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Historia de una exitosa ejecutiva que logró amamantar a su hija, a pesar de las dificultades que tuvo en este proceso

Historia de una exitosa ejecutiva que logró amamantar a su hija, a pesar de las dificultades que tuvo en este proceso

Además, conozca los beneficios de darle lactancia materna exlcusiva a los bebés, durante sus primeros seis meses de vida.  

Historia de una exitosa ejecutiva que logró amamantar a su hija, a pesar de las dificultades que tuvo en este proceso
Por: Redacción ABC del bebé
17 de Noviembre de 2009
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Además, conozca los beneficios de darle lactancia materna exlcusiva a los bebés, durante sus primeros seis meses de vida.

 

Isabela gateó a los 8 meses, caminó antes del año y ya articula varias palabras. Demuestra una gran capacidad de retención y aprende con facilidad. Desde su nacimiento ha sido una niña sana; son escasos los resfriados que ha padecido, cero hospitalizaciones y no sufre de alergias.

Todas estas virtudes son, de alguna manera, resultado de la buena alimentación que recibió durante sus primeros seis meses de vida: leche materna exclusiva. Johanna Munévar, su mamá, logró mantener una buena producción de este preciado líquido, a pesar de que Isabela tuvo dificultades para succionar de manera adecuada.

No fue una labor fácil: Johanna debió recurrir al uso de un extractor para lograr alimentar a su pequeña hija. Incluso, desde las primeras horas de nacida, tuvo que extraerse manualmente el calostro, líquido amarillento rico en anticuerpos, con el fin de garantizarle este nutriente, aun en medio de su recuperación de la cesárea.

“Como ella comía unos minutos del seno y se cansaba con rapidez, pues le costaba trabajo hacerlo, debía extraerme la leche. Así lo hacía cada tres horas”, recuerda esta ejecutiva de 31 años que se desempeña como trader (compra bonos) en una mesa de dinero.

La nutricionista y el pediatra fueron sus mejores aliados, pues ante sus dudas e intenciones de ‘tirar la toalla’, los especialistas la convencieron de que la leche materna era el mejor alimento para la pequeña Isabela. Sin ellos, reconoce, no hubiera sido persistente; hoy, 15 meses después, recoge los frutos de su esfuerzo: no solo tiene una hija saludable y muy despierta sino que en menos de tres meses recuperó su figura, al perder los 22 kilos que ganó en el embarazo. Cuando entró a trabajar solo tenía 1 kilo de más respecto a su peso normal.

En las noches, aun cuando Isabela ya pasaba derecho –lo hizo a partir de los dos meses–, ponía el despertador y se levantaba hasta tres veces para extraerse leche. Su objetivo era crear una reserva antes de volver al trabajo. Quería evitar darle fórmula a su hija.

En la casa, en los centros comerciales y en los viajes, el extractor fue su mejor aliado. Incluso, un mes después de volver a la oficina, viajó al exterior y el aparato fue parte de su equipaje, pues la idea era mantener activa la producción láctea. “Si mujeres que se convierten en madres adoptantes logran amamantar, ¿por qué yo no?”, se repetía continuamente para no desistir en su empeño.

Recolectó mucha leche en bolsas esterilizadas que acumuló, una tras otra, en el congelador. En cada una almacenó cerca de ocho onzas. Las marcó por hora y fecha de extracción. Cuando regresó a su vida laboral, se levantaba una vez en la noche para seguir aumentando esta reserva.

“Al despertar, alimentaba a mi hija y me extraía más. A mediodía venía a casa, pues mi oficina queda cerca, y me sacaba otro poco. También lo hacía apenas llegaba del trabajo, antes de dormir, a la medianoche y nuevamente en la mañana. Todo el tiempo la mantuve con leche materna”, afirma Johanna.

Incluso, una noche, mientras acompañaba a su esposo en la clínica, pues lo operaron de apendicitis, se llevó consigo el extractor y en medio de la espera se extrajo al menos 11 onzas de leche.

Logró recoger tanta que le alcanzó para casi siete meses. Se extraía hasta la última gota “para decirle al cuerpo que produjera más”, dice. A Isabela nunca le faltó alimento, pues la nevera guardaba todas sus ‘raciones’.“A mis amigas que están embarazadas les digo que hagan lo mismo. Yo sé que levantarse diariamente tres veces en la noche no es fácil, pero vale la pena”, sostiene.

Además de los trasnochos, Johanna procuró tener una alimentación balanceada y beber bastante líquido durante los meses que amamantó. “Creo que hay gente que no conoce los beneficios de la lactancia. Si los supieran, harían lo mismo que yo”, puntualiza esta profesional.

 

Importancia de la lactanciaLa leche materna se adapta a las necesidades inmunológicas y nutricionales del bebé. Siempre está disponible y lo protege contra la anemia y el riesgo de alergias.

La lactancia exclusiva durante al menos los primeros tres meses de vida, y la parcial durante el primer año, evitaría el 55 por ciento de los fallecimientos asociados con enfermedades diarreicas e infecciones respiratorias agudas.Se sabe que disminuye hasta siete veces la incidencia de alergias y favorece el desarrollo cognitivo.Las madres que amamantan en forma exclusiva durante los primeros cuatro a seis meses de vida del bebé pierden peso con mayor facilidad.

 

Por Andrea Linares Gómez

Redactora ABC del bebé

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