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La caries, principal enemiga de los dientes de leche

La caries, principal enemiga de los dientes de leche

Desde que sale el primer diente, el niño tiene riesgo de sufrir caries. Para evitarla, los padres deben crear hábitos adecuados de higiene oral en sus hijos.

La caries, principal enemiga de los dientes de leche
Por: Juan David Cárdenas
06 de Agosto de 2007
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Desde que sale el primer diente, el niño tiene riesgo de sufrir caries. Para evitarla, los padres deben crear hábitos adecuados de higiene oral en sus hijos. La clave es prevenir.

La caries no solo ataca los dientes permanentes, sino que puede aparecer desde que empieza la dentición, entre los 6 meses y los 3 años de edad. Por eso, es imprescindible que los niños tengan una correcta salud oral y también adquieran rutinas de higiene bucal.Aunque algunos padres no protegen los dientes temporales de sus hijos, porque creen que finalmente se caerán, su importancia en la formación de la dentadura definitiva es primordial, y si no se cuidan adecuadamente, pueden provocar dolores e inflamaciones severas que requerirán de intervenciones urgentes.

La caries es una enfermedad transmisible producida por bacterias que viven en la boca de todos los seres humanos y afectan el esmalte dental, ante una deficiencia en la limpieza. Estos microorganismos son pasados inicialmente de la madre hacia el bebé, desde el momento en que sale el primer diente.

“A los dientes se adhiere una película llamada placa bacteriana. Si no se remueve con frecuencia usando el cepillo y la seda dental, esas bacterias empiezan a multiplicarse. Además, si hay ingestión de alimentos ricos en carbohidratos, las bacterias los fermentan y producen unos ácidos que desmineralizan el esmalte y destruyen el diente”, explica la odontopediatra María Esperanza Carvajal.

Cuando no se tienen hábitos de higiene oral y el proceso de caries no se detiene, el niño puede sufrir una infección severa en el diente y perderlo. Esto podría ocasionar futuros problemas en la salida de los dientes permanentes y la mordida se afectaría. Según el odontopediatra Francisco Hernández, “cualquier diente es susceptible de tener caries, aunque hay lugares en los cuales es más fácil que se acumule la placa bacteriana, como en la unión de la encía y el diente o en las partes rugosas de la dentadura”.

Dientes, bajo la mira

Con una buena salud oral, la caries es una enfermedad 100 por ciento prevenible en los niños.

La clave es crear rutinas de higiene en los pequeños, con el fin de evitar que tengan los dientes sucios por mucho tiempo. Lo recomendable es lavarles la boca tres veces al día. También se debe impedir que los menores se duerman en las noches con el tetero, y antes de irse a la cama es imprescindible hacerles una limpieza. En el momento en que ya haya dos dientes juntos, es necesario usar seda dental.

“Las bacterias no se pueden desaparecer de la boca; por eso, la idea es desordenarlas para obstaculizar su proceso de agrupamiento, pues si no se les toca, se unen y se vuelven más fuertes, produciendo daños en la dentadura. Cuando el niño efectúa una limpieza correcta, estos microorganismos gastan sus energías en reunirse, en vez de alimentarse y ocasionar lesiones”, comenta Hernández.

Aunque la caries solo afecta a los dientes, antes de que salgan es importante quitar con una gasa los restos de comida en las encías.

La erupción de los dientes inicia alrededor de los 6 meses de edad y termina entre los 2 y 3 años. Este proceso sigue un orden cronológico y está relacionado con el desarrollo del niño. La aparición de la dentadura generalmente está acompañada de molestias que generan irritabilidad, porque hay una inflamación de las encías y una picazón en esta área de la boca. Cuando aparece la dentadura, es indicado empezar a usar el cepillo de dientes para remover la placa bacteriana, que provoca la caries. Los mejores para los niños son aquellos que tienen mangos especiales y cabezas pequeñas. Además, es ideal que tengan cerdas de nylon.

Las ‘armas’ limpiadoras

Los cepillos con cerdas de caucho son adecuados para masajear las encías, pero no efectúan una buena higiene porque no remueven las bacterias satisfactoriamente.

Al principio se recomienda utilizar el cepillo y agua para quitar la placa bacteriana, pero a partir de los 3 años ya es adecuado emplear crema dental. Sin embargo, debe elegirse una que no contenga flúor, porque a esta edad los niños suelen comérsela y su ingesta puede producir fluorosis dental. “Esta enfermedad es una toxicidad causada por el flúor que se ingiere, que en niveles adecuados ayuda a proteger contra la caries, pero en dosis elevadas interfiere en la formación del esmalte”, afirma la odontopediatra Carvajal.

Los padres deben fijarse que en la etiqueta se especifique que no trae este elemento químico. “No todas las que tienen muñecos en su empaque son ideales para niños. Algunas son recomendabas para niños de 6 años en adelante”, resalta Hernández.

Si el menor tiene caries, sí es necesario utilizar crema con flúor para remineralizar el esmalte, pero bajo la supervisión del odontopediatra.

Bacterias poderosas

Si el proceso de caries no se detiene, le puede producir al niño un dolor agudo o una infección severa. Estas son las consecuencias más comunes que ocasionan estas bacterias:

La infección puede lastimar el diente permanente y dañarlo. Si se pierde un diente temporal por culpa de la caries, pueden producirse problemas en los espacios y la mordida se afectaría. Cuando los dientes están dañados, el niño no podrá masticar y esto propiciará que esté mal nutrido. Las caries indican que no existe o hay deficiencia de higiene bucal. Este hábito puede ser difícil de quitar. El mal estado de los dientes puede ocasionar problemas en la formación de la cara del menor. Si hay una caries muy profunda que involucre la pulpa (la parte vital del diente), esas bacterias pueden seguir avanzando y diseminarse hasta llegar al hueso o al cerebro.

La primera cita

Antes se recomendaba llevar al niño por primera vez al odontopediatra cuando cumplía 2 años, pero en esa revisión ya se encontraban caries. Por esa razón, la Academia Colombiana de Odontología Pediátrica sugiere que esta consulta se realice entre los 6 meses y el primer año de edad.

El objetivo de esta cita es educar a los padres sobre la importancia de la higiene oral y establecer hábitos para la limpieza de los dientes. También se hace un análisis del estado de la boca del bebé y se verifica que no tenga ningún problema dental.

Dependiendo del estado del pequeño, el odontopediatra irá programando las próximas revisiones.

Estas consultas no deben convertirse en una tortura para el niño y, por ello, es necesario que los padres transmitan confianza y seguridad a su hijo cuando vaya al odontopediatra.

Para saber cuáles son los odontopediatras en cada ciudad, ingrese a la página de la Academia Colombiana de Odontología Pediátrica (www.acop.com.co).

Por Juan David Cárdenas P.Redactor ABC del bebé.

 

 

 

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