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La inadecuada extracción de leche materna puede generar una molesta enfermedad llamada mastitis

La inadecuada extracción de leche materna puede generar una molesta enfermedad llamada mastitis

Esta se caracteriza por la inflamación del tejido mamario y que la mayoría de las veces está relacionada con el proceso de amamantamiento.  

La inadecuada extracción de leche materna puede generar una molesta enfermedad llamada mastitis
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24 de Noviembre de 2009
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Esta se caracteriza por la inflamación del tejido mamario y que la mayoría de las veces está relacionada con el proceso de amamantamiento.

 

Fiebre, dolor, sensación de calor, enrojecimiento y endurecimiento de los senos son señales inequívocas de mastitis.

Un germen que existe en la piel cercana al pezón y a la areola y que, a través de fisuras presentes en el área, ingresa a los conductos o canalículos dilatados por la lactancia es el causante de esta condición. Las fisuras suelen ser resultado de la continua succión del bebé, que en ocasiones puede morder el pezón y aumentar el riesgo de sangrado.

Cuando la leche materna no se extrae de manera adecuada, se produce una inflamación que puede terminar en un proceso infeccioso e incluso en un absceso mamario –presencia de pus– que requiere drenaje, a veces quirúrgico.

La formación del absceso se presenta cuando a la mujer le cuesta trabajo seguir amamantando a su bebé por el dolor y endurecimiento del seno, lo que favorece la acumulación de la leche y esta, al estancarse, puede provocar un proceso infeccioso difícil de controlar.

En casos específicos, la mastitis puede presentarse en ambos senos, pero es más común que sea en uno solo.De un 10 a un 15 por ciento de las mujeres que amamantan puede desarrollar mastitis relacionada con la lactancia. Esta se presenta en los primeros tres meses posteriores al parto; en ocasiones, en la primera semana.

 

Medidas preventivasExisten factores de riesgo para desarrollar esta enfermedad benigna como mastitis después de un embarazo previo, grietas o llagas en el pezón, técnicas inadecuadas de alimentación (utilizar solo una postura para amamantar al bebé) o usar un brassier demasiado ceñido que llegue a obstruir el flujo de leche.

Al amamantar a su pequeño, la mamá debe procurar que este desocupe por completo sus senos. Saltarse una toma puede favorecer su congestión –estos se endurecen–; por eso, es importante mantener la rutina, acorde con las necesidades del infante. En caso de que los senos se congestionen, son útiles los paños de agua tibia para distensionar la piel del seno –hacerlo durante cinco minutos–.

Normalmente, la mujer produce leche a partir de la succión continua del infante. Sin embargo, cuando  no puede amamantar a su hijo, debe sacarse la leche con un extractor para evitar que esta se acumule. Es recomendable que se la saque cada dos o tres horas; así mantiene el estímulo de succión y favorece la liberación de oxitocina y prolactina, hormonas encargadas del proceso.

Esta rutina le permitirá, en la práctica, lograr que paulatinamente salga mayor cantidad de leche hasta el punto de tener una reserva.Asimismo, es recomendable limpiar el pezón con leche materna después de cada toma. Otra precaución: utilizar algún tipo de protector que evite el contacto directo del pezón con el brassier.

 

Otros tipos de mastitisAdemás de aquellas relacionadas con la lactancia, existen otras que se presentan cuando existe una enfermedad benigna en los conductos galactóforos de la mama (transportan la leche desde los lóbulos mamarios al pezón), que hace que se dilaten. Es frecuente en pacientes fumadoras y se manifiesta, generalmente, por abscesos o fístulas que se producen alrededor de la areola. Esto se contrarresta con calor local y antibióticos.

Otras mastitis se presentan en mujeres de cualquier edad y no están relacionadas con lactancia. Las causas no son muy claras y se aduce que están relacionadas con la tuberculosis o la sarcoidisis. En este caso, es importante hacer un diagnóstico diferencial con cáncer (se realizan biopsias), pues esta clase de mastitis se puede confundir con dicha enfermedad. Sus síntomas son enrojecimiento del seno, inflamación y secreciones por el pezón.

 

Cómo alimentarloEl recién nacido debe succionar un seno hasta desocuparlo por completo, permitiéndole que se alimente de la porción grasa que va al final de cada mamada.

Otros consejos: ✽Se debe colocar cada tres a cuatro horas por espacios cortos. Luego de 24 horas y durante el tiempo de lactancia exclusiva, la alimentación debe ser a libre demanda, es decir, cada vez que el bebé lo solicite.✽La mejor posición para alimentarlo es aquella con la que la mujer se sienta más cómoda. Sin embargo, existen algunas recomendaciones: la cabeza del bebé debe estar en el pliegue del codo del brazo de la mamá, el brazo del bebé atrás (abrazando), la mano de ella debe sostener las nalgas del pequeño y el abdomen de ambos debe estar en contacto, ombligo con ombligo. ✽Un 'buen agarre' del pezón garantiza el 80 por ciento del éxito de lactancia. Necesita de una boca completamente abierta y que la punta del pezón toque el paladar blando del bebé (la parte más posterior del paladar). Los labios del niño deben abarcar toda la areola.

Tratamiento

A partir del diagnóstico se inicia tratamiento con antibióticos que dura, en promedio, de 7 a 10 días. De igual forma, se aplican compresas de calor en el área inflamada. La mujer debe intentar sacar la leche del seno afectado, hasta vaciarlo por completo, pero amamantar al bebé por el seno contrario.Es clave, igualmente, que aumente el consumo de líquidos. La mayoría de mastitis agudas se resuelven con medidas locales y antibióticos; un porcentaje no mayor al 10 por ciento puede terminar en un absceso mamario.

 

Por Andrea Linares G.

Redactora ABC del bebé

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