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Supere la depresión posparto

Supere la depresión posparto

Este decaimiento es un estado tan normal e involuntario como el mismo parto. Controlarlo a tiempo es la mejor opción; de lo contrario, se podría presentar rec

Supere la depresión posparto
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09 de Abril de 2007
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Este decaimiento es un estado tan normal e involuntario como el mismo parto. Controlarlo a tiempo es la mejor opción; de lo contrario, se podría presentar rechazo hacia el bebé y olvido de la relación de pareja, tanto que terminaría en un fracaso matrimonial.

La felicidad de Camila al tener a su primer hijo entre los brazos fue interrumpida por la depresión posparto. Su drama comenzó el día en que fue al centro comercial a comprar una pañalera. Al acercarse a un espejo vio que una mujer llevaba en su pecho a un hermoso bebé. “Tan lindo”, dijo al observarlo. Pero de nuevo volvió a mirar al espejo y expresó asombrada: “¿Esa soy yo? ¡No puede ser!”.

Por primera vez en la vida, ella no se reconoció. Habían pasado cinco días desde su parto y nunca se había mirado detalladamente. A partir de ese momento empezó a llorar sin saber que atravesaba el proceso de la depresión posparto. Rechazaba la comida, se sentía fatigada, no dormía y la leche para alimentar a su hijo casi no bajaba.

Durante seis meses no salió de su casa, únicamente lo hacía cuando tenía que asistir a los controles de su hijo, a quien, por fortuna, nunca maltrató ni abandonó. Además, tuvo que visitar al ginecólogo, porque no sentía deseo sexual por su pareja. La relación matrimonial estaba pasando por un momento difícil, pero su compañero entendió que ella estaba sufriendo una depresión posparto y la ayudó durante el proceso de recuperación.

Pero el caso de Camila no es el único. Según la Encuesta Nacional de Demografía y Salud del 2005, el problema que más se presenta en las mujeres después del parto es la depresión, con un 16 por ciento, sobre todo en madres primíparas. El ginecólogo Agustín Conde dice que esta es una depresión intensa en una mujer después de que ha dado a luz. Su máxima duración es de un año. Conde explica los tipos de DPP:

Los baby blues: se presenta en los primeros días del alumbramiento. Una nueva madre puede tener cambios en el estado de ánimo, como sentirse feliz y, de repente, triste. Tal vez llore sin una razón y se sienta impaciente, irritable, inquieta, ansiosa y sola. Las que sufren este tipo de depresión no siempre requieren tratamiento, porque suele durar unas horas o hasta una a dos semanas después del parto. La depresión posparto media: puede suceder unos días o incluso meses después del alumbramiento. Se presenta cuando una mujer tiene sentimientos intensos de tristeza, desesperanza, ansiedad e irritabilidad. Esta depresión evita que la mujer haga las cosas que necesita hacer diariamente, por lo que es necesario que visite a un médico de inmediato. La psicosis posparto: es la más avanzada de todas las depresiones. Es una enfermedad mental que puede afectar a las nuevas madres. Se da, con frecuencia, dentro de los tres meses del alumbramiento. Las mujeres pierden el contacto con la realidad y a menudo tienen alucinaciones auditivas (escuchan cosas que no están sucediendo realmente) e ilusiones (ven las cosas de manera distinta a la realidad.) Otros síntomas son: insomnio, sensación de nerviosismo y enojo, así como sentimientos y comportamientos extraños. Las mujeres que padecen de psicosis posparto necesitan tratamiento de inmediato y casi siempre requieren de medicamentos. Algunas veces tienen que ser internadas en un hospital, ya que están en riesgo de hacerse daño o a otras personas.

Silvia Gaviria, siquiatra de salud mental femenina, explica que los síntomas que más se presentan en estas depresiones son: llanto, mal humor, insomnio, fatiga, ansiedad, dolor de cabeza y falta de concentración, los cuales se intensifican entre el quinto y séptimo día. “Los sentimientos de impotencia e incapacidad para cuidar a su bebé, el pensamiento invadido por ideas de culpa en relación con el niño y temores, el deseo de morir e inclusive la posibilidad de cometer un intento de suicidio son los más sobresalientes en estos momentos”, asegura Gaviria.

Agustín Conde explica que, aunque las causas de la depresión posparto se desconocen, está seguro de que no tiene que ver con la edad de la madre, el número de hijos que ha tenido previamente, el estado económico ni la raza.

