Síguenos en:

Etapa sana, comida sana

Etapa sana, comida sana

El desarrollo del embarazo y la salud del hijo dependen de la alimentación

Etapa sana, comida sana
Por: Astrid López
06 de Octubre de 2014
Comparte este artículo

Cuando el médico le confirma a la futura madre que está en embarazo, una de las primeras recomendaciones que le hará es que empiece a cuidar su alimentación y su peso, aspectos que influirán en el desarrollo saludable de la gestación y agilizará su recuperación después del parto. Para Lucía Molinares de Cáceres, nutrióloga, las anomalías que se dan durante la gestación, como la anemia, la toxemia (eclampsia y preeclampsia), o la posibilidad de un parto prematuro, podrían ser causadas por una dieta inadecuada e insuficiente, antes, durante y después del embarazo.

Según Alicia Cleves Huergo, nutricionista y dietista, directora de Cinumed, un centro especializado en nutrición, lo más importante para un embarazo saludable es prepararse con anticipación. “Por lo menos 3 meses antes se debe realizar un control nutricional para estar en un peso saludable, consumir los nutrientes necesarios para lograr un adecuado crecimiento del nuevo ser, y desarrollar así un buen embarazo”.

A lo anterior, la experta añade que la futura madre debe tener la suficiente madurez biológica y llevar un control prenatal temprano y frecuente. Lo importante es que, a partir de los primeros exámenes que se hagan a la madre, y si tiene enfermedades de base como tiroides o diabetes, entre otras, siga las indicaciones de su médico sobre los alimentos que puede o no comer, y qué tipo de prescripción especial le indica.

Igualmente, aquella frase de antaño, ya mandada a recoger, que le decía a la mujer en embarazo que debía “comer por dos”, no tiene cabida en los nuevos conceptos de la alimentación saludable. “Lo primordial es que la madre cuide las cantidades y la calidad de sus alimentos, sin preocuparse por dietas especiales, estrictas, ni tiene que eliminar comidas que, según mitos populares, no puede consumir”, añade Molinares.

Más proteínas y energía

Durante el embarazo, las necesidades de energía y de nutrientes de la madre aumentan, debido a los cambios que sufre su organismo y de los requerimientos de la vida que está en formación.

Esa energía la obtiene, principalmente, de nutrientes esenciales, como los carbohidratos y las grasas, mientras las proteínas forman tejidos y órganos. Los estudios sostienen que la media de los requerimientos energéticos de una mujer en gestación es de 2.563 kcal/día.

Por su parte, la nutricionista Angélica María Pérez, de la Clínica Armonía Cuidados Especial S.A.S., anota que desde el momento en que se piensa en tener un hijo, la mujer debe empezar a tomar una suplementación pregestacional con ácido fólico (6 meses antes), y un cuadro de educación alimentaria y nutricional, con consumo de micronutrientes, como calcio y hierro, más un consumo adecuado de proteínas, modificando las grasas y adicionando omega 3.

“En el proceso, la fibra es primordial para combatir la aparición del estreñimiento. La hidratación no debe descuidarse, mediante un adecuado consumo de líquidos, así como una actividad física vigilada por el especialista”, anota Pérez.

Alimentos benéficos

Es primordial que toda mujer embarazada entienda que debe cambiar algunos hábitos y fortalecer su alimentación, mejorando su estado nutricional para cumplir con la demanda del nuevo ser que está en desarrollo. De su alimentación también dependerá, en cierta medida, la producción de leche que pueda ofrecer a su hijo.

Como lo explica la doctora Pérez, en una dieta saludable para la etapa de gestación no deben faltar los lácteos, las proteínas de alto valor biológico (huevo, carne de res, cerdo, pollo, pescado, vísceras), las verduras de color verde, como el brócoli, la acelga, la espinaca, los espárragos, entre otras, y las de color naranja, como la auyama, la zanahoria, los calabacines.

