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Lactancia materna después de una cesárea

Lactancia materna después de una cesárea

Después de una cesárea, muchas inquietudes surgen con respecto a la alimentación del recién nacido. Una de ellas es si la cesárea afecta de alguna manera

Lactancia materna después de una cesárea
Por: Especial ABC del bebé
29 de Agosto de 2007
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Después de una cesárea, muchas inquietudes surgen con respecto a la alimentación del recién nacido. Una de ellas es si la cesárea afecta de alguna manera la lactancia.

Edna Granados, miembro de la Liga colombiana de la leche, dice que no. “Lo que puede afectar la lactancia después de una cesárea es que el bebé no se ponga rápido al pecho, ya que esto ocasiona problemas como que no succione correctamente por ejemplo”, explica.

Es importante discutir con el obstetra que hace el seguimiento del embarazo o con quien atenderá el parto sobre cómo proceder después de la cesárea.

Si la mamá desea amamantar a su hijo cuando el procedimiento termine, es conveniente preguntarle al médico qué tipo de anestesia usará (general o epidural) para saber qué tan consciente estará una vez terminada la cirugía.

Cuanto más pronto la madre ponga al bebé al pecho, esto favorecerá el buen comienzo de la lactancia. Hoy en día, se amamanta al bebé muy rápido después de la intervención, siempre y cuando no haya complicaciones. La madre puede hacerlo acostada, con el recién nacido al lado debidamente apoyado.

“Para hacer más fácil la lactancia después de la cesárea hay que expresarle al médico el deseo de amamantarlo de inmediato, pues se ha observado que la respuesta de los bebés es mejor durante la primera hora después del parto, ya que luego tienden a adormilarse”, afirma Granados.

Además, es necesario tener una persona, preferiblemente el padre, para que acomode al bebé, ya que la madre estará acostada boca arriba y recuperándose de la anestesia. Se recomienda amamantarlo a libre demanda, ofrecerle el pecho cada vez que sea posible, evitar el uso de chupos y mantener al niño lo más cerca posible de su madre.

La forma adecuada en que el recién nacido debe prenderse al seno es abriendo su boca, con los labios hacia fuera y no hacia adentro. Su carita debe estar frente al seno, tocándolo con la punta de la nariz y sin que haya espacio entre la ‘barriga’ de la madre y la del bebé.

Posturas recomendadas Durante el primer o los dos primeros días en que la madre permanece en la clínica será más fácil para ella amamantar acostada, así podrán hacer la siesta juntos y esto favorecerá su descanso.

La madre debe usar una almohada extra para apoyar la cabeza y la espalda. En este caso, la cama deberá estar plana, sin levantar y pedirle a la enfermera del hospital que suba las barandas para garantizar la seguridad del recién nacido. La madre debe agarrarse de una de las barandas y, cuidadosamente, girar hacia un lado, relajando el abdomen y cubriéndolo con una toalla para evitar que el bebé la lastime con los pies.

Después, pedirle a la enfermera o a un familiar que ubique al bebé de lado, frente a la mamá, “barriga con barriga”. La cabeza del niño o niña debe estar apoyada en el brazo de ella, o en una almohada, para que su boca alcance el pezón. En esta posición, el bebé podrá prenderse correctamente del seno.

En los primeros días es importante amamantar con ambos senos en cada comida. Por eso, la mamá tendrá que darse la vuelta y girar su cadera, poco a poco, sin realizar movimientos bruscos que puedan lastimarle la herida. Puede utilizar la baranda nuevamente para girar, reacomodar las almohadas y “pegar” al bebé al otro seno.

Algunas madres prefieren amamantar sentadas. Por ello, tan pronto logran sentarse, sin generar mucha tensión en la herida, recuestan su espalda en la cabecera de la cama o se sientan en una silla. Ponen una almohada o cojín sobre las piernas no sólo para levantar al bebé y acercarlo al seno, sino también para proteger la herida de la madre.

Acomodan al bebé frente a la parte alta del abdomen apoyando su cabeza sobre el antebrazo de ella. El brazo del bebé que está debajo debe estar “abrazando” a la mamá para que no quede entre él y ella un espacio que le impida acercarse al seno y succionarlo.

Por último, la posición “sandía” es otra de las preferidas. ¿Pero en qué consiste? La madre, sentada, pone un cojín debajo y al lado de su brazo. Entre tanto, el bebé se acuesta al lado de ella, sobre el cojín. En ese momento, la mamá toma la cabeza del bebé y la coloca cerca del pecho.

 

 

Johana Fernanda SánchezEspecial para ABC del Bebé

 

 

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