Son los cambios hormonales en el cuerpo de una mujer los que pueden desencadenar esos síntomas. Durante el embarazo, la cantidad de dos hormonas femeninas en el cuerpo de la mujer, el estrógeno y la progesterona, se incrementan considerablemente. “En las primeras 24 horas después del alumbramiento, la cantidad de estas hormonas desciende rápidamente y sigue cayendo hasta llegar al nivel que tenía antes de que la mujer se embarazara. Se cree que estos cambios en los niveles de hormonas son los que pueden ocasionar depresión”, señala Conde.

Otra causa que menciona el doctor Conde es el hipotiroidismo, el cual ocasiona síntomas como fatiga, irritabilidad y depresión.

En estos casos, lo más recomendable es que las mujeres con depresión posparto se realicen un examen de sangre, con el fin de evaluar si tienen bajos niveles de las hormonas tiroideas.

¿Evitarla o controlarla?

Algunas mujeres exhiben desde la gestación alteraciones en el estado de ánimo como irritabilidad, insomnio, cansancio y preocupación excesiva por el cuidado del bebé. Gabriel Jaime Montoya, siquiatra sexólogo, afirma que detectar estas señales a tiempo evita un incremento de estas manifestaciones cuando suceden los cambios hormonales que siguen al parto.

“La mujer gestante debe procurar también contar con momentos para su diversión. El diálogo y el buen trato con la pareja aumentan la confianza y diluyen los temores”. Silvia Gaviria asegura que las depresiones posparto no se pueden evitar, pero sí controlar. “La única que se resuelve espontáneamente es la baby blues, la cual finaliza hacia las dos semanas”.

Las otras depresiones pueden tener una duración de meses y si no se suministra un tratamiento adecuado, no se dará una recuperación completa y la persona seguirá con síntomas residuales, los cuales afectarán su calidad de vida y bienestar.

Para controlarla se sugiere: un tratamiento siquiátrico, que consiste en educación, medicación recetada y sicoterapia para la materna y la familia. Además, es importante que el médico ayude a la madre a comprender la naturaleza de su padecimiento, como embarazo no deseado, falta de apoyo por parte de la pareja, escasa red de apoyo familiar y problemas económicos.

El antecedente de haber tenido depresiones aumenta el riesgo de padecerla en el posparto. Igualmente, si durante el embarazo aparecen síntomas depresivos la probabilidad de que aumente la sintomatología en el posparto es superior.

El ginecólogo Agustín Conde explica que en muchos casos es necesario medicar con antidepresivos.

“La participación en grupos de apoyo puede ser valiosa, pero debe ser combinada con medicamentos y sicoterapia formal. Si se deja sin tratamiento, la DPP puede durar meses y la persona estaría en riesgo de hacerse daño a sí misma o al bebé”, puntualiza Conde.

¿Las mujeres con DPP maltratan a su hijo?

El impacto de la depresión posparto es grande, puesto que el vínculo entre la madre y el niño se está empezando a crear. Silvia Gaviria, siquiatra en salud mental femenina, dice que “la madre puede experimentar rechazo por el bebé o evitarlo, lo cual incide en el desarrollo sensitivo y emocional del niño”.

La lactancia también se afecta por la poca disposición o rechazo de la madre. En los casos más severos existe el peligro de maltrato y agresión hacia el pequeño, que pueden tener un desenlace fatal.

También ocurre que ella siente desinterés para cambiarlo, hablarle, jugarle y expresarle afecto. Esta falta de contacto corporal, visual y auditivo incide en el desarrollo sensitivo motor del infante.

La madre es la mayor proveedora de estímulos en esta etapa de la vida de los seres humanos.

Conde afirma que la depresión posparto puede ser una amenaza para los recién nacidos, por lo cual es necesario que esté vigilada y controlada.

Tome nota

No culpe a la materna por sentirse triste, ni cuestione sus sentimientos. Ella está enferma. Usted como padre debe acompañar respetuosamente y ayudar en los cuidados del bebé. Se debe considerar la afluencia de visitas; la madre querrá estar sólo con las personas que le son cercanas y le representan tranquilidad. Descanse bastante. Trate de tomar una siesta cada vez que el bebé duerma. Deje de presionarse usted misma tratando de hacer todo. Haga tanto como pueda y deje el resto. Pida ayuda con las tareas de la casa y la alimentación del bebé durante la noche. Hable con su esposo, familia y amistades acerca de cómo se siente. No pase mucho tiempo sola. Vístase y salga de casa. Pase un tiempo a solas con su pareja. Hable con su médico y no tenga miedo de expresarle sus inquietudes. No todos los doctores pueden darse cuenta si usted padece de DPP. Pida una remisión a un profesional de salud mental que se especialice en el tratamiento de la depresión. Hable con otras madres para que pueda aprender de sus experiencias.

