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Test para saber si usted es un 'ogro'

Test para saber si usted es un 'ogro'

ABC del bebé ofrece en el mes especial de los padres un atractivo test para ellos, con el fin de que averigüen si son tocayos de Shrek, personaje mal humorado

Test para saber si usted es un 'ogro'
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12 de Junio de 2007
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ABC del bebé ofrece en el mes especial de los padres un atractivo test para ellos, con el fin de que averigüen si son tocayos de Shrek, personaje mal humorado, inasequible y patán. Ojo, este fantasma lo lleva al fracaso personal, familiar y laboral en menos de lo que cree.

Mitológico. Fantástico. De tamaño gigante y ‘comelón’ de carne humana, especialmente de los niños. Este es el significado más conocido de ogro, aquel personaje que suele aparecer en los cuentos de hadas representado con cabeza grande, pelo hirsuto, barba abundante, panza pronunciada y cuerpo fornido.

Con más frecuencia los vemos en los cuentos de hadas: El gato con botas, Pulgarcito, Las habichuelas mágicas y en Shrek, el favorito de Hollywood. Este último es un ogro, pero no un villano. Aunque sí es de mal carácter, maloliente y celoso de su intimidad, es un personaje de gran corazón que encuentra su verdadero amor en una princesa, la cual le ayuda a reconocer que el mundo no es tan malo como él pensaba.

Después de esta instroducción, les tenemos malas noticias. No solo en la ficción existen personajes ogros. En la vida reaal también los hay, con la diferencia de que no son cuerpos extraños, sino humanos: hombres y mujeres. Por tal motivo, ABC del bebé optó, en esta edición tan dedicada a los papás en su mes, por dar un reconocimiento a ellos y ofrecerles la opción de que verifiquen si son ogros o no. ¿Será usted uno de ellos?

¿Cómo son?

Antipáticos, crueles, insociables, inhumanos y bárbaros. Estas son solo algunas de las características de los papás ogros. Actúan dando mayor importancia a la acción que a la palabra, utilizan métodos violentos (físicos, verbales o sicológicos) para dialogar. Lo hacen para imponer su punto de vista o voluntad.

Una de las mayores dificultades de estas personas son sus limitadas capacidades de establecer comunicación. Se evidencia porque no prestan atención a lo que se les dice y, en consecuencia, actúa sin considerar las opiniones de sus allegados.

Esto lleva a que en el entorno familiar el papá tenga un liderazgo inadecuado, es decir, por intimidación. También da órdenes que espera sean obedecidas de inmediato, situaciones que dan pie para que se presenten frecuentemente discusiones cuando un miembro de la familia se resiste.

El problema de estos hombres ogros radica en que ellos se lastiman. Pero el problema crece cuando afecta la relación de pareja y a sus hijos.

Según el siquiatra Gabriel Jaime Montoya, aquellas mujeres que evitan los conflictos o tienen una actitud pasiva con los padres ogro, suelen responder a todas las exigencias, así sean absurdas.

“Este equilibrio es temporal, porque, con el tiempo, se da la saturación y con frecuencia la pareja termina por expresar su inconformidad y por exigir el respeto que merece. En extremos y cuando la situación no mejora, la relación se desestabiliza, tanto que llegan a una separación”, señala Montoya.

Causas y consecuencias de ser 'ogro'

En el mundo existen padres ogros de comportamiento universal, es decir, en el trabajo, en el hogar y en otras esferas sociales.

Con frecuencia, estos repiten un esquema que aprendieron en sus propias casas: pueden ser hijos de padres que también abusaron de su autoridad o el padre se vuelve ogro por los problemas personales y laborales.

Las personas que se mantienen preocupadas o tensas por algún problema laboral o económico pueden ser vistas por sus familiares como agresivas u hostiles. Esto lleva a que ese padre ogro se vea como una persona profundamente insegura de sí misma y que se escuda, erróneamente, en la agresividad, con el fin de disminuir su vulnerabilidad.

Según el siquiatra Montoya, todas estas actuaciones llevan a que se deterioren las relaciones personales del hombre ogro, tanto en la relación de pareja como con los hijos.

"El ejercicio de la autoridad en este papá puede ser abusivo y agresivo. Las opciones de poder concertar o llegar a un acuerdo están reducidas y los hijos pueden llegar a sentir que es inútil hablar, por ejemplo para pedir un permiso, ya que no se sienten atendidos”, explica el especialista.

Sin duda, la principal consecuencia es el aumento de la frecuencia e intensidad de los conflictos. Esto perturba el entorno del hogar, hace que el ambiente de la casa sea amenazante y no amigable.

¿Perjudica al hijo?

Un caso: el pequeño tiernamente va a buscar en su padre protección, calor y compañía. Pero él asume un rechazo: puede ser porque está viendo el noticiero o el partido de fútbol. Resultado: actitud de ogro.

También en extremos llegan a maltratar físicamente y el niño lo que necesita es tiempo, caricias y ternura del padre. Él va a buscarlas y cuando las ve rechazadas, se siente triste, llora, y asume actitudes fuertes con las demás personas.

