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Madres solteras: sacrificio, amor y esmero

Madres solteras: sacrificio, amor y esmero

Ser mamá soltera ya no es un pecado, como en el pasado. Sin embargo, es necesario buscar asesoría profesional para que el menor crezca en un ambiente sano y s

Madres solteras: sacrificio, amor y esmero
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31 de Mayo de 2007
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Ser mamá soltera ya no es un pecado, como en el pasado. Sin embargo, es necesario buscar asesoría profesional para que el menor crezca en un ambiente sano y sin ningún tipo de falencias por la ausencia del padre.

En el mundo existen madres solteras por elección: aquellas que deciden tener un hijo cuando el reloj biológico se empieza a cerrar y la pareja no llega. O las que deciden separarse de su pareja porque la relación no funcionó.

Pero también existen las madres solteras abandonadas: mujeres que fueron rechazadas por el hombre.

Es el caso de Lucía: un atraso en la menstruación era la única prueba que ella tenía sobre su posible embarazo. Tenía 23 años. Habían pasado dos meses desde su última relación sexual. El hombre con el que había estado era publicista, dueño de una multinacional colombiana. Se habían conocido en un bar y allí mismo él le había dado su número telefónico, porque a ella sus padres no le permitían recibir llamadas. Los encuentros con Carlos, aquel hombre, eran a escondidas, porque la familia de Lucía era tan conservadora que no permitía que tuviera amigos y mucho menos novio.

Un día se levantó dispuesta a realizarse la prueba de embarazo. El resultado: positivo. Por su cabeza empezaron a pasar varias ideas, entre ellas: abortar, irse de su casa o suicidarse. Pero ninguna idea la convenció. Así que decidió encerrarse en su habitación.

Los síntomas no dieron espera: agrieras, vómito y le cogió fastidio al sonido del balero o coca, con el que jugaban sus hermanas. Una de ellas se percató del asunto y les contó a sus dos hermanos mayores. Ellos, decepcionados de Lucía, la obligaron a ir a la droguería de los vecinos de su casa, donde abortaría. Sin pensarlo, en ese lugar, Lucía encontró las personas que salvarían la vida de su bebé. Los dueños de ese establecimiento le dijeron que no matara una vida. A esto se sumó lo que ella estaba sintiendo: “el bebé que estaba en mi barriga me daba compañía y calor. Era lo que necesitaba en ese momento”, relata con dulzura.

Decidió afrontar la situación. Su padre la sacó de la casa con una cachetada y unas palabras fuertes: “Váyase y aborte, o cuando lo tenga, regale a ese muchachito”. Desde ese momento empezó el calvario de Lucía. Ella fue a buscar al padre de su hijo, pero nunca apareció. Le dijeron que había viajado a Estados Unidos. Así que le pidió hospedaje a su hermana mayor. Mientras crecía ese ser en su barriga, ella trataba de alimentarse sanamente. Pero nunca tuvo la posibilidad económica de realizarse los exámenes gestacionales ni las ecografías. Como tampoco contó con dinero para tener su parto en una clínica privada. Así que le tocó en el hospital público de su ciudad, en el cual le cobraron, pero como no tenía dinero, pagó donando sangre. Quince días después del nacimiento de la pequeña, los padres de Lucía la recibieron en su casa. Hoy, 22 años después, el abuelo ama a la nieta, y los tíos son la figura paternal. Lucía es un ejemplo para su familia, por la valentía y las batallas superadas.

Crianza maternal

Desde el principio ella se esforzó por darle lo mejor a su hija. Al cabo de 4 años, Lucía consiguió un trabajo estable, en el que aún se mantiene: un supermercado. En su trabajo le enseñó a sumar a la pequeña, contando los huevos y las monedas de la tienda; le enseñó a leer con ávidos publicitarios de chicles y helados. Le enseñó que una sonrisa de una madre alivia los dolores, que la compañía de ella cubre el frío y que su amor es interminable. Hoy, esa hija es profesional y hace una mención de honor a esas madres valientes que enfrentan la vida y, en muchos casos, los rechazos de la sociedad.

Crianza con esmero

La familia conformada por el padre y la madre es el ideal de crianza en la sociedad, en el cual cada uno tiene un rol definido. Por mucho tiempo el hombre era quien tomaba las decisiones familiares. Pero en 1974, cuando era presidente Alfonso López Michelsen, se creó la igualdad de derechos y obligaciones del hombre y la mujer respecto a la familia; mediante el cual dieron golpe final a la potestad marital y suprimían la obediencia de la mujer al marido, reemplazándola por “la ayuda mutua en todas las circunstancias”.Y aunque este era el ideal, que la crianza de un hijo fuera guiada por el padre y la madre, en Colombia existe un alto diagnóstico de padre ausente. Según la Encuesta Nacional de Demografía y Salud del año 2005, 26 de cada 100 niños crecen sin padre y tres de cada 10 hogares tienen como cabeza de la familia a una mujer soltera.

