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Natación, aliada en los procesos de la gestación y del parto

Natación, aliada en los procesos de la gestación y del parto

Fortalece los músculos de la espalda

Natación, aliada en los procesos de la gestación y del parto
Por: Adys Tibocha S.
20 de Junio de 2011
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Especialistas recomiendan realizar actividades físicas acordes con el estado de la mujer embarazada.


Desde el mismo minuto de la concepción, el cuerpo de la mujer comienza a sufrir cambios en su organismo que, día tras día, son de mayor visibilidad para el mundo y que requieren de preparación tanto física como mental, para afrontar el momento final de la gestación: el parto.


Una de las actividades más adecuadas para las gestantes es la natación; esta tiene una gran ventaja sobre otro tipo de lúdicas que se hacen en tierra: “Gracias al principio de Arquímedes, las mamás se sienten más livianas para hacer todos los ejercicios fácilmente”, afirma Evelyn Marín Ramírez, licenciada en educación física de la Universidad de Antioquia y profesora del centro de estimulación Gestar.


Antes de practicarla
Una madre sana puede comenzar a practicarla desde el primer mes de embarazo, aunque se recomienda esperar dos o tres para iniciar el ejercicio.


“En cualquier momento se puede comenzar la natación, teniendo en cuenta las debidas precauciones con respecto a los signos de alarma; es importante también hacer muy buen control de la orina”, porque las infecciones urinarias pueden predisponer a un parto prematuro, asegura Felipe Giraldo Cardona, especialista en medicina del deporte de Indeportes Antioquia.


De esta manera, es mandatario acudir al médico ante cualquier signo de alarma y posponer la actividad física. Nunca se debe exigir al cuerpo más de lo que pueda dar.


La gestante siempre debe asegurarse de que no sufre ninguna contraindicación para realizar este tipo de actividad. El especialista indica que esta práctica se debe evitar cuando hay amenaza de parto prematuro, placenta previa (sangrado vaginal súbito e indoloro), hemorragias vaginales, preeclampsia (aumento de la presión arterial en el embarazo), algunas enfermedades cardiovasculares agudas, algún problema osteomuscular y problemas a nivel de la cadera (articulación coxofemoral).


Asimismo, el doctor Giraldo indica que es recomendable hacer natación entre 3 y 4 veces semanales, “si la gestante es sedentaria debe trabajar a una frecuencia cardiaca de 65 y 75 por ciento de la frecuencia máxima, y las que siempre han hecho ejercicio pueden trabajar un poco más alto”, siempre bajo la vigilancia de un experto.


Múltiples beneficios
La licenciada Marín explica que el propósito de las clases es promover la actividad física y brindar a las alumnas un acompañamiento en su gestación. “En mis clases incluyo también a los padres; si las mamás hacen dos piscinas, los papás deben hacer cuatro”.


El objetivo es hacerlos sentir parte de este proceso tan importante para la vida de ambos. Entre las múltiples ventajas de hacer natación durante el embarazo también se encuentra el aumento de la flexibilidad muscular, lo cual facilita la expansión abdominal, así lo señala Jeannette A. Rosas R., terapeuta física y presidenta de Corpoalegría, una entidad que trabaja con estimulación y rehabilitación de gestantes.


La terapeuta también destaca la preparación de los músculos que intervendrán en el momento del parto: “la musculatura del abdomen y pélvicos se relajan, lo que resulta benéfico a la hora del trabajo de parto”, dice.


También agrega que en la natación, el cuerpo de la madre se encuentra en un mayor grado de relajación y le permite más  movilidad. “Con esta práctica se fortalece la masa muscular de la espalda y la columna, lo cual ayuda a adoptar una  mejor postura y a sostener el peso del bebé”, indica la terapeuta.


Para el parto
La presión del agua disminuye los peligros que cualquier otro deporte en tierra puede tener debido a movimientos mal realizados, ya que el agua no permite sobrepasar los límites de la madre.


A lo anterior, Evelyn Marín añade que “cuando tenemos una rutina de actividad física, el cuerpo empieza a transformarse a nivel fisiológico, aprende a quemar grasas, a optimizar nutrientes y optimiza el consumo de energía”.
Para el caso específico de la natación, esta permite ejercitar los músculos pélvicos, “ayuda a disminuir riesgos de sufrir de incontinencia, permitiendo ejercitar los músculos abductores fortalecerlos y flexibilizarlos”, expone.


Igualmente, Paula Andrea Jaramillo, profesora de natación del preescolar Aspaen Carrizales (Medellín), y de madres gestantes en el agua, sostiene que además “ayuda al fortalecimiento de las articulaciones sin ningún impacto negativo que afecte directamente a la madre o al bebé”.


Este deporte ayuda a relajar todas las partes del cuerpo y los sistemas, especialmente el circulatorio, “el cual se afecta porque debe tener una mayor irrigación sanguínea, y se esfuerza más por el mayor peso que debe soportar”. Además, ayuda  a prevenir las venas várices, los calambres y la hinchazón de las extremidades inferiores.
Por otra parte, el sistema cardio-rrespiratorio, directamente implicado en el trabajo de parto, mejora sustancialmente, al igual que la flexibilidad de las articulaciones, concluye Paula Jaramillo.


Entre otros beneficios, se enumeran el incremento del gasto calórico, que evita el aumento exagerado de peso. Y, añade, “por las condiciones del ambiente en el agua (relajado), tanto el estado físico como el emocional de las madres mejora significativamente.


Para recordar
Las madres que decidan practicar este deporte deben verificar que estas sean orientadas por personal profesional. “En caso de no ser así, se recomienda que las mujeres prefieran la natación como opción de ejercicio personal y lo hagan con cuidado, teniendo en cuenta ante todo la seguridad e higiene del sitio donde la vayan a practicar”, afirma Evelyn Marín Ramírez, licenciada en educación física.


Siempre hay que estar atentos a las condiciones de sanidad que presten las piscinas: debe ser un lugar limpio que permita el óptimo desarrollo de la actividad, y no muy concurrido, porque es importante prevenir golpes o accidentes que se desencadenen con otras personas.


Antes de ir a la piscina                 
• La licenciada en educación física Evelyn Marín recomienda consumir alguna fruta rica en potasio una hora antes de ir a la piscina: “Animo a mis alumnas para que se coman un banano o una naranja”. Este hábito es muy positivo, ya que durante el embarazo, el cuerpo exige mayor demanda de vitaminas y nutrientes, y en especial, los músculos gastan mucho calcio y potasio, lo cual origina los calambres.
• Haga todo lo posible para no caminar dentro de la piscina en puntas . “Lo ideal es caminar con la planta totalmente apoyada en el suelo, para evitar los calambres”, agrega la experta.
• En la natación para gestantes se debe proporcionar a la alumna un ambiente adecuado, para que disfrute de la clase y también se relaje, puesto que las futuras madres sufren de cansancio debido al incremento de su peso. Por esta razón, la terapeuta profesional Jeannette A. Rosas R. indica que la temperatura de la piscina no debe ser menor a los 33 grados centígrados.


 


 

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