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6 amenazas de peso para su hijo

6 amenazas de peso para su hijo

Consejos para enfrentar una de las enfermedades más preocupantes hoy en día

6 amenazas de peso para su hijo
Por: Andrea Forero
Viernes, 26 Julio 2013 - 3:33pm

Consejos para enfrentar una de las enfermedades más preocupantes hoy en día

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Obesidad en bebés se puede prevenir

1. Televisión perjudicial

3. Alimentos sólidos

4. Sueño

5. Comida rápida

6. Bebibas endulzadas

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La lactancia materna no exclusiva, la introducción de alimentos sólidos antes de los 4 meses, mucho tiempo frente a la televisión, no dormir las horas adecuadas, el consumo de comida ‘chatarra’ e ingerir bebidas endulzadas son algunos de los principales factores de riesgo que los científicos han identificado que aumentan la probabilidad de que un niño sufra de obesidad. 

El 5 por ciento de la obesidad es genética y el 95 por ciento es adquirida; por eso es muy importante conocer por qué cada uno de los factores mencionados incide en que alguien padezca uno de los problemas salud pública más extendido y preocupante del mundo actual.

El nutricionista y docente de la Universidad El Bosque, Gustavo Díaz, explica qué ocurre en cada caso:

1. Televisión perjudicial

La televisión es un medio de comunicación distractor; bien manejada no tiene problema, la complicación surge cuando se vuelve frecuente en los primeros 5 años de vida, cuando los niños están forjando hábitos.

Esas horas frente a la televisión es tiempo que el niño está dejando de utilizar para jugar, aprender o ejercitarse. Varios estudios en el mundo ya han demostrado una relación entre televisión y sobrepeso.

Según el nutricionista, cuando una persona come frente a la televisión, primero no es consciente de la cantidad de alimento que ingiere y, segundo, por algún proceso fisiológico del organismo lo que se come tiende a acumularse en depósitos de grasa.

Con los videojuegos, dice Díaz, la situación es similar y, aunque ya hay muchos juegos de movimiento físico, estos no tienen el mismo impacto en la salud que hacer ejercicio.

2 y 3. Lactancia y alimentos sólidos

“La lactancia es un hecho que sucede en todos los mamíferos, la vaca lacta a su ternero, la ballena a su ballenato, nosotros lo humanos, curiosamente, cuando le damos leche de fórmula a nuestros hijos, seríamos los únicos mamíferos que tomamos leche de otro, porque todas las artificiales, desde la más económica hasta la más costosa, son elaboradas a base de leche de vaca. Una alimentación diferente a la lactancia materna obliga a que el intestino del bebé se adapte a un alimento totalmente diferente para el que viene programado, es decir, el de la madre”, explica el nutricionista.

La alimentación diferente a la leche materna constituye un factor de riesgo, porque aunque sea una medida urgente, en algunos casos es una realidad que aumenta el consumo de grasa y de azúcares de forma abrupta.

Además, en ocasiones interrumpir la lactancia exclusiva los seis primeros meses de vida conlleva a la introducción temprana de otros alimentos antes de los 4 meses, y por la cultura colombiana se da prioridad a las harinas: agua con arroz o fríjoles, sopas o jugos con azúcar. 

4. Sueño

Un niño debe dormir, en promedio, 10 horas, a diferencia de un adulto que lo hace entre 6 y 8 horas. Cuando el niño no duerme lo recomendado, especialmente en la noche, esto evita que las funciones hormonales se cumplan.

Inclusive el hecho de no dormir y someterse al día siguiente a actividades como entrenamiento de fútbol, aumenta en el futuro el riesgo o la probabilidad de sobrepeso, porque el organismo no puede responder como debería hacerlo y presentar una especie de descompensación.

5. Comida rápida

Ganchos comerciales como regalos en la comida hacen que los niños prefieran ir a establecimientos de alimentación no sana; pero según Díaz, en principio más por el juguete que por la comida en sí.

El problema, advierte el nutricionista, es que a veces los papás, para no desperdiciar la comida, obligan al niño pequeño a comerla rápidamente, que todavía no es de total placer, pero sí va fortaleciendo una costumbre. En ese caso sería mejor darle solo el juguete.

“Lo malo de la comida rápida es convertirla en un hábito. Los centros de comida rápida están creando futuros compradores, ellos van a recordar que ese lugar le dio felicidad a través de un regalo. Entonces, la comida rápida como tal va a ser más problema cuando ese niño sea adolescente”, dice el experto.

6. Bebidas endulzadas

En su mercado, muchas familias se dejan llevar por los jugos industriales que contienen fructosa o publicidad saludable, pensando que esta es mejor alternativa que el azúcar tradicional. Resulta que, de acuerdo con el nutricionista, la fructosa no viene de la fruta sino del maíz, que está asociado al sobrepeso.

Los niños están predispuestos al sabor dulce, por eso las verduras no son tan apetecidas por ellos, así que cuanto más dulce en las bebidas se les ofrezca, para ellos será una necesidad, y no debe ser así.

Recomendaciones para enfrentarlo                            

Catalina Bagés, nutricionista especialista en niños, aconseja pensar en la buena nutrición de estos desde el momento de la planeación de un embarazo, porque si la futura madre tiene el peso y la dieta adecuada, el niño en gestación también será más sano desde el útero.

Tener una alimentación equilibrada y balanceada le permite a la futura madre prepararse para la lactancia. Entre los primeros 3 y 5 años del niño, teniendo en cuenta la instauración de hábitos de este, recomienda:

• Comer verduras de todos los colores  (amarillas, verdes, rojas) en familia. El ejemplo es fundamental, pues al año de edad el tracto intestinal está maduro y los niños forman parte de la mesa. Si este ve que nadie más come verduras, seguramente él tampoco lo hará. 

• Los platos principales deben llevar un buen aporte de proteínas, como carne, pollo, huevo o pescado.

• Los embutidos son de cuidado.  Por su procesamiento tienen alto contenido de sodio, mucha sal y grasas saturadas. La mortadela es un ejemplo. La salchicha solo se recomienda una o dos veces por semana.

• Los lácteos son importantes para los niños, pero con lactosa, que es vital para fijar el calcio. En caso de que el niño tenga tendencia a subir de peso, es mejor tomar la opción de leche semidescremada

• Procurar que en los platos principales no haya más de una harina a la vez.

• Incentivar el consumo de agua para el aporte hídrico.

• Estimular la actividad física.

• Tener presente que las cantidades que se deben servir a un niño no pueden ser las mismas que las de un adulto o de su hermano mayor. 

• Es ideal que los horarios de alimentación se cumplan para que el niño coma mejor. Estos deben ser momentos muy agradables y tranquilos.

• Buscar ideas para la preparación de recetas llamativas, para que los niños no se nieguen a comer lo preparado en casa.

• Algunos niños prefieren el pollo que la carne, tal vez por su textura. Sin embargo, los padres deben saber que también son fuente de proteína el huevo, los granos, el queso.

• Si después de 40 minutos el niño no consume su almuerzo, por ejemplo, el plato debe ser retirado y no dejarlo ahí esperando a que en algún momento lo coma. Tampoco premiarlo con galletas u otras cosas que sí quiera comer.

•Las familias no deben caer en la compra de complementos alimenticios para suplir la supuesta falta de apetito de su hijo o para que ingiera más vitaminas. El consumo por iniciativa propia de estos productos puede causar obesidad en el futuro.  

 

 

 

 

 

 

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