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Cómo cuidarse de las infecciones de las cicatrices de la cesárea

Cómo cuidarse de las infecciones de las cicatrices de la cesárea

Foto: Thinstock

Cómo cuidarse de las infecciones de las cicatrices de la cesárea
Por: Tatiana Quinchanegua
20 de Diciembre de 2013
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Iván Darío Flórez, médico epidemiólogo del Instituto de Evaluación Tecnológica en Salud, afirma que “las heridas quirúrgicas de cualquier cirugía se pueden infectar. Aunque la piel defiende el cuerpo de infecciones, cualquier raspón o golpe puede ser un factor de riesgo”. Las infecciones se pueden presentar no solo en las heridas posparto, también en las del apéndice, cirugía plástica, entre otras.

Sin embargo, se estima que la cesárea tiene un mayor riesgo de infección con respecto a la episiotomía, ya que se traspasan múltiples capas de tejido. Además, entre más grande sea el corte, se incrementan las probabilidades de infección. Esto sucede especialmente cuando se presentan complicaciones durante el parto.

En un parto vaginal, el corte puede ser de un centímetro, máximo 2 centímetros. Mientras que en una cesárea, la herida va de 10 a 12 centímetros aproximadamente. Según el doctor Flórez, el porcentaje de infección de una cesárea es del 3 al 4 por ciento, es decir, a una de cada 20 mujeres se le puede contaminar la herida. “Este valor es variable dependiendo del lugar, de los instrumentos y del cirujano que realice el procedimiento”. Sin embargo, el doctor Jorge Torres, infectólogo, miembro de la Asociación Colombiana de Infectología, opina que “el porcentaje de mujeres en riesgo es tan solo del 1 por ciento y está relacionado con microorganismos que provienen del mismo paciente”.

Es importante que las mujeres comprendan que no todos los partos vaginales acaban en herida. Sin embargo, en caso de presentarse existen dos posibilidades: la episiotomía y la episiorrafia, ambas con mínima posibilidad de infección.m La episiotomía la realizan los ginecólogos para ampliar el canal del parto y, de esta manera, facilitar la salida del bebé. Se usa especialmente para evitar desgarros. Se cortan las paredes vaginales, que luego de corrigen con una sutura. Por lo general, se practica en mujeres que van a dar a luz a su primer bebé, ya que para el segundo parto ya han cedido las paredes vaginales y no hay necesidad de la herida.

Por su parte, la episiorrafia es la restauración mediante sutura de los desgarros vaginales producidos por un parto. Para el doctor Eduardo Naranjo, ginecobstetra de la Clínica de la Mujer, las heridas infectadas tienden a tomar un color rojizo, con secreción de color amarillo oscuro y dolor intenso. Si hay fiebre o flujo con olor fétido, lo mejor es descartar otras infecciones. Si presenta alguno de los síntomas debe consultar de manera inmediata al especialista para verificar si el tratamiento es ambulatorio o, por el contrario, exige hospitalización. Para prevenir posibles infecciones en las heridas, es importante que la mujer asee el área de forma adecuada, únicamente con agua y jabón. Secar con cuidado y cubrir. Ocho días después, el ginecólogo retirará los puntos y en los 15 posteriores la herida cerrará.

 

 

 

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