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Con la tiroides en su punto

Con la tiroides en su punto

Conozca los efectos de esta glándula durante el embarazo

Evaluación médica
Por: Pamela Rueda
05 de Diciembre de 2012
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Los problemas de esta glándula durante el embarazo se pueden, y se deben, atender a tiempo. Conozca los síntomas y el tratamiento.
La tiroides, además de contribuir en el proceso de reproducción femenino por los efectos que tienen sus hormonas sobre el ovario, también es fundamental en el desarrollo del bebé durante la gestación. Por estas razones, detectar y tratar oportunamente cualquier alteración en ella resulta vital para la mamá y su hijo.


Las mujeres en embarazo experimentan un impacto importante en la glándula tiroides y, a su vez, en la función tiroidea como consecuencia del aumento en la producción hormonal que esta debe realizar. Por tanto, si la tiroides de la gestante presenta algún tipo de variación, es probable que se manifieste durante este periodo.  Según Alejandro Bonivento, ginecólogo de la Clínica de la Mujer, los problemas de tiroides que padecen las maternas son, con mayor frecuencia, el hipotiroidismo y el hipertiroidismo. Sin embargo, señala que “aunque estas patologías no son exclusivas de las mujeres en estado de embarazo, esta condición sí produce cambios fisiológicos en la glándula”.


Por su parte, Marcos Abalovich, endocrinólogo y presidente de la Sociedad Latinoamericana de Tiroides, asegura que tanto el hipotiroidismo como el hipertiroidismo, que suele afectar a las gestantes, en la gran mayoría de los casos se presenta de forma autoinmune. En palabras más sencillas, la afectada ya tiene una predisposición genética que genera la formación de anticuerpos que atacan su propia tiroides.


Pero, si no se trata de una predisposición genética, entonces, ¿qué otras razones desencadenan estas enfermedades? ¿Qué significado tienen cada una de ellas? ¿Cuáles son sus síntomas? ¿Cómo se pueden tratar? ¿Qué riesgos existen? Especialistas en el tema resuelven estos y otros interrogantes.

Hipotiroidismo
Además de la predisposición genética, existen otras causas menos frecuentes que originan el hipotiroidismo como, por ejemplo, la baja ingesta de yodo, que es requerido para la producción de la hormona; la extracción de una parte o la totalidad de la glándula tiroides, y la tiroiditis viral.


Carlos Arturo Díaz, ginecobstetra especialista en medicina biológica, explica que “es una enfermedad que se presenta por la disminución de los niveles de la hormona tiroidea (Tiroxina o T4) que hace que el ‘ritmo’ del cuerpo tienda a desacelerarse. En ocasiones es asintomático, pero también puede generar múltiples molestias en el organismo, unas con más intensidad que otras”.


Resulta común que los síntomas del hipotiroidismo pasen desa-percibidos debido a que son muy parecidos a los del embarazo: agotamiento, sueño, pérdida del cabello, aumento de peso, resequedad en la piel, calambres, dolores musculares y estreñimiento, entre otros. Esa similitud con un estado aparentemente normal en una gestante hace que la paciente no alerte a su médico sobre una posible irregularidad en su salud.


En este sentido, el ginecólogo y obstetra Andrés Daste, especialista en endocrinología ginecológica, advierte que “es importante que durante los exámenes preconcepcionales se soliciten pruebas de función tiroidea, que incluyen un análisis de sangre para medir los niveles de la hormona (Tiroxina o T4) y del TSH sérico (hormona estimulante de la tiroides)”.


Vale la pena anotar que el hipotiroidismo diagnosticado no tiene cura, y la mayoría de personas lo padecen de por vida. Sin embargo, una gestante puede llevar un embarazo a feliz término si sigue al pie de la letra las recomendaciones médicas.

¿En qué consiste su tratamiento?
Es similar al de cualquier otra paciente que no esté en estado de embarazo, y tiene como objetivo reemplazar la hormona tiroidea con un medicamento en forma de levotiroxina sintética, el cual viene en pastillas o tabletas. Su manejo debe hacerse bajo exclusiva prescripción médica.