“A las mujeres les toca, por obligación, ser buenas madres, buenas mujeres, buenas profesionales. Buenas en todo. Además, deben ser madre y padre a la vez, porque él no está”. La mujer sigue siendo el pilar de la familia”, asegura la feminista Florence Thomas.Por estas razones, no es fácil la vida de una madre soltera abandonada. “Cuando una persona se ve enfrentada a una situación obligada, hace que no esté en las mejores condiciones, porque puede generar depresión, decepción de sí misma e ideas de reproche, lo cual se puede manifestar con el maltrato hacia el menor”, señala la siquiatra Juanita Atuesta.

También puede ser el lado opuesto. La madre sobreprotectora que no le permite al niño vivir tranquilamente. Esto se da porque su hijo es el único ‘tesoro’ mientras que todo mundo le dio la espalda.

Esta no es la única desventaja de una madre soltera. Según el siquiatra Gabriel Jaime Montoya, son más las desventajas que las ventajas.

Otra de ellas, como afirma el siquiatra Montoya, se da durante el proceso de gestación. “En esta etapa la madre necesita del apoyo y la compañía de sus seres queridos, sobre todo de su pareja. Cuando este se ausenta podría ocasionar en la mujer depresión, ansiedad y tristeza, y estas se transmiten al bebé desde el cuarto mes de gestación”.

Otra de las desventajas de las madres solteras, sobre todo en las que no tienen posibilidades económicas, es que deben ocupar su mayoría de tiempo en el trabajo, con el fin de conseguir el dinero para responder por su hijo. Esto implica que la madre no pase el suficiente tiempo con el pequeño, lo que indica que no se dé, en la mayoría de los casos, una crianza acertada.

“Es aquí donde es necesario que algún hombre de la familia la acompañe, porque en muchos casos solo ellos pueden resolver inconvenientes, sobre todo en el aspecto sicosexual”, asegura Montoya. Y no solo la crianza es indispensable. Hablar con el niño acerca de su padre es fundamental. Cuando están bebés, los padres son una mamá accesoria. Pero, a medida que los menores van comprendiendo, empiezan a diferenciar que existe una madre y un padre y que cada uno cumple una función distinta.

“A los niños siempre se les debe hablar con la verdad sobre sus padres, pero nunca referirse despectivamente a él. Cuando estén grandes, los niños sacarán sus propias conclusiones. Es importante aclararle al menor que no tuvieron que ver con la separación de sus padres, que simplemente son problemas de pareja”, asegura Atuesta. El madresolterismo por abandono es más frecuente en los estratos bajos, medios y en las adolescentes, porque no cuentan con buenas posibilidades económicas; además, tienen baja escolaridad.

Cuando hay un rechazo de la sociedad hacia estas mujeres y sus hijos, los niños se sienten discriminados, saben que no hay equidad con el resto de menores y pueden crear cuadros depresivos.

Parte del proceso está en desarrollar un buen entorno social y familiar. Los niños que no tienen la presencia del padre necesitan tener una confianza en sí mismos. Es indispensable mejorar la autoestima y que entiendan que pueden ser felices.

Hablan los expertos

La siquiatra Juanita Atuesta explica que antes de definir las dificultades que deben superar las madres solteras abandonadas se debe definir la edad de la mujer en embarazo, porque no sucede lo mismo en una adolescente, en una joven o en una mujer mayor. “Los mayores problemas de rechazo se dan en mujeres que son dependientes de los padres y de su familia en general, porque las maltratan sicológicamente y las atacan con preguntas frecuentes sobre el padre de ese hijo”, explica la siquiatra.

No obstante, los problemas persisten en todas. Lo primero que debe hacer esta mujer abandonada es aceptar el rechazo de su pareja, que deben superar las dificultades del impacto económico que tendrán con el menor.

“Estos problemas emocionales de aceptación podrían generar un trastorno depresivo en la mujer, por toda la carga emocional que tiene en ese momento”, señala la siquiatra Juanita. Cuando la mujer esté presentando síntomas de angustia, ansiedad, tristeza y culpabilidad, debe recurrir inmediatamente a un especialista, sea sicólogo o siquiatra, con el fin de que este inicie un tratamiento. “Muchas veces estas pacientes dejan avanzar el problema y llegan a pensar en el suicidio, o dejan de hacerse sus controles prenatales o hacen maniobras abortivas. Toman el camino más fácil y este es el menos apropiado”, asegura Atuesta.

En la gestación, la madre debe estar en buenas condiciones sicológicas.

Recomendaciones

La familia debe apoyarla; de lo contrario, se van a presentar problemas más grandes para todos en el momento en que haya alguna complicación. Auque la madre esté sola, nunca debe dejar de lado los controles prenatales. Nunca rechazar al bebé ni ocultar el embarazo con una faja, esto trae problemas físicos y sicológicos en el bebé. Cuando se realice el curso sicoprofiláctico se debe profundizar en la parte sicológica, con el fin de prevenir la ansiedad y la depresión en las embarazadas.

Por Mónica ToroRedactora ABC del bebé.

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1 Comentarios

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Comentarios (1)

1
Jeimar16
Hace 4 años
Y otras que somos viudas.
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