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¿Es conveniente o no que los hombres entren al parto?

¿Es conveniente o no que los hombres entren al parto?

La decisión de presenciar la llegada de un hijo no debe ser tomada a la ligera, hay una serie de factores que se deben tener presentes.

¿Es conveniente o no que los hombres entren al parto?
Por: Melissa Serrato
15 de Mayo de 2009
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La decisión de presenciar la llegada de un hijo no debe ser tomada a la ligera, hay una serie de factores que se deben tener presentes.


 


Así como para algunos hombres la experiencia de entrar al parto de sus mujeres se convierte en un acontecimiento tan emotivo y especial que estrecha aún más los vínculos de la pareja, para otros provoca un choque muy fuerte que, en ciertos casos, genera rupturas en la relación de pareja.



Como siempre, la reacción de cada persona es subjetiva y no se puede hablar de un denominador común ni de un patrón general para todos los hombres que defina su comportamiento y la manera de asumir un episodio como estos.
Precisamente, Iván Mauricio Morales Sánchez, sicólogo especialista en crisis y trastornos del afecto, explica que los seres humanos están influenciados por genogramas; es decir, códigos o memorias de aprendizaje social. Por ejemplo, hay familias que son muy nerviosas y suelen ver todo de manera catastrófica; entonces, todos sus miembros tendrán esa misma tendencia en su vida.



De la misma manera, hay unos patrones biológicos hereditarios que hacen que una persona tenga mayor sensibilidad ante ciertos estímulos que, a su vez, pueden hacer que presente ansiedad o estados depresivos. “Entonces, dependiendo del genograma y de los patrones biológicos, cada persona reacciona de manera diferente y cae con mayor resistencia o facilidad en dichos estados”, dice el especialista.



Adicionalmente, hay otro factor que incide en la manera como el hombre asume la experiencia de asistir al parto de su esposa: este es el código histórico alrededor del amor de la pareja. “Aquellas parejas que han construido vínculos muy sólidos, de autoconocimiento y, sobre todo, de exploración de los temores tanto individuales como de la pareja para cuando llegan los hijos, es muy probable que no tengan ningún inconveniente si ven el parto”, sostiene Morales.


 


La decisión
Por su parte, el urólogo y sexólogo Alonso Acuña señala que se debe respetar la manera de pensar y de sentir de cada individuo. Por ejemplo, “si un hombre quiere cortar el cordón umbilical de su hijo, este es un acto simbólico, el cual, como todo lo simbólico, tiene un valor personal”.



Asistir durante el embarazo y el parto a la pareja es muy valioso y puede que no impresione a determinados individuos a quienes no afectan los quirófanos ni la visión del parto y demás detalles. Para otros, el hecho de ver los genitales de la mujer durante el parto, el alumbramiento, al niño salir untado de secreciones, sentir el ambiente del quirófano y todo lo demás puede impresionar mucho, al punto que algunos se desmayan.



“No hay por qué obligar a nadie para que no se traumatice con estos asuntos. Si el hombre no se siente capaz de hacerlo, nadie debe obligarlo, pues algunos señores han hecho disfunciones sexuales luego de mirar la deformación y el aspecto, nada agradable, de los genitales en el momento del alumbramiento. Así, pues, no se trata de cuestiones de modas sino de respeto y comprensión por las percepciones personales”, comenta el doctor Acuña.



En ese sentido, el especialista añade que si el individuo ha sido forzado a observar todos los detalles del parto contra su voluntad, es posible que esto le cause una dismorfia genital de la mujer; esto significa que se creará en él una percepción de deformación de los genitales de ella. Esa imagen puede persistir por un tiempo y podría afectar el deseo sexual masculino, pero se puede solucionar si se hace un tratamiento adecuado por parte del experto en estos casos.


 


Una alternativa
Como se ha visto, la conveniencia de asistir depende de cada persona y de lo convenido por la pareja, dentro del respeto por la personalidad de cada cual. Aún así, si el hombre sabe que se impresiona fácilmente, pero no se quiere perder de ese momento, Acuña recomiendo un punto intermedio; es decir: “una compañía lateral, que él entre a la sala de parto, pero sin tener que mirar todos los pequeños detalles del asunto”.



Por Melissa Serrato Ramírez


Redactora ABC del bebé


 


 

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