¿Qué riesgos tiene?
Según Díaz, “puede causar problemas de fertilidad. En las gestantes, además de agudizar los síntomas del embarazo, genera mayores probabilidades de abortos, insuficiencias cardiacas, anemia, preeclampsia, parto pretérmino y hemorragia posparto”.
En lo que respecta al bebé, si el hipotiroidismo no es tratado bajo una correcta medicación, pueden presentarse problemas neurológicos y cognitivos, malformaciones fetales, problemas de crecimiento intrauterino, así como trastornos en el desarrollo psicomotor y enfermedades, como bocio e hipotiroidismo neonatal.

¿Qué sucede con el hipertiroidismo?
Entre las causas que lo generan se destaca la enfermedad de Graves, catalogada como un trastorno autoinmune que generalmente es hereditario y se presenta con más frecuencia en las mujeres jóvenes. Esta enfermedad se caracteriza por una inflamación de la tiroides, o tiroiditis. También existen otros factores que la desencadenan, como lo son la ingesta excesiva de yodo; los nódulos en la glándula, conocidos como bocio tóxico nodular; las infecciones virales, y la sobredosis de hormonas tiroideas.


En el hipertiroidismo, y contrario a lo que sucede en el hipotiroidismo, se produce un exceso en la producción de la hormona tiroidea (Tiroxina o T4). “Al presentarse dicha abundancia, toda la función del cuerpo tiende a acelerarse, entonces se presentan palpitaciones, irritabilidad, transpiración excesiva, nerviosismo, ansiedad, temblor en las manos, insomnio, debilidad muscular, adelgazamiento a pesar de tener una alimentación adecuada, diarrea, náuseas y vómito, entre otros síntomas”, explica Bonivento.

¿En qué consiste su tratamiento?
La base del procedimiento es farmacológico, con medicamentos tales como el  metimazol o el propiltiouracilo, cuyo objetivo es reducir los niveles de la hormona tiroidea. “Esta medicación es totalmente segura, tanto para la madre como para el bebé que viene en camino. Sin embargo, su suministro debe ser estrictamente supervisado por un especialista, y las dosis pueden variar conforme al grado en el que esté la enfermedad”, aclara Díaz.


Vale la pena mencionar que, en las gestantes, está contraindicado el tratamiento a base de yodo radiactivo, bien sea en píldoras o gotas, debido a que puede causar daños severos e irreversibles en el feto.  


Según un estudio llevado a cabo por María Laura Jiménez, especialista en medicina fetal del Hospital Italiano de Buenos Aires, el hipertiroidismo afecta al 3,9 por ciento de las mujeres, y el 44 por ciento de las pacientes son diagnosticadas antes de los 45 años de edad.

¿Qué riesgos tiene?
Los riesgos, tanto para la gestante como para su bebé, se correlacionan con la duración y el control de la enfermedad. En la madre puede generarse hipertensión, preeclampsia, problemas cardiacos congestivos, tormenta tiroidea, infecciones y desprendimiento de placenta.


En el bebé que está en formación, muerte fetal, disfunción tiroidea neonatal, retraso en el crecimiento intrauterino, bajo peso al nacer, nacimiento prematuro y malformaciones.
En síntesis, las hormonas tiroideas actúan en todas las células del individuo regulando su actividad. Cuando estas hormonas son escasas se produce hipotiroidismo, enfermedad que se manifiesta con una ‘pasividad’ en el organismo; caso contrario al hipertiroidismo, que se presenta cuando hay una producción excesiva de hormonas y, en este caso, se evidencia una ‘aceleración’ del cuerpo.


En cualquier situación, lo importante es hacerse un chequeo médico antes de quedar en estado de embarazo, y determinar un diagnóstico temprano que permita controlar
la enfermedad.

 • POR: pamela rueda, especial para 'abc del bebé'

 

 

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