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Un hijo bien parado

Un hijo bien parado

Lograr que el niño tenga la postura adecuada no siempre es fácil, pero cuando adopta las posiciones correctas asegura su buen crecimiento y desarrollo.

Un hijo bien parado
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08 de Mayo de 2007
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Lograr que el niño tenga la postura adecuada no siempre es fácil, pero cuando adopta las posiciones correctas asegura su buen crecimiento y desarrollo.

La postura es la relación que existe entre las partes anatómicas del cuerpo que hace que la presión sobre las articulaciones y los músculos sea mínima. La edad influye mucho en este comportamiento corporal.

Por ejemplo, en los lactantes, la columna (eje del esqueleto) es recta y con el tiempo adquiere la forma de doble ese que mantendrá el resto de la vida. De acuerdo con el ortopedista infantil Pablo Roselli “Los recién nacidos pueden tener una joroba normal y hasta que cumple el año aparece la curva que todos tenemos en la espalda”.

Que el bebé sea cascorvo y tenga las piernas encorvadas es usual hasta los 2 años. “En adelante, las rodillas de los menores se juntan y sus pies se separan, paulatinamente el menor adquiere la postura recta”, según el ortopedista infantil. Así mismo, el pie plano es una característica común más o menos hasta los 4 años y en adelante se comienza a formar el arco. “Es un error creer que se modifica con botas ortopédicas o zapatos porque está genéticamente determinado” aclara el especialista. Incluso está demostrado que en las culturas que caminan descalzos se desarrolla mejor la forma del pie.

En teoría un niño que ha pasado por estas etapas naturales, debe tener la cabeza alineada con respecto a los hombros y la nuca recta. El mentón no apunta hacia el cielo, ni está demasiado cerca del pecho, no tiene los hombros caídos hacia delante y su cadera está alineada con los tobillos. Sin embargo, muchas veces está posición no se logra porque el esqueleto ha padecido los efectos de los malos hábitos al mantenerse en una postura incorrecta.

En casos donde no se cumplan estas reglas, el pediatra debe evaluar la buena o mala posición de su hijo, teniendo en cuenta que hay épocas del crecimiento en las que se empeoran las malas posturas como en los picos de crecimiento rápido o en la adolescencia. “Cuando los huesos crecen longitudinalmente y los músculos se retraen un poco, aparecen las malas posturas” explica Roselli.

Incluso en los niños, las actividades, los esfuerzos y las preocupaciones provocan tensiones musculares, que contribuyen para que el músculo se vuelva rígido y se deforme el esqueleto. De acuerdo con los especialistas, las malas posturas empeoran con el sedentarismo, porque el niño se la pasa frente al televisor y también con la falta de ejercicio, que además son razones por las que aumenta el sobrepeso. En algunos casos, el componente genético es relevante, por ejemplo las familias donde todos son jorobados. Signos preocupantes Cuando se presentan dolencias en las piernas o en la espalda, conocidas por las abuelas como dolores del crecimiento es posible que tengan origen en las retracciones musculares. Por otro lado, la incapacidad para cargar cosas acordes a su peso o el inadecuado desempeño en un deporte, también son síntomas para consultar a un pediatra. Consecuencias La mala postura puede hacer que los huesos se desarrollen mal, “por ejemplo, las rodillas se juntan. Lo cual no solo tiene implicaciones estéticas, a la vez, representa dolor a futuro”, explica el ortopedista.

El padecimiento lumbar en los adultos es la primera causa de incapacidad en todo el mundo y tiene sus orígenes en la infancia, cuando el menor se sienta mal porque afecta el buen tono de los músculos de la espalda y se ve estéticamente terrible. Sin embargo, puede ser detectado y tratado de manera precoz. El sedentarismo es un problema en los niños que causa enfermedades propias de los adultos como la osteoporosis. Por otro lado, la obesidad tiene consecuencias ortopédicas como el desarrollo de pie plano o el deslizamiento de la cabeza del fémur y la propensión a tener fracturas. Probablemente un niño obeso será un adulto con sobrepeso y se afectará su tensión arterial.

Para corregir su postura Primero llévelo a un especialista que determina la fisioterapia, teniendo en cuenta la parte emocional y descartando enfermedades. Mantenga a su hijo activo haciendo ejercicio con una dieta apropiada. Enséñelo a hacer estiramientos.

No es adecuado que pase mucho tiempo parado sin descansar porque pueden sufrir dolor de espalda. Para impedirlo permita que el niño brinque, corra y vaya de un lado a otro o déjelo apoyarse en una superficie cuando se sienta cansado.

Para que aprenda a sentarse, juegue con él a simular un faraón egipcio, con el tronco recto dirigido hacia delante.

Permita que su hijo analice la posición de su cuerpo frente a un espejo.

El colchón debe ser lo suficientemente flexible para adaptarse a las curvas del cuerpo del menor, pero a la vez, firme para evitar curvaturas indeseables en la columna.

No permita que su hijo cargue sobrepeso, si tiene que levantar algo es preferible que lo haga en dos viajes con la mitad del peso.

Margarita Barrero F.

Redactora ABC del bebé

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