“Asimismo, los pescados ricos en omega 3, como el salmón, la trucha arcoíris y el atún. También los cereales integrales con gran aporte de fibra y las leguminosas. Además, debe aumentar, si no lo tiene como costumbre, la ingesta de mínimo dos litros de agua al día”, puntualiza la nutricionista.

No consumir

Sin lugar a dudas, explica la doctora Alicia Cleves, se deben evitar las comidas con alto contenido de grasas y azúcares, y los alimentos que contengan cafeína y alcohol.

“Igualmente, la futura madre debe tener especial cuidado con la sal, los ajíes y las pimientas. Evitar al máximo las comidas rápidas, por su alto contenido calórico y graso, que no poseen nada de vitaminas”, indica Angélica María Pérez.

Por precaución, añade la experta, se recomienda evitar el consumo de mariscos, pues pueden contener mercurio, que se activa por la contaminación. “En lo posible, prepare usted misma los alimentos, o que sean de casa, para extremar el cuidado con su manipulación y preparación, ya que la cocción debe ser completa, para cerrarle vías a las bacterias, que podrían traer enfermedades gastrointestinales importantes”.

¿Qué pasa con la diabetes?

Cuando ya se sabe que se tiene diabetes, como enfermedad de base, es prioritario consultar con el especialista en nutrición para individualizar el manejo, según su estado nutricional y metabólico. En general, una mujer que padece previamente de diabetes, debe tener instituido un plan de alimentación balanceado para ello.

“Es posible que su tratamiento nutricional se base en restringir carbohidratos, y la dieta debe ser fraccionada en 5 o 6 tiempos de comida, según lo indicado por su médico.

En relación con el hipoglicemiante o la insulina ordenada por endocrinólogo, debe aumentarse el contenido de fibra en la dieta y modificar el tipo de grasas. Todo esto acompañado de actividad física controlada”, sugiere Pérez.

Ahora bien, la diabetes gestacional, como lo indica la doctora Cleves, es un enfermedad propia del embarazo, es una alteración del metabolismo, que puede aparecer en un 7 a 10 por ciento de las embarazadas. No todas desarrollan una diabetes gestacional, sino solo aquellas que presentan una predisposición individual a la diabetes.

Asimismo, sostiene, que aunque las causas de la diabetes gestacional son desconocidas, existen ciertas teorías para explicar por qué se presenta la condición, las cuales tienen que ver con el aumento en la producción de algunas hormonas, que se activan con el embarazo y que pueden tener un efecto bloqueador de la insulina.

La doctora Cleves dice que no se puede hablar concretamente de ‘prevenir’ la diabetes gestacional, sin embargo, lo que sí se puede hacer es reducir los factores de riesgo que la desencadenan.

Para ello, indica, “se deben tomar ciertas medidas, que empiezan desde antes de estar en gestación y durante esta, como mantener el peso adecuado a la talla y edad previas al embarazo; evitar embarazarse si se tiene sobrepeso u obesidad, pues esto eleva las posibilidades de la diabetes gestacional; vigilar la alimentación durante la gestación y realizar ejercicio bajo prescripción médica”.

Cabe decir que la diabetes gestacional se cura, en la mayoría de los casos, al termina el embarazo. Para comprobarlo, es preciso que al finalizar la lactancia, o a los 2 meses del parto, se realice una curva de glicemia.

 

 

 

 

Comparte este artículo

1 Comentarios

imagen

Comentarios (1)

1
callefalsa
Hace 2 años
Más proteínas!!!
publicidad
publicidad

Herramientas ABC

  • Calendario de Embarazo

    Nada más emociónate que entender cómo cambia mi bebé en estos 9 meses,  Bárbara Mora.

  • Calendario de Ovulación

    Toda mujer que esté pensando en tener un bebé, debe no solo conocer su ciclo menstrual, sino también el día más fértil de este.

  • Índice de masa corporal

    Es una medida de asociación entre la masa y la talla de un individuo ideada por el estadístico belga Adolphe Quetelet, por lo que también se le conoce como índice de Quetelet