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Está comprobado que no existen ‘pociones milagrosas’ que permiten mejorar la lactancia

Está comprobado que no existen ‘pociones milagrosas’ que permiten mejorar la lactancia

El éxito está en la succión del bebé y en la dieta balanceada que siga la madre. Conozca mitos y verdades sobre las técnicas que lograrían mejorarla. Bebe

Está comprobado que no existen ‘pociones milagrosas’ que permiten mejorar la lactancia
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18 de Marzo de 2008
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El éxito está en la succión del bebé y en la dieta balanceada que siga la madre. Conozca mitos y verdades sobre las técnicas que lograrían mejorarla.

Beber infusiones de hinojo, anís, alfalfa y ortiga; comer garbanzos, aderezar con perejil y tomar agua de panela e, incluso, cerveza. Tan amplia es la oferta de sustancias que prometen aumentar la producción de leche en la madre, como los mitos que giran en torno a ellas. Se basan en creencias populares transmitidas de abuelas a nietas pero que, en la mayoría de los casos, carecen de sustento científico.

Son fórmulas que no producen efectos secundarios en la madre y el niño. De hecho, algunas por su valor nutritivo pueden complementar la alimentación. Otras, como el agua de hinojo, relaja a la madre y le da la confianza para poder amamantar.

“Es usual que se recomiende esta infusión y la de anís, pero no hay estudios que demuestren que aumentan los índices de prolactina (hormona que produce leche). Lo que sucede es que cuando la madre las consume, se tranquiliza; por eso estimula el efecto de eyección de la leche”, explica Ana María Pazos, consultora en lactancia materna.

Y es que, como todo en la mujer, el reflejo de salida o flujo de leche depende de la respuesta del cerebro y no de pociones milagrosas.

Este reflejo (que se manifiesta con un leve cosquilleo que indica que la leche, efectivamente, está bajando hacia el pezón) aparece porque la succión que realiza el bebé envía una orden al cerebro para que active la prolactina para que produzca leche y a la oxitocina, que obliga al líquido a salir a través de los senos lactíferos ubicados en la areola.

Los aparentes efectos de estas bebidas son sicológicos. Si la madre cree que los líquidos ingeridos le ayudarán a producir más leche, confiará en ello, estará relajada y, por eso, tendrá buen flujo. Interpretará que la bebida hizo su prometido efecto ‘mágico’.

En cambio, los expertos aseguran que el éxito de la lactancia está en alimentar continuamente al menor conservando una posición adecuada. La succión constante hará su trabajo (estimulará el cerebro de la madre).

Sustancias que alteran su saborAunque se dice que el consumo de cerveza facilita la lactancia, sucede todo lo contrario. De acuerdo con las ‘Guías alimentarias para gestantes y madres en lactancia’ elaboradas en el 2006 por el Ministerio de la Protección Social y el ICBF, el alcohol en dosis superiores a medio gramo por kilogramo de peso materno al día, inhibe el reflejo de eyección.

Por ejemplo, para una mujer de 60 kilogramos, medio gramo de alcohol por kilogramo de peso corresponde a media taza de licor, dos vasos de vino o dos latas de cerveza.

“El alcohol no disminuye la producción de prolactina ni reduce la cantidad de leche materna. Lo que pasa es que el bebé toma menos, en las cuatro horas siguientes al consumo de alcohol por parte de la madre. Aunque no se sabe con certeza por qué rechaza la leche que contiene alcohol, posiblemente es por alteraciones en el sabor”, explica la endocrinóloga María Inés Toro.Además, si se combina lactancia y licor, “el alcohol se secreta en la leche y puede causar problemas en el patrón de sueño del bebé y en su desarrollo neurológico”, de acuerdo con Toro.

Adicionalmente, el repollo y el coliflor; el café, el cigarrillo y algunos medicamentos también alteran el sabor y las propiedades del líquido materno.

Si el niño capta algo extraño en el sabor, disminuye las tomas diarias. Y la falta de succión en la areola, trae como consecuencia la baja en la producción de leche.

“Nada inhibe la producción de leche, solo la falta de succión y el estrés en la madre”, asegura Ana María de la Torre, líder de la Liga de la Leche.

Claves para producir suficiente lecheHidratación. El consumo de líquidos no aumenta la cantidad de leche, solo el estímulo directo del bebé sobre el pezón lo logra. Sin embargo, es indispensable que la madre esté hidratada. Dieta balanceada. Muchas madres creen que luego de dar a luz es hora de rebajar las libras subidas en el embarazo y se someten a dietas restrictivas. La verdad es que deben comer de todo, pero con moderación: proteínas (carnes y leguminosas), vitaminas y fibra (frutas y verduras), carbohidratos y cereales.Amamantar tan pronto nazca el bebé. Esto asegura la producción continua de leche y reduce el riesgo de mortalidad infantil. Según Unicef, la lactancia en la primera hora tras el parto da nutrientes, protege al neonato de enfermedades mortales y fomenta su desarrollo.Relájese. Eventualmente, las primeras sesiones son molestas. No se desespere, esto bloqueará el reflejo de eyección y dificultará más el amamantamiento.

MedicinasEn casos muy excepcionales, según recomiende el personal especializado en lactancia materna, los lactagogos (medicamentos que estimulan la producción de la prolactina) son aliados de la madre que no produce suficiente leche.

“Hay medicamentos que inhiben la secreción de dopamina a nivel central y, por lo tanto, aumentan la prolactina; pero estas medicinas se excretan a través de la leche materna. No es usual prescribirlas para aumentar la leche, por posibles efectos en el bebé”, dice la endocrinóloga María Inés Toro.

Así como existen remedios para estimular la producción de prolactina, hay otros que la detienen y se deben emplear exclusivamente si la madre está enferma o consume otros medicamentos que afecten las propiedades, sabor y consistencia del líquido.

Por Pilar Bolívar CarreñoRedactora ABC del bebé

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