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Diferencias entre los métodos de fertilización

Diferencias entre los métodos de fertilización

El 10 por ciento de las parejas del mundo tiene problemas de fertilidad; pero solo 1 por ciento necesita tratamiento, que en la mayoría de los casos, termina e

Diferencias entre los métodos de fertilización
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09 de Mayo de 2007
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El 10 por ciento de las parejas del mundo tiene problemas de fertilidad; pero solo 1 por ciento necesita tratamiento, que en la mayoría de los casos, termina en un embarazo.

María Fernanda González Zuluaga es el nombre de la mujer que está siempre de fondo de pantalla en el celular de Jaime. No es una modelo curvilínea, pero sí logró robarle el corazón. Es una pequeña de ocho meses que llegó tras un tiempo de espera más largo de lo normal: cuatro años. Después de un tiempo de relación con su novia Rubiela en los que ella no quedaba embarazada, acudieron al ginecólogo para saber cuál podría ser el problema. Los exámenes que les practicaron determinaron que un taponamiento en las trompas de Falopio era la causa. Eso significaba que tenían dos caminos para convertirse en padres: la adopción o un tratamiento de fertilidad.

Aunque consideraron la primera posibilidad, se decidieron por la segunda, cuando su médico les sugirió visitar a un colega especialista en reproducción.

“Lastimosamente no pasa así la mayoría de las veces y las parejas llegan a un centro de reproducción cansadas después de dar vueltas por varios médicos, que no les dan soluciones”, señala el ginecólogo especialista en reproducción, de la Unidad de Fertilidad de la Clínica de la Mujer, Germán Arango.

Este experto explica que de acuerdo con la afección de la pareja, se pueden realizar determinados métodos que se dividen en baja y alta complejidad.

¿Cuándo consultar?

Es necesario acudir al médico si la pareja ha mantenido relaciones sexuales con frecuencia durante un año sin protección y no ha logrado un embarazo. Sin embargo, Alejandro Montoya, especialista de la Clínica de Medicina Reproductiva Conceptum, del Country, señala que a veces en el afán de tener un hijo se comenten varios errores.

“El método del ritmo al revés conlleva a dos cosas: lo primero es que no todas las mujeres ovulan el día 14 del ciclo. Cada una tiene su ciclo propio y es imposible ser certero. Lo segundo que sucede es que en la medida en la que el hombre deja de eyacular por mucho tiempo, la calidad del semen baja, se vuelve grumoso y denso. También hay problemas por el exceso de encuentros sexuales o de masturbación. Pero si se tienen relaciones cada 72 horas siempre hay semen vivo en las trompas”.

Cuando una pareja llega a un centro de fertilidad se verifica su estado de salud, la condición del cuello uterino, su ciclo de ovulación y se comprueba que las trompas estén destapadas. Además, se le practica un espermiograma al hombre para determinar la cantidad y calidad de los espermatozoides.

Candidatos para fertilización asistida

Los procesos de baja complejidad están dirigidos a mujeres menores de 40 años, a quienes les funciona por lo menos una de sus dos trompas, que tienen óvulos de buena calidad y si los espermatozoides también son aceptables.

Antes de intentar un proceso de fertilización asistida se recomienda, en estos casos, sostener relaciones sexuales dirigidas. Para tener mayor éxito, la mujer debe emplear medicamentos que estimulen la ovulación; luego, a través de una ecografía, se determina si los folículos (bolsas en donde están los óvulos) tienen entre 18 y 20 milímetros.

Posteriormente se aplican medicamentos para que ese recubrimiento se rompa y los óvulos salgan. En este momento se le recomienda a la pareja tener relaciones sexuales.

Inseminación intrauterina

Pero si hay cambios leves en los espermatozoides, o la mujer sufre de endometriosis sin compromiso de las trompas, entre otras causas, se sugiere realizar una inseminación artificial.

El hombre y la mujer emplean medicamentos (inyectados y orales) para mejorar la calidad de sus células reproductivas. Con una ecografía se determinan los días de ovulación, se toma la muestra de semen, que se pasa al laboratorio para escoger los mejores, y culminado este proceso, se transfieren a través de una catéter (de tamaño muy pequeño) al útero de la mujer, para que los espermatozoides se encuentren con el óvulo. Para mayor seguridad, el procedimiento se repite al día siguiente.

A los 12 o 13 días se realiza la prueba de embarazo en sangre. Aunque el éxito del procedimiento depende de varios factores, se calcula que el 80 por ciento de quienes se someten a estos tratamientos, en general, logran un embarazo. En ocasiones las parejas necesitan hasta tres intentos para lograr el objetivo. El costo oscila entre 1’200.000 y 1’500.000 pesos cada nuevo intento.