Esto genera en el pequeño, miedo a comunicarle al papá sus tristezas, amarguras, problemas y dificultades. Además, el menor queda marcado con estas actitudes y, en el futuro, va a ser un ser insociable.

El siquiatra infantil Álvaro Franco Zuluaga señala que el padre ogro suele alterar los procesos de construcción de la autoestima en sus hijos. “Su percepción centrada en los defectos y no en los logros hace que no les reconozca a los hijos las metas que han alcanzado. En la pareja suele generarse un patrón de sumisión, en el que lo único que queda por hacer es obedecer, o un patrón de antagonismo que implica un conflicto constante en la vida cotidiana”.

Agrega que el problema básico de un padre ogro es que no crea vínculos con su hijo, lo que sí ocasiona son varios cambios en el menor. “Si el papá varía de estado de ánimo a la agresión, el niño va a quedar desconcertado. En este caso, el hijo no sabe cómo actuar, porque a veces lo miman y otras lo agraden”.

Así que reacciona con grosería, inseguridad e inestabilidad; es decir, le va a tener miedo a la persona con la que está vinculado afectivamente”.

Problemas con la pareja

Alonso Acuña, terapeuta de familia, explica que el papá ogro es una persona con exceso de autoritarismo y, cuando este se da en casa, los niños se vuelven displicientes y maleducados. Con la pareja se podrían presentar consecuencias como: disfunción sexual, separación sentimental y enfrentamientos de palabras y, en extremo, físicos.

“Cuando hay un hombre ogro y el hijo tiene miedo para comunicarse con él, la madre debe tener la suspicacia para darse cuenta del asunto y cambiar el método de crianza, porque el poder no se debe centrar en el papá. Ambos deben tomar partido en las decisiones”, sugiere Acuña.

Los dos deben acordar el método de crianza y las rutinas. En este caso la madre debe hablar en privado sobre la actuación de su esposo. No es conveniente que lo contradiga en público ni ante los hijos. Debe ser calmada y arreglar la situación con diálogo. Si no se resuelve de esta manera, se debe recurrir a un especialista, porque los problemas van a repercutir en los hijos.

TestAntes de responder las siguientes preguntas, póngase la mano en su corazón y prometa, por su bien, decir la verdad. Si lo hace a ciencia cierta se dará cuenta del estado en que se encuentra su temperamento. Y si ya siguió estos pasos, ahora sí agarre papel, lápiz y responda. Al final, verifique su resultado y defina si debe visitar a un especialista.

1.¿Se irrita con usted mismo cuando algo no le sale bien?

Siempre (3 ptos)A veces (2)Casi nunca (1)

2. ¿Cuando usted tiene un problema con alguien de su trabajo tiende a hablar en voz alta y a levantar las manos?

Siempre (3 ptos)A veces (2)Casi nunca (1)

3. ¿Es usted de los que se irrita con facilidad cuando no cumple las órdenes que da?

Siempre (3 ptos)A veces (2)Casi nunca (1)

4. ¿Llega a la oficina malgeniado e irritado?

Siempre (3 ptos)A veces (2)Casi nunca (1)

5. ¿Le han dicho que le tienen miedo a comunicarle algo?

Siempre (3 ptos)A veces (2)Casi nunca (1)

6.¿Dialoga amablemente con su hijo?

Siempre (1 ptos)A veces (2)Casi nunca (3)

7. ¿Cuando su hijo le pide un abrazo y un beso, usted se lo da sin reproches?

Siempre (1 ptos)A veces (2)Casi nunca (3)

8. ¿Prefiere ver su programa favorito que responder a la solicitud de su hijo?

Siempre (3 ptos)A veces (2)Casi nunca (1)

9. ¿Cuando tiene que corregir a su hijo, usted le grita, tanto que lo asusta?

Siempre (3 ptos)A veces (2)Casi nunca (1)

10.¿Su hijo prefiere pedir permiso a la mamá, porque les teme a sus regaños y cantaletas?

Siempre (3 ptos)A veces (2)Casi nunca (1)

11. ¿Ejerce autoritarismo en su casa?

Siempre (3 ptos)A veces (2)Casi nunca (1)

12. ¿Es usted el que toma las decisiones en casa?

Siempre (3 ptos)A veces (2)Casi nunca (1)

13. ¿Invita a su pareja a realizar un plan sin sus hijos?

Siempre (3 ptos)A veces (2)Casi nunca (1)

14. ¿Sólo tienen relaciones sexuales cuando usted lo desea?

Siempre (3 ptos)A veces (2)Casi nunca (1)

15. ¿Lleva los problemas de su trabajo a la casa?

Siempre (3 ptos)A veces (2)Casi nunca (1)

1-15 PUNTOS: Usted es un alma de Dios. Felicitaciones. 16-29 PUNTOS: Ojo. Se está acercando al monstruo e insociable ogro. Deténgase. 30-45 PUNTOS: Está a punto de perder a sus amigos, a su pareja y a su hijo. Necesita ayuda profesional. No sea terco.

Mónica ToroRedactora ABC del Bebé

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