Cómo recuperar la relación de pareja

La depresión posparto puede afectar el vínculo con la pareja, debido a la falta de interés que produce. La incapacidad de disfrutar, el aislamiento, la indiferencia, el llanto e irritabilidad, son expresiones del ánimo que suelen comprometer la comunicación y las expresiones de afecto.

Todo esto se agrava por la falta de deseo sexual que producen la depresión y los cambios hormonales del posparto. El esposo puede verse agobiado y desconcertado, sobre todo si no existe información y acompañamiento profesional de pareja. En la medida en que la madre va recuperando su estado anímico debe ir asumiendo gradualmente funciones relacionadas con el cuidado del bebé y con esposo.

Gabriel Jaime Montoya, siquiatra sexólogo, explica que los problemas de pareja se empiezan a presentar cuando el hombre se da cuenta de que la mujer deprimida está aislada o muestra poco interés por cuidar al bebé, lo que genera situaciones de conflicto. “La mujer deprimida puede notar que aunque esperaba disfrutar de la presencia de su bebé, ahora está agobiada y fatigada con el cuidado normal del mismo. La depresión posparto reduce la capacidad para tomar decisiones y hasta la energía necesaria para realizar actividades como el baño o la lactancia del bebé”, señala.

La pareja debe crear un espacio para compartir a solas, dialogar y expresar sus sentimientos y emociones.

¿Cómo volver a la vida íntima?

El hombre es el principal apoyo de la mujer, el cual debe comprender la situación de ella durante el periodo crítico.

La vida sexual se reinicia cuando la mujer recupera la capacidad de disfrutar de los elementos agradables de la vida. Además, cuando quiere compartir el afecto con su pareja.

Esta es una decisión que se toma entre los dos. La actividad sexual ayuda a mejorar la autoestima y a fortalecer la relación cuando pasan de ser pareja a ser padres.

Gabriel Jaime Montoya sugiere a los hombres algunas pautas para ayudar a su pareja:

Entender que la depresión posparto es una enfermedad involuntaria, que obedece principalmente a cambios hormonales y a algunas presiones externas respecto a la responsabilidad en la lactancia y cuidado del bebé. Buscar ayuda profesional cuando observe que la madre se nota distante y, en ocasiones, hasta agresiva con el bebé. Se debe aumentar el tiempo de diálogo, explicarle a la mujer que él también va a participar en la crianza del hijo y que sigue contando con su apoyo. Ser una excelente fuente de información para el siquiatra que atiende a la mujer con depresión posparto. Los hombres deben estar atentos a los cambios en los ciclos de sueño o alimentación. Durante el tratamiento, su apoyo es fundamental, porque puede darle la compañía y el cariño que necesita la mujer deprimida. De Igual forma, colaborar en la toma adecuada de los medicamentos y en la vigilancia de las conductas de riesgo.

Xiomy al natural

Como decían las abuelas, aproveche la cuarentena para hacer su propio ritual de rejuvenecimiento:

 

Haga de su baño un momento especial con velas, música y aromas (lavanda, manzanilla o bergamota). Esto le ayuda a crear un ambiente de bien-estar. Para el día cuarenta le recomiendo un baño con plantas calientes de albahaca, manzanilla, ruda, abrecaminos, citronela o salvia. Llénese de vida si quiere que todos sus órganos funcionen bien y que su resistencia no se quebrante con las arduas jornadas de lactancia, desvelos y crianza. Los estudios muestran que quienes desayunan viven más años. No empiece su día con el estómago vacío. Mi desayuno es un batido de leche de soya, semillas de linaza, germen de trigo y porción de fruta. Antes de la ducha, un automasaje con aceite de ajonjolí prensado en frío es óptimo, por sus propiedades rejuvenecedoras. Esmalte de uñas descamadas, cejas enmontadas y piernas con vellos de varios días son síntomas de que tenemos que hacer algo por recuperar nuestra belleza. Mujeres que vivieron muchos años nos enseñaron lo que sabían: “Vivir sencilla, pero intensamente reír mucho”.

Por Mónica ToroRedactora ABC del bebé.

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