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Mastitis: una alteración muy común durante los primeros días de lactancia

Mastitis: una alteración muy común durante los primeros días de lactancia

El dolor durante la lactancia es muy común en los primeros días y puede aumentar cuando ocurre la presencia de la mastitis: inflamación por infección de los

Mastitis: una alteración muy común durante los primeros días de lactancia
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19 de Septiembre de 2006
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El dolor durante la lactancia es muy común en los primeros días y puede aumentar cuando ocurre la presencia de la mastitis: inflamación por infección de los conductos mamarios que afectan estos tejidos por las fisuras o conductos del pezón.

La obstrucción se puede presentar cuando la leche no fluye bien, ya sea porque el bebé no succiona lo suficiente, por mala posición al lactar o por exceso de producción. Generalmente, la mastitis se presenta 2 o 3 semanas después del parto, no esgrave, aunque es necesario consultar y se puede atenuar con sencillos cuidados en casa.

¿Cómo sé si tengo mastitis?

El seno presenta dolor focalizado y la parte afectada se vuelve dura, caliente y roja; en ocasiones, puede segregar un líquido de tonalidad amarilla y verde, teñido de sangre y espeso. Luego de unas horas, la madre puede presentar fiebre, malestar general parecido al de la gripa y cansancio. El pecho afectado también presentará agrietamientos y ulceraciones.

El bebé, el mejor remedio

Colocar el bebé a lactar con mayor frecuencia, por ejemplo cada dos horas, e iniciar con el seno que tiene el problema, es el mejor remedio para ayudar a destapar los conductos obstruidos y disminuye el dolor y baja la hinchazón. Si su hijo no se adapta a esas condiciones, utilice un extractor o saque la leche de forma manual.

Según el ginecólogo obstetra Gustavo Caycedo, “poner paños de agua tibia y hacer masajes suaves en forma circular sobre la zona afectada, así como tomar una ducha y descansar, también contribuyen a mejorar los incómodos síntomas".

Pero, ojo, si luego de 24 horas persiste la molestia, aumenta la fiebre y segrega un líquido amarillo teñido de sangre, comuníquese con el médico porque puede requerir medicación. Es muy importante recordarle a su doctor que está amamantando. "El tratamiento prescrito debe hacerse completo, pues suspenderlo antes de tiempo puede propiciar una recaída", resalta Caycedo.

No deje de lactar

A pesar de lo angustiante que puede llegar a tornarse la situación, no es necesario que deje de amamantar, pues, según Caycedo, "la leche materna posee propiedades antibacteriales que protegen al bebé de contraer una enfermedad relacionada con la mastitis".

Además, la constante lactancia de su bebé es la mejor herramienta para descongestionar el seno.

Recomendaciones para prevenir la mastitis

Para evitar que la mastitis se presente o se repita, es necesario dar de comer al bebé de manera seguida. Cuando pasa mucho tiempo entre una sesión de lactancia y otra, la leche se acumula y obstruye los conductos mamarios.

Variar las posiciones cuando el niño está comiendo y asegurarse de que está bien afianzado al seno, es decir, que tiene entre la boca todo el pezón y la areola, contribuyen a una adecuada succión que disminuye los riesgos de contraer la enfermedad.

El doctor Caycedo también les recomienda a las madres lactantes usar un sostén cómodo y que no tenga varillas, tomar abundante líquido durante el día, especialmente jugos de fruta no ácida, así como descansar, pues el estrés aumenta las posibilidades de sufrir mastitis.

"Si una mamá produce más leche de la que su hijo puede tomar, es recomendable que se succione la leche sobrante, bien sea con un extractor o de forma manual, pues así evita que se le congestione el pecho", añade Caycedo. La adecuada limpieza antes y después de cada sesión de lactancia con pañitos de agua tibia alrededor del pezón y la areola también contribuye a bajar los riesgos de la mastitis.

¿Cuáles son las principales causas de la mastitis?

Las grietas y ulceraciones en el pezón ocasionadas por una inadecuada posición y succión del bebé para comer, así como largos períodos de tiempo sin amamantar, pueden ocasionar la mastitis.

"La mala alimentación, la baja ingesta de líquidos, la angustia y el cansancio, dormir boca abajo y usar un sostén apretado también ocasionan la enfermedad", agrega Caycedo.La falta de limpieza del pezón antes y después de cada sesión de lactancia unida a las fisuras de la piel en los pezones ayuda a que las bacterias que normalmente viven en ella penetren por los conductos de la mama y proliferen dentro, haciendo así dolorosa la salida de la leche.

Paciencia, mucha paciencia

Es así como los pañitos de agua tibia, los masajes, el descanso, continuar con las jornadas de  amamantamiento y mucha paciencia le permitirán superar la dolorosa mastitis que generalmente acompaña las primeras semanas de lactancia.

Alexandra González PalacioPara ABC del bebé.

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