Fertilización in vitro

Se considera un tratamiento de alta complejidad. Es indicado cuando la mujer tiene más de 40 años, sus trompas están tapadas, en ocasiones por enfermedades de transmisión sexual o por causa de la endometriosis, el ciclo de ovulación no es óptimo o la calidad de los espermatozoides es demasiado baja.

El ginecólogo Germán Arango explica que “cuando está finalizando el ciclo, el organismo escoge en los ovarios un grupo de folículos. Antes de la menstruación se usan medicamentos para evitar que estas bolsas se rompan y cuando se inicia la menstruación se dan otros medicamentos para estimular su crecimiento.

“Cuando la mujer tiene la menstruación se hace una ecografía. Si los folículos están de buen tamaño, se aplica un medicamento y 36 horas después se aspiran con una aguja pequeña. Las células obtenidas pasan al laboratorio. El procedimiento se hace bajo sedación, no se usa anestesia general porque altera los óvulos”, puntualiza.

Trece días después de realizarse este procedimiento, Rubiela y Jaime acudieron al centro de fertilidad para tomarse la prueba de embarazo. Su especialista le había dicho a ella que, de ser positivo, debía inyectarse progesterona durante los primeros meses de gestación.Las tres horas entre la toma y los resultados fueron el momento de mayor angustia en sus vidas. Mientras tanto, la pareja aprovechó para realizar las compras de Navidad. Cuando llegaron al área de juguetería del almacén sonó el celular de Rubiela. Su médico le preguntó: “¿Quieres la noticia buena o la mala?” Ella eligió la mala en su afán de que la buena soportara su peso. “Vas a tener que seguirte aplicando la hormona que te ha generado algunas molestias”, le dijo el médico.

Pero en medio de los nervios, ella no entendió el significado de aquella frase. “No doctor, lo que yo quiero saber es si estamos esperando un hijo” y cuando la respuesta fue “sí”, los abrazos y los gritos se tomaron la juguetería; solo faltó el aplauso de los demás compradores para ser la escena de una película romántica.

Complemento perfecto

Cuando Rubiela y Jaime salieron del laboratorio, después de que a ella le fueron aspirados sus folículos y a él se le tomó la muestra de semen, las células pasaron al laboratorio. Después de mejorar la calidad de los espermatozoides, esto fueron dejados cerca del óvulo para que fueran ellos los que entraran a fecundarlo.

Pero cuando la calidad de estas células no es óptima, son los expertos quienes, a través de una cánula, toman el espermatozoide y lo introducen en el óvulo. Este procedimiento es conocido como Inyección Intracitoplasmática de Espermatozoides (ICSI por sus siglas en inglés).

“Pero aún así no se garantiza que haya embarazo; las dos células deben congeniar para crear un nuevo ser. No somos los médicos los que tenemos la potestad de crear vidas en el laboratorio”, asegura Arango.

Los biólogos, embriólogos y bacteriólogos observan las células para determinar si han sido fecundadas y dos o tres días después, un máximo de tres embriones se implantan en el útero. Si en el proceso se obtienen más embriones de los que se ponen en el útero, los sobrantes serán congelados.

Pero en este punto, aún no hay garantía de embarazo. Deben esperarse 12 o 13 días para saber si el embrión se adhirió. De ser así, en la primera ecografía la pareja podrá ver un pequeño punto que llegará a ser su bebé y que en esta historia se convirtió en María Fernanda.

¿Por qué soy infértil?

De acuerdo con Fernando Gómez, ginecólogo y obstetra de la Unidad de Fertilidad de la Clínica de Marly, algunas de las causas son:

En el hombre, la calidad de esperma ha disminuido por contaminación ambiental y por el uso de ciertos pesticidas en los cultivos que luego son vertidos en las aguas. “En un estudio mundial en el que participó la clínica se concluyó que hay un descenso del 35 por ciento de la calidad espermática”, señala. Algunas de las causas son las enfermedades de transmisión sexual, muchas de ellas asintomáticas. Así mismo, el tabaquismo, el alcohol y las drogas influyen. También el estrés y la temperatura en la que se mantiene el escroto, que se altera, entre otros, por usar computadores sobre las piernas, o los baños frecuentes de inmersión, como tinas o jacuzzis. En las mujeres: estrés emocional, que afecta su ciclo; posponer la maternidad después de los 35 años; endometriosis; el virus del papiloma, así como el tabaco y el alcohol.

 

¿En dónde?

Algunos centros en Bogotá

Clínica de la Mujer: doctor Germán Arango 6105209- 6103139 -6103243 

Clínica de Marly: doctor Fernando Gómez 3436600- ext. 1387- 2457516-2879852

Cecolfes: doctor Elkin Lucena 6101569

Profamilia: 3390900

 

Por Juliana Rojas H.Redactora ABC del bebé.

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