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Los pro y los contra de un parto Leboyer

Los pro y los contra de un parto Leboyer

Para los nativos, en la concepción el protagonista es la mujer.

Los pro y los contra de un parto Leboyer
Por: Margarita Barrero
09 de Marzo de 2007
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Para los nativos, la concepción es un proceso en el que la protagonista es la mujer. En el nacimiento ella se aísla de la comunidad y al lado del río se acurruca para tener a su bebé.

Esta posición, que puede parecer incómoda, en realidad hace que la fuerza de gravedad trabaje sobre las condiciones fisiológicas del parto con menos posibilidades de alteraciones de piso pélvico, explica el ginecoobstetra Álvaro Rojas.

Basado en este procedimiento indígena, el doctor Federico Leboyer creó hace varios años una técnica que busca la intimidad para la mujer, un entorno adecuado y la compenetración de la madre y el bebé. La responsabilidad del parto recae en ella.

Después de estudiar las condiciones óptimas para el trabajo de parto, Leboyer determinó necesaria la presencia del padre, quien le brinda seguridad a la mujer, y buscó hacer menos traumático el cambio de ambiente del bebé.

Por lo tanto, “el parto debe hacerse en un lugar tranquilo, sin ruido, con luz tenue y con la música que prefiera la mamá”, asegura el ginecoobstetra Julio Durán.

Esa comodidad, que facilita las contracciones, se logra manteniendo la confianza y el autocontrol. La relajación muscular además permite que el bebé baje mejor y evita el parto instrumental.

“Otra de las ventajas que presenta la técnica de Leboyer es que disminuye el tiempo del trabajo de parto porque los músculos no retraen al bebé. También, busca aumentar el vínculo madre e hijo al colocar al bebé en el tórax de su mamá recién nace”, según Durán.
La silla

El niño nace por vía vaginal, pero no en la mesa convencional de la sala de parto. Se necesita un aparato mecánico que tiene un orificio en la parte de atrás para colocar la anestesia peridural.

Se utiliza para poner a la embarazada en la posición vertical adecuada de acuerdo con el peso de la madre, del bebé y los requerimientos del ginecoobstetra.

“En el momento indicado, es decir, cuando el bebé está por salir, se debe poner la silla casi verticalmente”, explica el ginecoobstetra. De esta manera, la gravedad ayuda con la expulsión y colabora con la optimización de las contracciones uterinas.

Desventajas

A pesar de sus ventajas, las sillas de Leboyer son muy costosas, su movilización no es rápida y pueden generar desgarros del perineo si no se usan adecuadamente. Su uso se considera actualmente poco práctico, porque en el caso de que se presente algún problema que amerite cesárea, se debe trasladar a la paciente a una mesa de cirugía.

Además, “aunque el principio fisiológico del parto es válido, la posición no deja mucho espacio para que el ginecoobstetra pueda maniobrar, cosa que no ocurre cuando la embarazada está recostada en la mesa de parto con las piernas abiertas; por lo tanto, no es viable en las clínicas”, asegura el especialista Álvaro Rojas.

En la cultura indígena, la madre se autoasiste, mientras que actualmente las mujeres necesitan ayuda para responder efectivamente a un trabajo de parto.

El agua en los nativos tiene una razón de limpieza, porque la materia fecal y la orina que salen son arrastradas por el río. Pero el doctor Álvaro Rojas aclara que en la ciudad es distinto, porque se hace en un recinto cerrado y no se manejan aguas corrientes sino piscinas, donde el agua está quieta. De hecho, puede aumentar la tasa de infecciones por las sustancias que se expulsan.

Al nacer, se recomienda que la madre frote al bebé para estimular su respiración. También, el cordón umbilical es cortado solo hasta que deje de palpitar y es adecuado poner al niño en una bañera tibia para simular el ambiente del útero.

Hospitalización

Lo ideal es que el nacimiento se haga en condiciones naturales y fisiológicas. Es decir, a través del parto vaginal. Sin embargo, cuando hay complicaciones se debe recurrir a la cesárea, la cual es un procedimiento que asegura tanto el bienestar de la mamá como la viabilidad del feto. “Es ideal el parto vaginal, a pesar del dolor que pueda sentir la mujer, ya que la recuperación es más rápida, el feto tiene menos problemas por aspiración de líquido amniótico y menor incidencia de infecciones", asegura el ginecoobstetra Álvaro Rojas.

Las indicaciones que conllevan a que el bebé no salga de manera natural pueden ser maternas, cuando se busca conservar el bienestar de la mamá o porque el tamaño de su pelvis es muy pequeño. También la mala posición del feto y la presencia de placenta previa son algunos de los indicadores de cesárea, que es una cirugía.

 

Margarira Barrero
Redactora ABC del bebé.

 

 

 

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