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¿Cómo se reconoce un niño atorado?

¿Cómo se reconoce un niño atorado?

Por auxiliar en la forma equivocada a un bebé se le pueden generar lesiones

¿Cómo se reconoce un niño atorado?
Por: Marcela Escobar Ramírez
08 de Agosto de 2014
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Cómo se reconoce Un niño zarandeado no presenta signos físicos. No hay huellas de trauma en su cara, su cráneo o su cuerpo. Por eso, si usted no estuvo presente cuando lo sacudieron, es muy difícil darse cuenta de que el niño fue sacudido.

El síndrome por zarandeo se manifiesta con una alteración en la conducta. Los niños se vuelven irritables, no quieren comer, no pueden controlar el llanto o, por el contrario, están aletargados. Otros síntomas pueden ser vómito y dificultad para respirar.

La situación es angustiante. El bebé está atorado, se le dificulta respirar y en lo único que uno piensa es en sacarle el objeto que lo está obstruyendo. El problema es que, si no se hace bien, la ayuda que se le preste al lactante puede tener consecuencias fatales. “En medio de la angustia los papás cogen al niño por el tórax, lo ponen frente a ellos y lo sacuden para adelante y para atrás, tratando de desatorarlo. Eso produce hemorragias intracraneales y de la retina”, explica la neuropediatra Olga Lucía Casasbuenas.

Esos “primeros auxilios” consisten en zarandear, una práctica que está asociada al maltrato infantil pero en la cual los padres o cuidadores pueden caer por angustia e ignorancia, como en el caso de la atorada, o por tratar de divertir al menor, como en el antiguo juego en el que el padre se acostaba en la cama y lanzaba al bebé hacia arriba.

¿Tiene los mismos efectos zarandear al niño en un juego o hacerlo con violencia ante el desespero por un llanto incontrolable? La respuesta de la doctora Casasbuenas es categórica. Las dos acciones producen lo mismo. Las lesiones cerebrales, o hematomas, se causan por la aceleración y desaceleración durante el zarandeo, lo cual puede hacer que las venas puente que hay entre el cerebro y las meninges se rompan, sangren por este trauma y se genere el hematoma. “Por un lado, las venas puente son muy frágiles en esta etapa de la vida y, por otro, existe un mayor espacio entre el cráneo y el cerebro, sobre todo a nivel frontal y temporal, que hace que cualquier trauma genere un hematoma”, explica.

Antes del año de vida, el tono muscular en los niños es insuficiente para soportar el peso y las oscilaciones de la cabeza; en otras palabras, como los músculos del cuello son más flojos, la laxitud hace que la cabeza y el cuello se muevan como si los bebés fueran unas marionetas.

Consecuencias fatales

Las secuelas del síndrome por zarandeo dependen de la edad del menor. Entre más temprano suceda, más severas serán porque se actúa sobre un cerebro inmaduro. Las funciones que tenía se pueden perder, y las otras no se alcanzan a desarrollar por la falta de oxigenación que se genera con la ruptura de vasos. Además, se puede presentar inflamación del cerebro y daño axonal difuso. Las neuronas tienen un cuerpo con forma parecida a una estrella y una cola (axón).

Cuando se zarandea, se pierde la comunicación entre el cuerpo y el axón, y eso produce un daño irreparable con consecuencias motoras, explica Casasbuenas. La evolución natural del síndrome es hacia un daño cerebral secundario, que habitualmente condiciona un retraso mental más o menos marcado y/o un déficit neurológico, explica en los Cuadernos de Medicina Forense, Rufo Campos, jefe de Neurología Infantil de Hospitales Universitarios Virgen del Rocío de Sevilla. “En los supervivientes, con una gran frecuencia, el pronóstico a largo plazo es muy pobre. Además, suele acompañarse de un alto índice de discapacidades y secuelas, como retraso mental, parálisis cerebral infantil y epilepsias”, señala.

El síndrome también produce consecuencias motoras, porque los niños presentan hipertonía, es decir que se vuelven tiesos y eso hace que movimientos aparentemente simples, como sentarse o girar, sean casi imposibles para ellos, explica la doctora Casasbuenas. También se puede presentar ceguera por la ruptura de vasos de la retina.

Medidas de acción

Después de un zarandeo hay que acudir rápidamente al hospital para tratar de minimizar el impacto de esta acción. Contarle al médico que el niño fue zarandeado para que le practiquen una resonancia magnética de cráneo y de columna cervical para detectar si existen o no hemorragias (puntos dentro del cerebro) o hematomas (una organización de un sangrado). Los resultados de estos exámenes permitirán determinar si hay lesión cerebral o en la columna cervical.

Pero la principal recomendación es que nunca, bajo ninguna circunstancia, se zarandee al bebé. Concienciar a todos aquellos que tienen contacto con el menor sobre las repercusiones de estas sacudidas y aprender a reaccionar correctamente.

 

 

 

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1 Comentarios

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Comentarios (1)

1
Claudia Berbeo
Hace 2 años
Hola, interesante artículo, muchas gracias. Pero quisiera que se respondiera la pregunta del título, ¿cómo actuar si el bebé está atorado?, pues el artículo describe lo que no se debe hacer más no lo que se debe hacer. Gracias.
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