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Cuidar al recién nacido también es un asunto de hombres

Cuidar al recién nacido también es un asunto de hombres

Es importante que el padre establezca una relación sana con su hijo desde el mismo momento del nacimiento. Cortar el cordón umbilical, vestirlo y ponerlo pie

Cuidar al recién nacido también es un asunto de hombres
Por: Andrea Linares
15 de Junio de 2007
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Es importante que el padre establezca una relación sana con su hijo desde el mismo momento del nacimiento. Cortar el cordón umbilical, vestirlo y ponerlo piel a piel en sus primeras horas de vida, auguran un estrecho lazo afectivo para los años venideros. Además del contacto, la voz y el latido cardíaco del padre le brindan seguridad al bebé.

En la ausencia de la madre, el hombre debe estar preparado para ver por las necesidades físicas y emocionales de su pequeño. En este sentido, afirma la pediatra neonatóloga María Helena Varela, es importante que el padre se involucre en el cuidado de su hijo y, para ello, debe aprender a responder adecuadamente a cada situación que se le presente en el día a día de un ser indefenso que pide con llanto alimento, atención y afecto.

No sólo debe actuar con premura cuando está solo en casa, sino también puede hacerlo en compañía de su pareja. A continuación, una breve guía de todo aquello que debe hacer cuando está al frente de un bebé que no da espera a ‘ser atendido’ como lo merece. La pediatra María Helena ofrece estos prácticos consejos:

Verifique que el pañal esté seco. Cada vez que tenga deposición, cámbielo. No levante mucho sus piernas y hágalo suavemente (también puede voltearlo hacia un lado y luego al otro para retirarle y ponerle el pañal). Límpiele bien la zona genital -puede hacerlo con un algodón humedecido en agua tibia- y aplíquele crema y no talco. Bañar al bebé con agua tibia lo tranquiliza. Vístalo en el mismo espacio donde lo baña. Demasiadas prendas hacen sudar al bebé y pueden provocarle sarpullido en la piel, sobretodo en los pliegues. Además del pañal, póngale una camiseta, el conjunto enterizo y arrópelo con un cobertor. No es recomendable la ropa de lana, pues puede producirle alergia. Mejor el algodón. No le coloque zapatos ni mitones en las manos (con estas descubre el mundo que lo rodea). El bebé, en promedio, se alimenta cada dos a tres horas. En lo posible, es ideal que la mamá deje leche materna refrigerada en su ausencia (un recién nacido puede comer de una a tres onzas): sáquela del frasco, caliéntele al baño maría y ofrézcasela al bebé. Si no está disponible y debe preparar leche fórmula, hágalo de la siguiente manera: mida el agua en el tetero y luego eche la medida de leche por cada onza del líquido, con la cuchara medidora que viene en el tarro. La deposición es normal cada vez que come y puede hacer del cuerpo hasta ocho veces al día. Después de alimentarlo, sáquele los gases. “Siente a su bebé, colóquele una mano en la espalda y otra en el abdomen; luego, gire suavemente su tronco 10 veces hacia un lado e igual número hacia el otro y cárguelo siempre al hombro. Los gases hay que sacarlos durante 20 a 30 minutos después de cada toma”, explica Varela. El hipo es un reflejo normal. No hay que darle nada, excepto ponerlo al seno cuando esté la madre. Si el pequeño llora, dobla y estira las piernas y manifiesta cambios en su actitud, haga lo siguiente: frote un poco de aceite de manzanilla sobre su abdomen, en forma de masaje, 20 veces en sentido contrario a las manecillas del reloj y luego otras 20 hacia el lado contrario; doble las piernas del niño sobre el abdomen y tranquilícelo. “Una vez limpio, seco, lleno, cómodo y en un ambiente armonioso, lo apropiado es que el bebé se sienta bien”, explica la pediatra. Maneras de calmar su llanto, después de haber agotado todos los recursos anteriores y no obtener éxito: “A veces, cantarle o ponerle música suave es de gran utilidad; también, acariciarle el entrecejo y la cabeza. Lo más importante es que el papá no se angustie, pues le transmite esto al bebé y va a llorar más”, señala la especialista. En este caso, no dé por hecho de que su hijo tiene cólico. Evite darle medicamentos, jugos o agua. Si el infante no logra calmarse y su llanto es inconsolable, llévelo al médico de urgencias. También, en caso de que su temperatura sea mayor a los 38 grados centígrados, especialmente si es un menor de tres meses. Deposición con sangre y rechazo a la comida son, igualmente, motivos de consulta.

 

Andrea Linares GómezRedactora ABC del Bebé.

 

 

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