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Nacer, un momento difícil para el bebé

Nacer, un momento difícil para el bebé

Si el niño pudiera comunicarse desde el vientre de la madre, nos encantaría conocer de primera mano la sensación que experimenta en el momento de nacer. Con

Nacer, un momento difícil para el bebé
Por: Mónica Toro
09 de Abril de 2007
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Si el niño pudiera comunicarse desde el vientre de la madre, nos encantaría conocer de primera mano la sensación que experimenta en el momento de nacer. Consultamos especialistas para acercarnos a la realidad.


Para el bebé, el parto es un momento de agresión y tensión. Sin embargo, está preparado para enfrentarlo. A pesar de ser tan pequeño y vulnerable, es fuerte y está listo para salir avante en este proceso.


Desde que la mamá empieza a sentir los primeros dolores, el menor experimenta nuevas sensaciones que le transmite la mamá según sea su estado de ánimo. Si ella está preocupada, tensionada o con dolor, el infante lo percibe.


Algunos especialistas definen este instante como un viaje de dos personas que avanzan tratando de llegar a la misma meta. Mientras la mamá puja, el niño también hace un esfuerzo para lograr salir. Aunque la cavidad es estrecha, él necesita estirarse y mover su cuerpo después de nueve meses de gestación. Por eso, las contracciones se manifiestan como la prueba más inminente de que llegó el momento del nacimiento.


Puje y respire


En el instante en el que el obstetra recomienda que la madre respire profundamente, lo hace para que el niño reciba suficiente oxígeno. Por lo tanto, la mamá debe tratar de no estresarse o preocuparse, con el fin de evitar que el niño tenga sufrimiento fetal, el cual se produce, por ejemplo, cuando hace meconio o deposiciones dentro del útero y corre el riesgo de comérselo e infectarse.


Cuando se inician las contracciones fuertes, el bebé se comprime y su frecuencia cardiaca disminuye.


El niño siente una fuerza que trata de expulsarlo del lugar que ha sido su casa durante largos meses. Como sus sentidos están desarrollados desde la semana 22, él escucha todo lo que pasa a su alrededor.


Es el momento de que el padre participe, hablándole al bebé y ayudando a la madre a controlar su respiración. Cuando la presión aumenta, se rompe la membrana y sale el líquido amniótico, el cual lo protege de las infecciones mientras está en el útero. El bebé se desliza por el canal del parto, iniciando lo que en medicina se llama el fenómeno de la gravedad. Aunque no se sabe con certeza cual es la sensación, sí se ha comprobado científicamente que el corazón del pequeño se acelera cada vez que la madre puja. Además, se le aligera la frecuencia cardiaca y disminuye el flujo de oxígeno y de sangre.


Bienvenido al mundo


Cuando la cabeza empieza a salir por el canal del parto, el bebé experimenta un leve dolor, debido a que su cabeza se moldea tratando de acomodarse al tamaño y forma de la pelvis.


Normalmente, en las clínicas la madre permanece hidratada gracias al suero; de esta manera, le suministra más oxígeno al pequeño. Cuando llega el alumbramiento, primero, el bebé saca la cabeza y luego el hombro anterior. Después, el hombro posterior y, por último, el resto del cuerpo.


Al finalizar, los médicos revisan la frecuencia cardiaca, la respiración y limpian los excesos que pueda haber de líquido amniótico en la nariz y la boca. Lo pesan, lo miden y le limpian el vernix, una capa grasosa que cubre al recién nacido. Luego, lo visten y se lo entregan a la mamá para que ella pueda ponerlo al seno cuanto antes. El menor mirará con curiosidad y permanecerá despierto durante tres horas, descubriendo su nuevo mundo.


Para un parto como lo desea su bebé


El perinatólogo Saulo Molina Giraldo recomienda a las embarazadas seguir los siguientes pasos para tener un parto normal sin afectar al bebé:



  • Tener un adecuado control prenatal. Este permite que la mujer comprenda los cambios que tiene el embarazo, la aceptación del bebé y la prevención de enfermedades.

  • Realizar el curso psicoprofiláctico, sobre todo las mujeres primíparas, porque no han experimentado los dolores y siempre lo nuevo tiene algo de temor, que se puede controlar con este curso.

  • Cuando se llega al parto se deben seguir las recomendaciones del médico. Debe ayudar con la respiración y con la posición materna, porque esto permite una mejor oxigenación de la placenta y del bebé. En el momento de la expulsión también debe seguir las sugerencias del obstetra: pujar cuando él lo indique y cuando tenga la contracción; en el momento en que no la tenga, guardar energías para la siguiente.

  • Aunque durante el parto la mujer selecciona la posición en la que se sienta más cómoda, debe recordar que las mejores posiciones para el parto son las laterales, porque mejoran la cantidad de oxígeno que pueda llegar a la placenta, ya que el útero, por el peso que tiene, puede ocluir los vasos del abdomen materno y la madre sufriría alteraciones como mareo, sensación de vómito, sudoración y disminución del oxígeno. Debe estar cómoda y semisentada.

Sufrimiento fetal


Justo cuando se cree que el parto va a salir normal, suceden hechos inexplicables
en los que su bebé podría padecer sufrimiento fetal. La ginecoobstetra Luz Ángela Uribe y la enfermera jefe especialista en bebés prematuras, Rosario Martínez, explican las maneras como se podría diagnosticar.


Por monitoría fetal externa: en el trabajo de parto, la paciente registra dos elementos importantes: la contracción uterina y la frecuencia cardiaca fetal. Cuando la frecuencia cardiaca fetal está por debajo de 100 pulsaciones por minuto, el bebé presenta anorexia fetal o disminución de la frecuencia cardiaca. El menor siente que se deshace. Si esto sucede, la decisión del ginecoobstetra es evitar que esto siga ocurriendo y sacarlo de inmediato.


Cuando la mamá deja de pujar en el momento oportuno, el bebé podría devolverse de nuevo, ocasionando en el pequeño que el cordón umbilical se le enrolle en el cuello.


Es posible que cuando se dé la expulsión del feto se compriman la cabeza y el cordón umbilical.


Cuando hace deposiciones, (meconio) porque es una manifestación de sufrimiento y de estrés. No debería ocurrir, porque es la muestra de malestar.


 


 


Por Mónica Toro
Redactora ABC del bebé.

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