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Regresar al nacimiento y a la primera infancia ayuda a entender la vida a actual y a resolver conflictos

Regresar al nacimiento y a la primera infancia ayuda a entender la vida a actual y a resolver conflictos

La terapia del renacimiento es la herramienta para entender el pasado y vivir en armonía el presente. El nacimiento es la primera experiencia que tiene el ser

Regresar al nacimiento y a la primera infancia ayuda a entender la vida a actual y a resolver conflictos
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22 de Abril de 2010
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La terapia del renacimiento es la herramienta para entender el pasado y vivir en armonía el presente.

El nacimiento es la primera experiencia que tiene el ser humano fuera del útero y, al igual que la primera infancia, es un suceso que puede influir de manera positiva o negativa en la vida futura del recién nacido. Regresar a ese momento en la edad adulta puede servir  para comprender la causa de los conflictos personales y poder resolverlos.

Así lo comprobó Martha Aristizábal, una mujer de 52 años, quien el año pasado se sometió a la terapia del renacimiento con el objetivo de mejorar la relación con sus padres, su esposo y sus dos hijas, de 21 y 26 años; entender su vida actual en un nivel de conciencia elevado y lograr el equilibrio emocional para sanar heridas del pasado.

Ella logró su cometido mediante una técnica de respiración inducida y dirigida por el sicólogo clínico, especialista en sicoterapia de familia y adolescencia y renacedor profesional, Alberto Montt. Uno de los cerca de 20 colombianos que desde hace dos décadas ayudan a sus pacientes a revivir de forma física y emocional su propio alumbramiento y los primeros años de vida, mediante sesiones en seco y en el agua.

“El ejercicio me permitió identificar los errores de mis padres y comprender los vacíos que había acarreado a lo largo de mi vida. Es algo que deberían hacer todas las mujeres y hombres como preparación para ser padres”, afirma Martha.

Por su parte, Juan Carlos Vásquez, de 37 años, quien inició la terapia motivado por el distanciamiento que existía entre él y su familia, aprendió a distinguir cuál era su parte en el conflicto y qué originó la situación. “Ahora tengo una relación cercana y amorosa con mis padres y mis dos hermanas”, comenta.

Viviendo una evolución espiritualEl proceso del renacimiento dura cuatro días. Las tres primeras jornadas consisten en sesiones de 45 minutos a una hora, en las cuales el terapeuta les pide a los participantes que respiren agitadamente por la boca con los ojos cerrados hasta hiperventilarse. El último día la sesión tiene lugar en el agua.

Luego, los pacientes entran en un estado de conciencia profundo y comienzan a vivir, mediante sensaciones y regresiones, el acontecimiento de su nacimiento por etapas, bien sea en el agua o fuera de ella. “Todas las personas experimentan de una forma diferente cada una de estas etapas”, dice Alberto Montt.

En la primera fase, se revive lo que se conoce como el aplastamiento. La persona comienza a padecer dolores en el cuello, la espalda y la cabeza, pues su madre acaba de reventar fuente. “Como no tiene un medio líquido (el amniótico) que genere ingravidez, el recién nacido siente que los órganos lo aprisionan”, añade Montt.

De acuerdo con el especialista, a este momento regresan todos los seres humanos, en los años posteriores al nacimiento, que han llegado al mundo en un medio seco y no por parto en el agua. Sucede cuando un adulto se encuentra en una situación sin salida y tiende a sufrir dolores de cabeza y espalda como mecanismo de defensa involuntario.

Según Alberto Montt, esta situación ocurre debido al trauma que se genera en el individuo en el momento de nacer. “El bebé pasa de un medio líquido y cálido a uno seco y frío”, añade. Aun así, las mamás que prefieran el alumbramiento en seco pueden contrarrestar este efecto si son juiciosas cuando realizan los cursos sicoprofilácticos.

La segunda fase se denomina la apertura. Se refiere al lapso de tiempo en el cual madre e hijo están en trabajo de parto. Según como hayan sido las circunstancias, las sensaciones pueden variar entre una y otra persona.

Martha Aristizábal, quien recordó los instantes previos a su nacimiento en el segundo día de terapia, no sentía la presencia de su madre. “Percibí mucho amor, pero luego no encontraba a mi mamá y reventé en llanto. Quien me estaba guiando me decía: ¡búscala! y yo contestaba: ella no está conmigo”, explica. Días después, en conversaciones con su progenitora, descubrió que su ausencia tenía una explicación: Haydee Bernal se había sometido, “tal vez por cobardía o ignorancia”, como cuenta Martha, a una anestesia general para evitar el dolor del parto.

“Cuando viví el nacimiento me sentía como una bebé indefensa porque todo el esfuerzo para nacer lo estaba haciendo sola”, comenta Martha. Ahora, Haydee reconoce que pudo haber procedido de una manera distinta.

Entre tanto, Juan Carlos Vásquez dice que vio un túnel con una luz en el fondo, al tiempo que experimentaba un gran deseo de salir por él. “Sentía la presencia de mi papá y una gran opresión en el ombligo”, añade.

