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Técnicas para un abdomen plano

Técnicas para un abdomen plano

La gimnasia hipopresiva es un método que aplana el vientre y ayuda a fortalecer el piso pélvico.

Técnicas para un  abdomen plano
Por: Karen Johana Sánchez
20 de Noviembre de 2015
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Una de las principales preocupaciones de las mujeres, es conservar un abdomen plano y un piso pélvico fortalecido. Aún más si se es una madre en etapa del posparto. Son muchas las técnicas que afloran, como las fajas, los ejercicios, la lactancia continua y la dieta baja en calorías. Y quizá todas o ninguna funcionen en cada mujer.

Existe una que suena un poco extraña y que es novedosa: consiste en aprender a respirar adecuadamente y a mantener una buena postura para tener el abdomen y los órganos fortalecidos.

Se le llama ejercicios de gimnasia abdominal hipopresiva, “es un método por el cual reducimos la presión del abdomen para mejorar la musculatura intrauterina, el suelo pélvico y la parte superficial del abdomen. Por medio de esta técnica se disminuye la presión en el abdomen y se mejora la postura en cuanto a la columna”, explica Karen Marcela Hernández Álvarez, fisioterapeuta y entrenadora máster ‘trainer’ en pilates y gimnasia abdominal hipopresiva.

¿Cómo se realiza?

Se comienza con una buena postura, en la que se genera mayor tensión en la parte posterior del cuerpo y relajación en la de adelante. Luego se genera una respiración, tomando y botando aire, haciendo un vaciamiento y sin hacer una inhalación normal; la persona genera un ascenso, o se ‘chupa’, para disminuir la presión del abdomen y aumentar la elongación del cuerpo, señala la experta.

Una de las metodologías basadas en este entrenamiento es el ‘low pressure fitness’ (o gimnasia de baja presión). Sus cofundadores, el profesor Piti Pinsach y la doctora Tamara Rial -CEO él, y ella la directora de Innovación y desarrollo del International Hypopressive & Physical Therapy Institute-, señalan:

“Para facilitar la correcta ejecución de los ejercicios, solemos decir que la persona se imagine que la están grabando y que debe verse durante toda la ejecución de los ejercicios así como en el cambio de uno a otro; el resultado es una postura impecable, agradable a la vista, como si fuera un bailarín o una bailarina (…) Todo esto sucede por unas acciones excéntricas generadas por la postura y la respiración. Para comprenderlo, basta imaginarse un globo que es estirado por arriba; observamos que, de abajo, sube y disminuye su perímetro central”.

Se empieza con la parte fundamental, que son siete posturas básicas. Después, cuando la persona ha mejorado, más o menos hacia el segundo mes, se entra a la etapa ‘avanzada’, un trabajo más enfocado hacia la respiración o la apnea y a la apertura de las costillas. Y si la persona quiere seguir entrenando, se hace un trabajo de nivel ‘experto’, que reúne todas las posiciones, obviamente más avanzadas. Lo más indicado es que, durante los tres primeros meses, quienes lo practican reciban una indicación del instructor. Después, se puede hacer como rutina, indica Karen.

Con el mismo tiempo se logran también disminuciones o desaparición de dolor de espalda y de incontinencia urinaria. Se mejoran la funcionalidad respiratoria y la flexibilidad. Hay un mayor control emocional por la relajación del principal músculo implicado en ella: el diafragma. Y mejora la función sexual, por el aumento del tono en el suelo pélvico de la mujer.

En el posparto

Los fundadores de ‘low pressure fitness’ dicen que es el profesional de la salud el que determina si la mujer puede o no realizar estos y otros ejercicios, aunque aseguran que se trata de una buena práctica: “Hemos verificado que si la mujer ya conoce y practicaba la metodología antes de haber quedado embarazada, y si el parto ha sido sin intervención quirúrgica, ella puede empezar a realizar algún ejercicio tumbada (acostada), sentada e incluso de pie los primeros días después del parto, durante unos pocos segundos, para ayudar a limpiar. Se progresa de manera lógica, se aumentan el tiempo y la intensidad para que pasada la cuarentena ya pueda realizarlos de manera más intensa”.

Si ha habido intervención quirúrgica (episiotomía o cesárea), el profesional de la salud indicará cuándo puede realizar el ejercicio. Si se sufre alguna patología, conviene la consulta a un profesional de la salud que la conozca.

En el caso de las madres que han tenido bebés, la experta aconseja comenzar el ejercicio tres meses después de haber dado a luz. Lo ideal es tener un instructor, “el cual le va a hacer toda la guía, durante tres meses, que es cuando realmente va a ver la eficacia y los resultados como tal –explica la entrenadora–. Con una periodicidad de más o menos tres veces por semana, el instructor va a ayudar, por medio de técnicas, a que este fortalecimiento se vaya generando con la apnea y con diferentes posiciones que se hacen a través del ejercicio”.

La fisioterapeuta agrega que este tipo de método es importante para la nueva madre porque va a reducir el traumatismo del suelo pélvico que hubo en el parto. Y los ejercicios ayudarán a que las mujeres fortalezcan toda la parte genitourinaria para que, a posteriori, no tengan prolapsos o incontinencia urinaria, una molestia frecuente tras vivir esta etapa.

 

 

 

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