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Claves para revivir el deseo sexual, después de haber tenido un hijo

Claves para revivir el deseo sexual, después de haber tenido un hijo

Restablecer las relaciones sexuales después de dar a luz es una tarea tanto del hombre como de la mujer. La creatividad, la paciencia y la seducción son las h

Claves para revivir el deseo sexual, después de haber tenido un hijo
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19 de Abril de 2010
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Restablecer las relaciones sexuales después de dar a luz es una tarea tanto del hombre como de la mujer. La creatividad, la paciencia y la seducción son las herramientas para despertar el deseo sexual de ella.

Al salir del hospital y tras haber tenido un parto que pudo haberse prolongado por varias horas, una mujer llega a casa, sintiendo el agotamiento de nueve meses de espera, y se encuentra con que su cuerpo, sus deseos, sus pensamientos y su rutina han cambiado radicalmente. Después de la sexta semana, aunque se siente acoplada en su rol de madre y tiene un mejor estado físico, no logra iniciar satisfactoriamente su vida sexual.

Esta es una queja común de muchas mujeres después de finalizar su periodo de dieta. La buena noticia es que, atendiendo las recomendaciones de los especialistas, reinventando las técnicas de conquista del hombre y fortaleciendo el afecto a través de las caricias, los besos y las expresiones de ternura, el problema puede desaparecer.

Para Jorge Alberto García, ginecoobstetra y director médico del Instituto de Diseño Vaginal Láser Divagi, el deseo sexual (libido) puede disminuirse debido al nuevo estado emocional de la madre y el componente hormonal que se restablece de manera progresiva cuando comienzan los ciclos menstruales.

“Mientras esto sucede, no solamente puede haber disminución del deseo sexual, sino de la lubricación vaginal; lo cual haría las relaciones sexuales más difíciles y dolorosas. La lactancia, de gran importancia para el recién nacido, puede también demorar un poco más este proceso”, añade García. De acuerdo con Asdrúal Lozano, Instructor de yoga prenatal del Centro de Yoga Annandha, también entra en juego el factor sicológico. Ante esta situación, el hombre debe ser comprensivo y paciente.

“Algunas mujeres tienen miedo de quedar embarazadas de nuevo y por eso evitan el sexo; otras han perdido su autoestima porque se sienten poco atractivas o interrumpieron la actividad sexual desde el embarazo por temor a provocar un parto prematuro o poner en riesgo al bebé. Este es un mito que toca desmontar, porque el órgano que no se usa se atrofia”, explica Lozano.

El sedentarismo es otra razón de peso, pues la falta de ejercicios cardiovasculares, yoga o stretching durante la gestación impide que la energía se active en los tres chacras sexuales (centros energéticos del cuerpo) conformados por el periné, punto muscular blando entre el ano y la vagina; los ovarios y la zona que se encuentra dos centímetros abajo del ombligo.

De igual manera, influye el nuevo ambiente familiar. “Con bebé a bordo, el nuevo ser se convierte en centro de atención familiar. Además, los deberes de la madre con su hijo hacen que su sexualidad cambie, aunque la del hombre se mantiene intacta”, afirma el instructor.

 

Educación sexualAntes de retomar las actividades en pareja, hay que tener en cuenta que el ideal es esperar hasta que se cumpla el denominado ‘tiempo de dieta’ o de abstinencia. Es decir, seis semanas.

“Las razones son las siguientes: el paso del feto por el canal vaginal puede generar cierto grado de trauma y al no esperar el tiempo adecuado para que los tejidos se recuperen, se facilita la aparición de infecciones y aumenta la posibilidad de dolor”, explica el doctor García.

Adicionalmente, dado que el cuello del útero no ha cerrado correctamente, puede haber lugar para infecciones. De igual forma, conviene tener cuidado si ha habido una sutura de episiotomía (incisión quirúrgica en el periné) que podría obstruir la cicatrización. “Si hay fiebre, dolor o cualquier síntoma adicional, se debe acudir al médico antes de cualquier actividad sexual”, aconseja García. Una vez atendidas estas recomendaciones, la pareja puede disponerse a recuperar la pasión entendiendo que la tarea es compartida. “Al tener un hijo, salen estrías, los senos aumentan de tamaño y el cuerpo se modifica. Lógicamente esta no es una situación ideal, aunque ella debe aceptar su cuerpo y concentrarse en el aspecto afectivo”, comenta Ana María Botero de Caballero, instructora de yoga y autora del libro Mamá yoga.

