparación, también en los aportes de sus ingredientes

El secreto de las compotas y las papillas no está solo en su preparación, también en los aportes de sus ingredientes

Las frutas y las verduras son los primeros alimentos que prueba el bebé. Conozca sus beneficios.  

El secreto de las compotas y las papillas no está solo en su preparación, también en los aportes de sus ingredientes
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30 de Agosto de 2010
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Las frutas y las verduras son los primeros alimentos que prueba el bebé. Conozca sus beneficios.

 

La nutricionista Marcela Torres, coordinadora científica del Centro Colombiano de Nutrición Integral CECNI, explica los beneficios que le brindan al organismo algunos alimentos, indispensables en la alimentación complementaria del bebé.

 

Pera. Es rica en fibra y potasio. Tiene vitaminas A y C, calcio y sodio, y un bajo nivel de calorías. Es ideal para el bebé porque, a pesar de que es una fruta dulce, no causa molestia. Contiene carbohidratos complejos (no ocasionan obesidad). Su nivel de grasa es bajo. Al contener dos tipos de fibra, tanto en la cáscara, como en su interior, ayuda a contrarrestar los problemas de estreñimiento y diarrea. También regula el tránsito intestinal.

 

Banano. Es una gran fuente de potasio. Contiene fibra carbohidratos complejos y vitamina A. También está compuesto por el fósforo, lo que favorece el desarrollo cerebral.

 

Papaya.  Fruta rica en potasio, el cual aporta en la contracción muscular y el buen funcionamiento del corazón. Contiene  vitamina A, lo que ayuda a regenerar la mucosa intestinal. Es un alimento antibacterial y contiene fibra. Facilita la digestión del bebé, especialmente de las proteínas; por eso, se aconseja ofrecerlo antes del almuerzo.

Manzana. Tiene dos tipos de fibra; por eso, ayuda  a contrarrestar el estreñimiento y, cuando se consume con cáscara, es útil para combatir la diarrea. Es rica en vitamina C y tiene potasio. Alivia la inflamación del colon. Esta es un fruta ‘laxante’, pero que no afecta al bebé; al contrario, es muy suave. Ayuda a la normalización del tránsito intestinal. Es depurativa,  elimina los tóxicos innecesarios para el organismo. Su aporte de calorías y grasa no es significativo.

 

Auyama. Es fuente de vitamina A.  Ayuda a regenerar la mucosa intestinal y la piel. Es antibacterial (protege al cuerpo de microorganismos patógenos, aquellos que pueden causar alergias o diarrea).

Tiene aporte de vitamina C y fibra. Lo ideal es no desechar las fibras interiores de este alimento (donde se encuentran adheridas las semillas), ya que estas contienen gran cantidad de fibra.

Se puede ofrecer en puré o en crema.

 

Zanahoria. Fuente de vitamina A, un antioxidante potente que ayuda a regenerar células deterioradas. No tiene un aporte significativo de calorías ni grasas. Esta hortaliza ayuda en el desarrollo visual del niño. También actúa como un laxante y es benéfica en los problemas de estreñimiento y la regulación intestinal.

 

Espinaca. Contiene aportes de vitaminas, especialmente A y C. También es fuente de hierro, ácido fólico, potasio, calcio y fósforo. Se prepara en puré o crema.

 

Arroz. Cereal que aporta carbohidratos complejos. Estos brindan la energía que el cuerpo necesita; beneficia el crecimiento y desarrollo del niño. Es un alimento básico que contiene proteínas (en pequeñas cantidades). Brinda gran aporte de calorías y está compuesto por el gluten, una proteína que a veces resulta intolerante para los niños. Se puede mezclar con zanahoria, espinaca, arveja, entre otras verduras, y preparar en puré.

 

Avena. Aporta carbohidratos. Es un alimento fuente de fibra que ayuda a regular el tracto intestinal. Tiene gran variedad de vitaminas y minerales, como sodio, potasio, calcio, fósforo, magnesio, hierro y vitaminas del complejo B. Es de gran aporte calórico.En un principio, se puede preparar con leche materna.

 

Más que comer…Cuando el bebé empieza a conocer los alimentos y sus texturas, no solo percibe nuevos sabores, también está fortaleciendo su desarrollo fisiológico y lingüístico. “Los procesos motores de la alimentación son un prerrequisito básico del habla porque la ejercitación muscular implicada en estos son los que se van a usar después para la producción de sonidos”, explica la fonoaudióloga Olga Arango.

Es decir, todas las actividades relacionadas con alimentación (succión, deglución, masticación) son indispensables para el desarrollo del habla. Por eso, mientras el niño se alimenta, los padres deben usar elementos que lo ayuden en este proceso. Según la especialista en desarrollo del lenguaje, “el niño tiene que estar expuesto a comer con la cuchara, a tomar del pitillo y a manejar diferentes consistencias. Esto favorece el desarrollo de los músculos que van a intervenir en la producción de los sonidos”. La succión (primer movimiento del bebé) implica un rozamiento labial, lo que le ayudará más adelante a pronunciar la p con la m. La deglución (pasar la comida) favorece los sonidos guturales (Parecidos a la g).

Si el bebé ha estado expuesto a pocos movimientos –dice Arango-, va tener una demora en esos patrones articulatorios o fonemas. Por eso, dar fruta en compota o puré con una cuchara y pasar los alimentos a una consistencia fácil de manejar, como papillas y compotas, lo favorecerán.

No olvide...La nutricionista Marcela Torres aconseja:• Antes de brindar cualquier alimento, es indispensable lavarse las manos. Las infecciones de los niños pueden haberse causado por una mala manipulación.• Los comestibles deben lavarse antes de la preparación y el  consumo.• Lo ideal es ofrecer las frutas en compotas. • No se debe agregar sal ni dulce a las preparaciones.

 

Por Karen Johana Sánchez

Redactora ABC del bebé

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