En una tercera fase, se revive el primer contacto del bebé con el medio externo. “Cuando sale del vientre hay una diferencia de temperatura. Por eso, en esta parte del proceso el paciente manifiesta hipotermia. Esto se recuerda en la vida diaria cuando nos enfrentamos a algo nuevo y nos comienzan a sudar las manos”, explica Montt.

Luego, llega la etapa de fusión. En este punto, arriban a la mente las memorias de la cotidianidad en el vientre materno caracterizadas por una placentera sensación de ingravidez fetal. “Ayuda a liberar el estrés y equilibrar el sistema inmune”, afirma Montt.

Por último, se recrean las horas posteriores al nacimiento, siendo la lactancia materna el acontecimiento más importante en la medida en que se fortalece el vínculo entre madre e hijo. Algunos problemas, como la adicción a la comida o la ansiedad, son el resultado de haber reemplazado desde el principio el seno de la mamá por el biberón.

 

Primeros años, cimientos de la personalidadUna parte fundamental del renacimiento son los recuerdos de la infancia. Estos pueden manifestarse en cualquier parte del proceso, pues cada persona vive de forma distinta este reencuentro con la primera década de la vida.

Para Martha fue la oportunidad de liberar una gran aflicción que había estado escondida por años. El dolor de los errores de su padre, a quien ahora no juzga sino que se dedica a amarlo de una manera sincera y desinteresada.

“Inicié un viaje en el que encontré que mi papá no había estado presente en momentos importantes de mi vida. Me sentí como una niña sin el afecto de su padre y entendí todos los vacíos que había tenido por mucho tiempo”, confiesa Martha.

El segundo día de terapia, un hombre llamado Otto asistió a Martha interpretando el rol de su padre. Otto, en su nuevo papel, le repetía: aquí estoy, me equivoqué y te pido perdón por eso. Martha respondía con un llanto prolongado y revolcándose de dolor en el agua.

“Pude eliminar una rabia que tenía muy arraigada y comprendí que a veces lo llamaba por teléfono por cumplir una obligación y no por voluntad propia. Antes del renacimiento siempre lo había mantenido distante de mi vida”, dice Martha.

Ahora, cuando se encuentra con él, lo abraza, lo besa y le brinda un amor espontáneo que antes no era capaz de dar. Además, por medio del ejercicio pudo identificar los errores más comunes de los padres.

“En general, es clave permitirle al hijo la suficiente independencia para que demuestre sus capacidades y tener el conocimiento para darse cuenta de las implicaciones de decir algunas palabras. A mis hijas les digo que se preparen física y mentalmente para ser madres y ojalá antes de eso sanen todo lo que tienen por dentro”, concluye.

 

Beneficios físicos y sicológicos- Vitalidad y mejor calidad en las horas de descanso.-  Mejoran algunos problemas de salud como el estreñimiento y el estrés.-  Aumenta la seguridad propia y la aceptación de sí mismo-  El cuerpo se desintoxica y comienza a recuperar la juventud.- Comienzan a manifestarse signos de madurez y pérdida del miedo.- Hay reparaciones en la piel y en otros órganos que se han deteriorado por cargas emocionales.- Cambia positivamente las relaciones entre padres e hijos- La terapia está dirigida a adolescentes, adultos y personas de la tercera edad con problemas de adicción, aflicciones o con voluntad de sanar su vida.

La conciencia de ser padresQuienes han estado en la terapia del renacimiento, han podido identificar, como comportamientos claves en la etapa de la maternidad y la paternidad, lo siguiente:- La gestación también es del padre. Este debe estimular a la madre para que el bebé se sienta amado; asistir a los controles y estar presente en los cursos sicoprofilácticos.- El trauma del nacimiento puede ser menor si los futuros padres le expresan a su hijo que lo están esperando y lo desean con el corazón.- Los niños quieren ejemplo. Por eso, es clave que haya congruencia entre lo que se dice y lo que se hace. Hay que aprender a resolver los conflictos sin violencia y elegir las reglas claras de la casa con coherencia.- Se recomienda recurrir al juego en la alimentación, pues los niños comen bajo la lúdica. El avioncito, los muñecos en el plato y los colores son atractivos para ellos. Cuando no se tiene lúdica en la infancia, en la edad adulta se presentan conflictos y se tiende a desaprobar a los demás.- Si hubo desaprobación paterna en la infancia hay que resolverlo, pues pueden presentarse problemas de baja autoestima y adicción al dolor; es decir, la tendencia de buscar siempre relaciones tormentosas.

Hechos y datos- La sesión en el agua ocurre dentro de una piscina de agua termal con una temperatura entre 28 y 30 grados para recrear la temperatura del vientre materno. Los componentes del medio acuático son beneficiosos para la piel al protegerla y suavizarla.- El sicólogo también entra en el agua y sostiene al paciente en sus brazos durante el proceso. - El terapeuta es un apoyo,L pero en ningún momento pide a su paciente que se imagine situaciones específicas. Por medio de la inhalación y la exhalación guiada, las personas regresan a su primer ciclo de vida por sí solas. - El cuerpo asume una posición fetal, las manos se encogen durante el proceso y la boca se pone rígida, tal como le sucede a un bebé en el alumbramiento.- Después del nacimiento, hay una etapa de relajación profunda.

 

Por Diana Bello Aristizábal

Redactora ABC del bebé

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