Según explica la especialista, lo que va a permitir que la relación sea fructífera entre el hombre y la mujer es el amor, el cariño y la comprensión que puedan darse el uno al otro. “Los kilos de más en la cama no son importantes. Eso lo entiende el hombre”, explica.

Lo que sí le cuesta trabajo asimilar es el hecho de que el acto sexual va mucho más allá de la penetración y está más cerca de ser un ritual en el que la imaginación es el límite y se involucran todos los sentidos. “Al hombre se le debe enseñar a ser tierno y a que le saque gusto a toda su piel”, dice Lozano.

 

Tantra, terapia para equilibrar energíasEl objetivo de esta disciplina es alcanzar una sexualidad integral y armónica. Por eso, su práctica involucra los masajes, los aromas, la danza y las posturas de acoplamiento energético y anatómico para enriquecer la vida sexual.

Su finalidad es enseñarle a la mujer a encontrar su lado masculino, es decir, a que administre su sexualidad y se atreva a tener un papel activo, mientras el hombre debe aprender a desarrollar su parte femenina siendo más tierno y un poco menos instintivo.

Para lograrlo, puede utilizar las caricias como principal recurso. Estas se construyen a través de roces que crean tensión sexual en la piel y se convierten en un estímulo valioso para la mujer que necesita un tiempo prolongado de calentamiento. “Es una mezcla de cosquillas, estrés y excitación. Como resultado, la sangre fluye hacia los genitales”, comenta Asdrúal. Otra técnica es arrastrar los dedos desde los pies hasta el pubis en forma ascendente sin llegar a tocar esta última parte. Este ejercicio cultiva la paciencia del hombre y le inspira seguridad a ella.

“Hay más de 16 posturas que activan los chacras sexuales, pero para que funcionen debe haber entrega. La mujer se siente deseada si él se acerca como un conquistador sutil y amable”, dice María del Rosario Vásquez, instructora de yoga y de tantra.

Puntos erógenos y sentidos que aumentan la libido1. La vista: Todo entra por los ojos. Hay que verse bellos y embellecerse para la pareja.2. El olfato: Hay que oler bien. Cepillarse los dientes, un baño, una loción, un perfume, pueden ser parte del rito previo al encuentro con la pareja. 3. Oído: Es importante lo que se dice y lo que se hace alrededor de la oreja. Detrás de esta hay mucha sensibilidad.4. Boca: Es el amor y la ternura lo que despiertan la pasión. Antes de llegar a los besos hay que hablar lo adecuado y explorar los labios.5. Cuello: Es sensible a las caricias y a los besos.6. La espalda, las manos, el ombligo, la cintura, los muslos, las piernas y los pies.7. Los senos, especialmente los pezones, y los genitales son zonas muy erógenas. 8. El ano puede ser un punto muy sensible y afrodisiaco, tanto para ella como para él. 9. La zona del perineo. Para ella, entre la vagina y el ano y para él entre los genitales y el ano.10. Todos los pliegues del cuerpo: detrás de las rodillas, detrás del codo, en las axilas y la ingle.

 

Tacto y conciencia de pielPara despertar la sensualidad, una buena opción es recurrir al yoga. Este ejercicio permite que el cuerpo sea más sensible a las caricias y a los abrazos. La herramienta de trabajo es la respiración. “Respiras profundo y mandas energía a la zona pélvica. Esto, sumado a las caricias, permite llegar al orgasmo sin ningún problema”, explica Ana María Botero, instructora de yoga.

 

 Claro, la labor del compañero es vital. Él debe crear un ambiente romántico con música y velas y entre los dos conducirse a un espacio distinto a la habitación. "Bótense al piso y comiencen a besarse. Puede ser que ahí mismo el deseo de ella vuelva a surgir por el hecho de cambiar de lugar”, dice Botero.

 

Algunos ejercicios muy prácticos para aumentar la libido son: apretar la zona de la vagina y el ano mientras se inhala y se exhala por la nariz; recibir masajes en las piernas y la espalda; o sentarse el uno frente al otro cogidos de la mano y con las piernas en forma de mariposa mientras hacen contacto visual y tratan de sentir la energía y el amor de la pareja.

 

Por Diana Bello Aristizábal

Redactora ABC del bebé

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