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Expertos dan consejos sobre cómo lograr que los niños coman verduras

Expertos dan consejos sobre cómo lograr que los niños coman verduras

Estos alimentos se pueden introducir en la dieta del bebé desde los seis meses de edad; del ejemplo de los padres dependerán los buenos hábitos de alimentaci

Expertos dan consejos sobre cómo lograr que los niños coman verduras
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03 de Febrero de 2009
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Estos alimentos se pueden introducir en la dieta del bebé desde los seis meses de edad; del ejemplo de los padres dependerán los buenos hábitos de alimentación de sus hijos.

Si se le da la opción a un niño de elegir entre una ensalada y un helado muy seguramente escogerá lo segundo. Y no está mal que de vez en cuando se deje tentar por un dulce, el problema aparece si sucede con frecuencia y las frutas y las verduras no están dentro de sus comidas diarias. Carlos Velasco, miembro de la Sociedad Latinoamérica de Gastroenterología Pediátrica, asegura que estos alimentos son esenciales para los niños porque les ofrecen vitaminas, minerales y fibra, esta última, esencial para regular los movimientos intestinales y evitar problemas como el estreñimiento, entre otras enfermedades.

 

Si los niños aprenden a alimentarse adecuadamente desde sus primeros años, serán adultos con hábitos saludables. “Uno de los factores determinantes en la salud y la enfermedad es el hábito alimentario”, dice la nutricionista Adriana Salamanca en su libro Nutrición, hábito de vida.

 

Según Velasco, desde los seis meses, cuando el niño está listo para recibir alimentación complementaria se pueden introducir las primeras frutas y verduras. “Aunque muchas madres no le ofrecen a sus hijos ciertos alimentos, porque a ellas no les gustan y les quitan la posibilidad de probarlos”, dice el experto. Crear hábitos alimentarios desde esos primeros meses es mucho más sencillo; aunque enseñarles a los niños más grandes a alimentarse sanamente es más complicado, no es imposible.

 

En su texto, la nutricionista Adriana Salamanca señala que “si usted le dice (a su hijo) que las verduras son buenas, pero en el único plato en donde las ve es en el de él, ¿qué va a pensar? Recuerde que nosotros somos el producto de las normas que tuvimos en casa”. El doctor Carlos Velasco añade que “no se le puede exigir al niño si el papá no lo hace, porque él aprende de los papás; si papá no come, el niño tampoco”. Así que cuando vaya a hacer mercado disminuya la compra de comida chatarra y aumente la de frutas y para las onces ofrézcale una, a cambio de las papas o los dulces.

 

Más allá de la obesidad

En el libro ‘Psicología y Nutrición’ publicado a final de año por pediatras españoles, se hizo un seguimiento a 430 niños sobre la relación entre alimentación y desarrollo psicológico. Los resultados no fueron alentadores. Solo el 7 por ciento de los pequeños consumen más de una porción de verduras al día y el 40 por ciento come más de dos frutas al día. Además, solo un 11 por ciento mantiene una constante actividad física.

 

El estudio reveló que  los niños con un desarrollo normal tienen una mejor nutrición y actividad física, que los pequeños con una sospecha de alteración psicológica.

 

De acuerdo con Velasco, entre los 2 y 3 años de edad, se  crece más aceleradamente que en cualquier etapa de la vida. Por eso su desarrollo social y afectivo es fundamental y la buena alimentación juega un papel importante: diversos estudios científicos han demostrado que el Sistema Nervioso Central no reacciona de la misma manera si el niño está malnutrido y puede haber afectación motora, sensitiva o del habla. De ahí la importancia de que los padres comiencen desde temprana edad a formar el hábito de incluir alimentos saludables en la dieta, así como el juego al aire libre y la actividad física.

 

Alimento emocional

El gastroenterólogo pediatra Carlos Velasco explica que entre el 80 y el 90 por ciento de las consultas a su especialidad tienen origen funcional, no orgánico. Es decir que los niños presentan estreñimiento o dolor abdominal crónico y más allá de la molestia, porque el pequeño somatiza el ‘abandono’ al que esta expuesto: poca atención de los padres, la falta de tiempo o los inadecuados patrones de crianza. “Generalmente son niños que sufren matoneo en sus colegios, pequeños que permanecen solos, no tienen aceptación de sus compañeros o se ven afectados por la separación por situaciones de su hogar. La clave para evitar y tratar estos problemas crónicos es simplemente dar amor”, aconseja el experto.

 

Lo mismo ocurre cuando los niños manipulan con la comida y hay que perseguirlos por la casa para que coman, escupen los alimentos, vomitan o se tiran al piso. “El problema es generalmente una disfunción familiar”, dice Velasco.

 

A comer verduras

Las frutas y las verduras deben comerse despacio, masticarse, para aprovechar toda su fibra. Se aconseja comerlas crudas, más que licuadas, en cremas o coladas, por eso el poder de las ensaladas.

 

Tanto adultos como niños deben consumir preferiblemente cinco porciones diarias de frutas y verduras (de hoja verde especialmente). Algunas recomendadas son: habichuela, espinaca, arvejas, pepino, lechuga y apio. Las frutas como naranja, toronja, mandarina, mango con cáscara (dulce no biche) patilla, sandia, guanábana, granadilla. La manzana, pera, durazno y guayaba estriñen.

 

También se recomiendan los tubérculos porque poseen fibra, como lenteja, fríjoles que deben dejarse en agua la noche anterior para que el agua ayude a eliminar un componente que produce gases. Cuando se cocinan se debe cambiar el agua.

Por Edna Juliana Rojas H.

Redactora ABC del bebé

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